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El 25 de mayo pasado George Floyd, afroamericano, fue asesinado en manos de un policía blanco en Minneapolis, Estados Unidos, en un acto claramente racista.

La indignación generó no solo protestas violentas, sino también una cadena de solidaridad mundial a la que se sumaron muchos peruanos. Se habló de racismo en los medios de comunicación, pero no se dio un segundo paso que parecía lógico: hablar de la discriminación que sufre la comunidad afroperuana. Los afroperuanos no tienen espacio en la mayoría de los medios de comunicación ni tampoco son tomados en cuenta cabalmente por el Estado.

Puedes escuchar el podcast de esta investigación aquí:

Pobreza y exclusión

Según el censo del año 2017 (INEI), más de 800 mil peruanos se autoidentificaron como afroperuanos. Sin embargo, esa cifra podría carecer de precisión: muchos afrodescendientes no se consideran afroperuanos por temor, por vergüenza o porque son descendientes también de otra cultura como la indígena, por ejemplo.

De acuerdo con el censo, el 26,6 % de afrodescendientes se encuentran en Lima; el 15,1%, en Piura; el 12,3%, en La Libertad; el 9,5%, en Lambayeque; el 7,2%, en Cajamarca; el 4,0%, en Ica; y el 4,6, en el Callao. En tanto, el 21% restante se distribuye en el resto de las regiones.

Este estudio revela que el 62,7% tiene Seguro Integral de Salud (SIS) y el 31,6%, Essalud; mientras que solamente el 3,4% cuenta con Seguro Privado de Salud. Los asegurados en el SIS son 12,3 puntos porcentuales mayor en comparación de quienes se autoidentificaron como blancos mestizos u otros. Entretanto, el acceso a Essalud es de 8,6 puntos porcentuales menor. Eso quiere decir que la población afroperuana accede en su mayoría a puestos de trabajo informales o fuera de planilla, donde no reciben beneficios para la salud, mientras otras poblaciones, como blancos y mestizos, tienen acceso a mejores plazas de trabajo.

Esto es consecuencia de que la comunidad afroperuana no tiene el mismo acceso a la educación que personas de otros grupos étnicos. El 4,5 señaló no contar con ningún nivel educativo; y 25,2%, estudios primarios; el 46,0%, estudios secundarios.
Ahora bien, el 12% manifestó que tenía estudios superiores no universitarios y el 11,5%, estudios universitarios completos. La brecha con respecto de los estudios universitarios entre la población que se autoidentificó como blanco o mestizo es de 10,6 puntos porcentuales. Lo que refleja que, en el Perú, no solo existe una discriminación social sino también una discriminación institucional que los excluye del desarrollo.

Esclavizados, no esclavos

Maribel Arrelucea Barrantes, historiadora de la comunidad afrodescendiente y profesora de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), comenta que es preferible utilizar el término “esclavizados”, puesto que cuando los negros llegaron al Perú, en el período Colonial, lo hicieron en contra de su voluntad y en calidad de un objeto con un valor comercial. “Por un lado, son cosificados y, por otro lado, tienen derechos como acceder a ciertos tribunales, quejarse y cambiar de amo. Aunque, ojo, una cosa es lo que ocurre en Lima y otra cosa es lo que pasa en las haciendas”, señala. Así, los esclavos de la capital podían quejarse del amo, por ejemplo, si este se excedía en el castigo. Depende de la época y el lugar, el trato hacia el esclavizado podía ser más flexible o rígido. “En el Siglo XIII, una forma de movilizarse socialmente fue el Ejército. A raíz de las reformas borbónicas y los movimientos indígenas, la corona tuvo que reclutar a cambio de que hagan carrera dentro de las milicias”. Comenta, además, que, en la sociedad colonial, no solamente los aristócratas tuvieron esclavos, sino cualquiera que tuviese dinero: “El único que no podía comprar un esclavo era otro esclavo, incluso los indígenas podían hacerlo y también los afrodescendientes que lograban liberarse”.

“Llegaron dos motorizados de serenazgo diciendo que los vecinos habían llamado indicando que había una persona que cumplía con el perfil de delincuente y que era sospechoso. Terminé en la comisaría por mi color de piel” Jorge Cotito. Economista.

El movimiento independentista de San Martín no reivindicó a los afrodescendientes ni al inicio. “Parece que la independencia es un movimiento muy de criollos y no de sectores populares. Hay pocos estudios sobre la participación afro en el Perú, es como un hueco. Sin embargo, al Ejército de San Martín se le presentan los esclavizados de las haciendas de Chincha, en su mayoría bozales, y dicho Ejército estaba conformado por mulatos de Buenos Aires”, precisa Arrelucea Barrantes.
Conseguida la independencia, no se dio la liberación de los esclavos, salvo la libertad de vientres. “El proceso de la abolición de la esclavitud no estuvo enlazado a las independencias ¿Por qué? El concepto de propiedad, el esclavo le pertenecía a alguien y se respetó la propiedad”, detalla.

La abolición llegó después con Ramón Castilla. “Echenique publicó el decreto que abolía la esclavitud, pero no funcionó en la práctica. Con Castilla, por el apogeo del guano, pudo pagarles a los propietarios para liberar a los esclavizados”. Sin embargo, junto con ello, el Gobierno aprobó la ley en contra de la vagancia, en la que incurrieron muchos negros que, al dejar de ser esclavizados, no tenían casa ni trabajo. Es decir, se abolió formalmente la esclavitud, pero no se integró a los afroperuanos a la sociedad. “El estado traspasa capitales a los esclavistas, tanto gente de clase alta como sectores populares, pero al esclavo no les dan nada. Se rompió el viejo pacto social esclavista y los esclavizados tuvieron que salir de donde estaban y con ello dejaron de recibir alimentación, salud, educación porque esos gastos corrían ahora por su cuenta. Se ven obligados a renegociar un nuevo trato laboral”.

“Queríamos ir a la discoteca y una de las chicas dijo ‘Yo conozco alguien que los puedo hacer pasar, pero no puedo hacer pasar a Melanie porque le van a poner un filtro en la discoteca por su color de piel«. Melanie Nuvith Apolaya Reyes. Modelo y participante del Miss Teen Mundial Perú -Región Ica 2018.

Otros grupos étnicos como los asiáticos que llegaron al Perú como culíes tuvieron una integración más dinámica a la sociedad peruana. “La comunidad afrodescendiente en el Perú es muy fragmentada a diferencia de otros países. Llegaban tres de una etnia, tres de otra y se vieron obligados a cambiar y adoptar nuevas costumbres.” Maribel comenta que hubo ciertos espacios por donde los afroperuanos empezaron a integrarse como en la Iglesia o el ejército. “Sin embargo, se mantienen en una situación de pobreza durante el Siglo XX y el ingreso a la universidad es algo reciente. En cambio, la comunidad asiática al siglo XX ya existe población asiática empresarial. Ellos han funcionado como un grupo cerrado, no fue una sola migración. La primera migración es la que nosotros recordamos como los esclavos culíes pero en la última migración llegan asiáticos con dinero a invertir en el Perú.”

Dada la coyuntura internacional hicimos un símil de la segregación que hay en Estados Unidos y la del Perú. “Allá la segregación fue legal por mucho tiempo. Aquí la segregación es cotidiana, la gente utiliza los términos raciales, pero no se hacen desde el Estado. Al ser una sociedad racista, para ascender a ella, uno debe comportarse de cierta manera. Por ejemplo, Ricardo Palma, él nunca dijo que era afrodescendiente, si lo hacía probablemente nunca hubiésemos podido leer las Tradiciones Peruanas”, explica.

Discriminación institucional

Si bien el movimiento afroperuano ha ido consolidándose a lo largo del tiempo, todavía carece de una sólida representación política. Hubo negociaciones con algún partido político que permitió fundar la mesa de trabajo afroperuana. Sin embargo, hasta el día de hoy, por ejemplo, no ha existido una bancada congresal afrodescendiente como existe en otros países y mucho menos partidos políticos, fenómeno que se repite en todas las minorías étnicas.

La activista y fotógrafa Diana Mandros ha empezado a trabajar retratos sobre la belleza negra, la comunidad afroperuana. Según ella, “el problema negro es penosamente ajeno. La población no se inmuta. Uno de los principales problemas es el individualismo tan grande que tiene este país”.

En el 2018, la tienda Saga Falabella publicó un anuncio publicitario calificado de racista. En él se promocionaba una marca de colchones antibacteriales con el siguiente mensaje: “No absorbe malos olores. Creo que soy un poco maniática con este tema. Y este es uno de mis secretos. Pero no se lo digan a Valeria. Así, a pesar de ser diferentes, Valeria y yo somos súper amigas”. Valeria era afrodescendiente. Indecopi multó a la tienda por departamento con 20 UIT (84 mil soles). “¿Por qué siempre somos graficados como sucios o pobres o desordenados? Es como cumplir con el estereotipo que siempre se da, porque si uno ve otro tipo de comerciales donde aparece un doctor, economista, científico o lo que sea, no eligen a una persona afro”, comenta Mandros. “Muchas veces escogen a personas afro solo para cumplir una cuota de negritud y no porque realmente crean que deben estar en su publicidad”.

“Cada vez que me veían me gritaban hasta que un día me empezaron a tirar piedras en mi espalda y me hicieron llorar”. Diana Mandros. Fotógrafa.

En enero de este año, el excandidato al Congreso de la República por Solidaridad Nacional, Mario Bryce, le regaló dos jabones al excandidato Julio Arbizu, de piel morena, en medio de un debate organizado por El Comercio. Hecho que fue duramente criticado en las redes sociales. Sin embargo, no hubo sanciones contra la campaña del mencionado candidato. No solo eso, Solidaridad Nacional respaldó a su candidato.

Los peruanos hemos normalizado el racismo en nuestro humor. Personajes como el “Negro Mama” o la imitación que hace Jorge Benavides de Jefferson Farfán, el jugador de fútbol, a través del Blackface, o la cara pintada de negro. “Todos estos rasgos completamente negros puestos en una persona no negra hacen que muchas veces la gente piense que los negros debemos tener necesariamente esos rasgos. Todo esto pasa por la burla y la mofa cuando no debería ser así porque dentro de esos rasgos hay belleza”, señala Mandros. Además, dice que existe cierta hipocresía con respecto a ello: “Burlas como esta generan la idea de que la belleza negra es mala cuando muchas mujeres blancas y no blancas se operan para agrandar sus labios o se arreglan el cabello para parecerse a ciertas mujeres negras. ¿Por qué en mujeres blancas se acepta y en mujeres negra no cuando son rasgos afro?”.

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El año pasado se hicieron públicas unas fotos de Justin Trudeu, primer ministro canadiense, en donde aparecía con la cara pintada de negro. Esto ocasionó una serie de críticas e hizo que Trudeu tenga que pedir disculpas públicas. En el Perú, el denominado Black face es común en la televisión. “La respuesta está en la población. Si van a seguir siendo ajenas al peruano que está a su lado, van a seguir consumiendo cosas que nos hacen daño. La gente es muy ajena. Al indígena no le interesa lo que siente el afro y viceversa. Eso tiene que cambiar, tanto la Paisana Jacinta y el Negro Mama ofenden a miles de peruanos. Somos un país con una bajísima inversión en educación”, precisa.

Tampoco tienen acceso a los medios de comunicación. En Perú no existen los espacios, por ejemplo, en los principales diarios del país, para que la comunidad afroperuana pueda ser parte del debate nacional. Así, a raíz de los acontecimientos internacionales, se habló mucho de racismo, pero se olvidó lo que viven los afrodescendientes en el día a día. “Hay mucha gente afro que no tiene acceso a la educación superior hace que sea más difícil que nos acepten en esos espacios. Esto hace que muchos afroperuanos no tengan referentes en los medios. No se ven en los grandes medios de comunicación, en las novelas, por eso muchas personas piensan que en el Perú no hay negros. Carecemos mucho de no poder reconocernos. Tenemos la necesidad y el deber de hacer visible la cantidad de personas afroperuanas que existen”, añade.

Ir más allá de la pose

A raíz de la COVID-19, muchos peruanos salen a sus ventanas a aplaudir a las ocho de la noche y a cantar Contigo, Perú. Esta canción, creada por Augusto Polo cantos e interpretada por el Zambo Cavero, afroperuano, se canta cada vez que los peruanos requieren de la unión para sacar las cosas adelante.

“Una de las cosas que más me marcó fue una frase que dijo: ¡Muévete negra de mierda! ¿O es que acaso lo negra no te permite pensar?”, Gabriella Ormeño. Comunicadora.

Asimismo, a raíz de los acontecimientos en Estados Unidos, muchos peruanos han compartido en sus redes sociales una foto negra en su perfil en solidaridad con la muerte de George Floyd. Para Mandros, “la gente ama la cultura afro, pero no ama la gente afro. Te gusta su comida, sus cabellos, sus labios, pero no te gusta que sea negro. Además, es por categoría, cuando aplauden una voleibolista negra, está bien porque es la categoría donde ‘debe entrar’. Los negros debemos ser deportistas, artistas, cocineros. Te acepto solo hasta aquí. Esto es racismo. La situación de compartir las fotos negras ha sido pura pose ¿Quién se ha preocupado por entender realmente el problema? ¿De qué sirve amar Victoria Santa Cruz o Susana Baca si choleo y negreo?”.


Elaboración:

Autor: Paul Montjoy Forti

Fotografía: Diana Mandros / Instagram: @di.annnnn

Edición: Jair Villacrez.