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Diego Ato

#Entrevista

Ilustrar y escribir para niños sin subestimarlos es un tema que siempre está en discusión en el ámbito de literatura e ilustración infantil. ¿Cómo saber qué temas tratar en un libro dirigido a los más pequeños? Andrea Gago, ilustradora peruana que dedica su trabajo a este público infantil, lo hace con historias sencillas y sin dejar ningún detalle al azar. Ella asegura que las ilustraciones enriquecen la historia y son un recurso para hablar abiertamente con los niños.

Este año, ella es la única peruana seleccionada entre los 77 ilustradores de todo el mundo para participar de la edición número 58 de la Feria del Libro Infantil de Bolonia, en Italia, la más importante para público infantil. Página en blanco conversó con Andrea, a propósito de este reconocimiento en su trayectoria profesional y sobre la importancia de la ilustración para discutir sobre distintos temas con los niños.

¿Cómo recibiste la noticia de haber sido seleccionada?

El lunes 1 de marzo, me enteré que Oscar Huayamares y yo resultamos ser finalistas. Alrededor de 300 ilustradores eran finalistas. La emoción fue grande. Al día siguiente, cuando me enteré [de que había sido seleccionada entre los 77 ilustradores], estaba en el parque con mi hija y mi mascota. Ella y yo gritamos de la emoción, y nos abrazamos muy fuerte. Fueron momentos muy emotivos y de alegría para mí y mi familia. Han pasado ya algunos días y todavía me dura la felicidad. Es una gran alegría en medio de todo lo que nos está tocando vivir en estos momentos.

Participar de la feria es una gran oportunidad…

Es una gran tribuna para los ilustradores. A la feria van expertos editoriales de todo el mundo: ilustradores, editores, escritores. Es como una feria profesional. Se puede establecer buenas relaciones. Además, se imprimirán los trabajos de los 77 ganadores en un catálogo que lo distribuirán a casas editoriales, y también tengo entendido que estará a la venta. Luego, la exposición de ilustradores viaja a Japón y Shangai (China). Es una gran oportunidad.

Ilustración de Andrea Gago que forma parte de su serie Un libro, la cual ha sido seleccionada para la feria de Bolonia.

¿Este año ha sido la primera vez que has concursado?

Me enteré de esta convocatoria en el 2018, cuando Issa Watanabe resultó seleccionada. En el año 2019 envié mis trabajos con un grupo de amigos, pero no quedé seleccionada. Esta es la segunda vez que envío mis trabajos. Aproveché que la convocatoria era totalmente virtual. Y dije: “Bueno, vamos a ver”.

¿De qué tratan tus ilustraciones seleccionadas? ¿Son parte de un libro?

La serie se llama Un libro, pero no forman parte de ningún libro. El hilo conductor entre las cinco ilustraciones es el libro que titulé “Ser o no ser”. Lo hice pensando en qué pasaba con este objeto una vez que ha sido impreso, cómo llega a las personas y a la intimidad de su casa. Quise que los personajes sean animales peruanos porque estuve investigando sobre ellos. Es así como elaboro esta serie de cinco ilustraciones de estos cinco personajes en situaciones cotidianas.

Boceto de una de las ilustración que forman parte de la serie Un libro.

Hablando un poco más en general sobre la ilustración, ¿cuál crees que es su valor?

La ilustración es un lenguaje, un modo de comunicar algo. Así como la palabra escrita es importante, la ilustración tiene un peso, puedes contar otras historias o dejar la puerta abierta a situaciones o cosas que no se dicen en el texto. Puede haber detalles en la ilustración que te hagan pensar un poquito más allá. Incluso, hay libros que solo tienen ilustraciones y se pueden leer perfectamente sin necesidad de palabras. Cuando he leído junto a mi hija, ella ve la ilustración, ve un detallito e imagina otras cosas. Esto da pie a que también pueda hablar con ella de otros temas.

Tiene un valor educativo…

No sé si un valor educativo. Así como la literatura no busca enseñar algo, sino que es para disfrutarla, pienso que con la ilustración es lo mismo. Da la posibilidad de reflexionar de distintas cosas, más que enseñar algo. Las imágenes producen muchas interpretaciones. Probablemente, puede ayudar en la parte educativa, pero no sé si realiza con esa total intención.

Te permite contemplarlas, como una obra de arte…

A mí me pasa eso. No sé si es porque soy ilustradora, pero es bonito contemplar la imagen. Muchas ilustraciones son bastantes detallistas, tienen distintos estilos. Hay quienes trabajan con óleo, acuarela, y uno se pregunta cómo el artista hizo esto. Me gusta que, cuando uno va pasando las páginas de un libro ilustrado, hay como un ritmo. No todas las imágenes son del mismo tamaño, unas son más pequeñas que otras. Me parece que asombra la calidad de los trabajos. Yo atesoro una gran cantidad de libros y muchas veces los compro por las bellas ilustraciones y también por la calidad del papel, de la tapa. Hay libros realmente hermosos.

Créditos: @Andrea.Gago86.

Se dice que, a veces, leer un texto incentiva más la imaginación que una historia por medio de imágenes o en formato audiovisual, porque el lector tiene más libertad para recrear una escena. ¿Qué opinas de esta idea?

Lo he escuchado. En el colegio, nos dicen que a los niños y las niñas no se les debe exponer a tantas imágenes porque no les permite formar las suyas propias. Y, claro, a veces, sucede que un niño o una niña ve demasiado un dibujo en específico que solo quiere jugar a eso y no inventa sus propios juegos. Creo que todo depende de qué tanto se exponga a los o las niñas a la pantalla sobre todo cuando son muy pequeños. En el caso de los libros ilustrados, creo que hay otro ritmo con respecto a lo audiovisual: pasar las páginas, observar detenidamente y hacer preguntas es un momento en donde el o la niña se conecta con quien le lee. Yo lo he vivido con mi hija, y ella atesora esos momentos y hasta ahora que está más grande quiere que le siga leyendo, aunque ya historias más largas sin tantos dibujos. Creo que, en el caso de los libros, ambos tienen su encanto [los libros con mayor texto y los que son ilustrados], y cada uno tiene su momento. En el caso del formato audiovisual, depende mucho de la edad y del filtro que uno como adulto pueda darle a los niños o niñas.

Y tú ilustras sobre todo para los más pequeños. ¿Por qué te enfocas en este público?

He encontrado ahí el lugar que me gusta. En realidad, es lo que me sale con naturalidad. Me interesan los libros para niños pequeños por el juego de palabras, por la poesía y por el peso de las ilustraciones. En algún momento, pienso también hacer libros para niños un poco más grandes. Mi hija a veces me pide que escriba una historia más larga como para su edad.

En tus libros o ilustraciones que creas para otros proyectos, ¿tienes algún tipo de discurso?

Sí. La transmisión de ideas a través de las imágenes permite que hoy los seres humanos tengamos mayor información que procesar. En ese sentido, es de vital importancia que los niños y las niñas desarrollen un pensamiento analítico y reflexivo, que justamente es difícil de lograr solo con una formación humanística y científica. El arte nos forma como mejores seres humanos.

¿Y crees que se debería incluir discursos sociales en libros ilustrados para niños?

Sí se debe y se hace hoy en día. Por ejemplo, que la protagonista de tu libro sea una niña fuerte y aguerrida. He visto un libro que se titula Sirenas, que en la portada tiene a un niño protagonista que sueña con ser una sirena. Los discursos sociales aplicados a la formación infantil deben considerar los grandes valores humanos: el respeto, la integración, la tolerancia, la empatía y la alegría por compartir juntos la vida en este mundo.

La discusión es el primer libro escrito e ilustrado por Andrea Gago con la editorial Polifonía Editora.

Pequeños detalles en una ilustración pueden dar pie a hablar sobre temas importantes… ¿Cómo crees que se debe hablar con los niños de temas que a veces se consideran “difíciles”?

A los niños y niñas se les debe decir la verdad. Por ejemplo, con mi hija soy muy abierta en decirle las cosas. A veces se piensa que como son libros para niños, hay ciertos temas que no se pueden tocar, pero hay libros sobre la muerte o el libro Migrantes de Issa Watanabe, que trata un tema tan duro y actual. A veces, los temas son chocantes para los adultos, que ya venimos con la mente torcida. El problema viene cuando los papás crean esos prejuicios en sus hijos. Obviamente, no todos los niños son iguales pero no debemos subestimar sus ideas y su modo de pensar.

¿Qué tipo de mensajes crees que se debería encontrar en libros para niños?

Eso dependerá del contexto cultural y social donde se hagan las publicaciones. En estos tiempos estamos en un momento en el que las personas buscamos igualdad. Los padres debemos encontrar en las publicaciones para niños una amplia variedad de temas y decidir con responsabilidad lo que ellos van a ir aprendiendo. Con mi hija, hemos leído algunos cuentos tradicionales donde las princesas siempre son salvadas por alguien más. Estamos en un momento en el que yo quiero que mi hija o que las niñas no crezcan pensando que alguien las tenga que salvar, sino que ellas mismas lo pueden hacer.

No más princesas salvadas por príncipes…

No se deben generar esas ideas clichés de que deben esperar por su príncipe o que se tienen que casar. Se puede hacer una reinterpretación de cuentos clásicos: cambiar la parte de la historia en la que un príncipe salva a la princesa.

 

Ilustración realizada para el libro Algo azul escrito por Becky Urbina.