Actuar con flexibilidad para sentirnos mejor

Marcelo Tejada
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Cuando estamos viviendo una experiencia desagradable, aceptamos la posición en la que nos encontramos y buscamos una solución. En ocasiones, evitamos o negamos la situación en la que nos encontramos y nos negamos a nosotros mismos que la estamos pasando mal.

De modo que, tenemos dos opciones para afrontar los problemas de la vida: actuar con rigidez (negando y evitando) o actuar de manera flexible (aceptando e ideando una solución). La elección de uno de estos dos caminos tendrá una consecuencia.

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La rigidez nos lleva a rechazar y evitar el malestar de: “no siento lo que estoy sintiendo”, “no me pasa nada”, “tengo que continuar y continuar, lo que siento no importa”. A corto plazo, actuar así parecerá tener efectos positivos, pero a largo plazo, tiene un costo: el malestar que sentimos incrementará progresivamente. (Santamaría-Galeano, 2020, p. 479).

La flexibilidad, por otra parte, nos lleva a aceptar el problema y a idearle una solución: “Esto me molesta”, “acepto que la situación que estoy viviendo no es la mejor”, “me gustaría sentirme diferente pero acepto que la estoy pasando mal”. Actuar de manera flexible nos hace tener una posición de apertura a lo que estamos pasando: Reconocemos esas emociones, sensaciones y pensamientos desagradables, además de realizar acciones para afrontar el problema.

Ahora podríamos preguntarnos: ¿Qué estrategia nos puede ayudar a actuar de manera flexible ante los problemas de nuestra vida diaria?

Una estrategia muy útil es la “desesperanza creativa”, nos ayuda a darnos cuenta de si lo que estamos haciendo ante los problemas que tenemos nos está ayudando o nos está jugando en contra. Para generarla hay una serie de preguntas que podemos hacernos:

  • ¿Qué tan bien me ha funcionado lo que he estado haciendo?
  • ¿Lo que he estado haciendo, hasta este momento, ha tenido un coste positivo o uno negativo?
  • ¿No me sentiría más libre si digo lo que siento tal como lo estoy sintiendo?
  • Viendo que las cosas no están funcionando bien, ¿estaría dispuesto a hacer las cosas de una forma diferente para sentirme mejor?

Si las cosas no van bien, quizás no estamos actuando de manera adecuada. Reflexionar nos puede ayudar a tomar consciencia. Tomar consciencia, nos puede ayudar a actuar mejor.