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Roberto Duran

Con la renuncia del canciller Héctor Béjar, tras 19 días en el cargo, se instala la segunda gran crisis del gobierno de Pedro Castillo, luego de la dificultades de nombrar al gabinete Bellido. La designación de Béjar, su trayectoria y posición —respecto de la política exterior— motivaron a la oposición a presentar una moción de interpelación en el Congreso, la cual iba a ser vista por el Consejo Directivo este último el martes 17.

La difusión de un reportaje en Panorama el domingo 15, en el que Béjar habría señalado que “el terrorismo lo habría iniciado la Marina” dentro un foro virtual anterior a la primera vuelta electoral provocó tajantes rechazos por parte de la oposición, la Marina de Guerra del Perú y ex oficiales en retiro de dicha institución.

La dimisión de Béjar, a 9 días de la presentación del gabinete Bellido en el Congreso, representa un reto para que Perú Libre, Nuevo Perú y el propio Pedro Castillo lleguen a un consenso para elegir un canciller afín a la nueva política exterior del gobierno, de corte progresista y regionalista.

Rara avis en Torre Tagle

La figura de Héctor Béjar no deja a nadie indiferente. Sociólogo, escritor, catedrático sanmarquino, ex guerrillero del ELN y artista plástico. El recorrido de vida del ex canciller es reconocido dentro de los círculos académicos —tanto radicales como progresistas— y  repelido desde la derecha más militarista, sobre todo por su formación guevarista en Cuba y su involucramiento en el SINAMOS. Ganó el premio Casa de las Américas 1969 con Perú 1965: Apuntes sobre una experiencia guerrillera. 

Al momento de ser proclamado Pedro Castillo como presidente electo se voceaba como posible canciller al emabajador Manuel Rodríguez Cuadros, ex canciller y ex embajador peruano en UNESCO, afín al Nuevo Perú de Verónika Mendoza. No es hasta 28 de julio cuando Béjar se da a conocer al gran público como futuro ministro de Relaciones Exteriores cuando se lo ve recibiendo delegaciones extranjeras con motivo de la juramentación del Presidente Castillo, entre ellas la delegación venezolana con el canciller Jorge Arreaza.

Canciller Arreaza sostiene encuentro con su homólogo peruano recién juramentado Héctor Béjar - MPPRE
Héctor Béjar saludando a su homologo venezolano, canciller Jorge Arreaza.

La designación de Béjar representaba una notoria presencia del “cerronismo”  en el gabinete Bellido. Y los reparos no se iban a hacer esperar.

Nueva política exterior

El 2 de agosto pasado, Béjar asumió el cargo de Canciller en el Palacio de Torre Tagle y realizó un discurso en el expuso las líneas matrices de la política exterior del gobierno de Pedro Castillo calificándola de ser una diplomacia “nacional, autónoma, democrática, social y descentralizada”. El enfoque que describió Béjar resaltaba un carácter social como expresión de la política interna del gobierno Castillo y una perspectiva de descentralización en la que se buscaba la participación de gobiernos regionales, gremios y actores civiles.

Dentro de las novedades de la política exterior detallada por Béjar está la condena a cualquier sanción económica unilateral hacia países, el respaldo a la liberación de patentes de las vacunas contra la COVID-19, el fortalecimiento de la Comunidad Andina, el retiro de la denuncia al tratado de UNASUR, la reinserción del Perú en la CELAC, la adhesión de la Agenda de El Cairo y los 29 Principios de Yogyakarta, ambos sobre derechos sexuales e identidad de género.

La caída en la irrelevancia del Grupo de Lima, que había perdido 4 apoyos presidenciales, más el auge de las conversaciones el régimen de Nicolás Maduro y la oposición venezolana en México, con mediación noruega, daban a entender que el Grupo de Puebla le había ganado por puesta de mano al Grupo de Lima.

Declaraciones pasadas y pedido de interpelación

El 8 de agosto pasado, Panorama difundió un reportaje en el que el Béjar, en un foro del Grupo Emancipación en febrero de 2021, conjeturaba sin reparos de estar convencido, sin poder demostrar, de que “Sendero Luminoso había sido en gran parte obra de la agencia de inteligencia estadounidense (CIA) y los servicios de inteligencia”. Una afirmación sobre la cual Béjar confirmaba que no tenía pruebas.

A los reparos con la afinidad de Béjar con Cuba y Venezuela, dentro del Congreso, se aunaba unas declaraciones altamente sensibles y sin asidero en la historia. Empezaron la recolección de firmas dentro la oposición para presentar una moción de interpelación al aquel entonces recién designado Canciller.

No sería hasta el domingo 15 en el que Panorama vuelve a sacar un reportaje con declaraciones polémicas de Héctor Béjar, en noviembre de 2020, contra la policía y su uso de la violencia, el Grupo de Lima y la Marina de Guerra como perpetrador de los primeros actos terroristas en el Perú, bajo instrucción de la CIA, durante los setentas. Esta última declaración y su sacada de contexto sería la que sellaría su destino.

Cabe señalar que Hildebrandt resalta que las relaciones entre agentes de la Marina de Guerra y la CIA han sido próximas a lo largo del tiempo. Por otro lado, la embajada cubana en Lima acusó en su cuenta de Twitter de haber sufrido actos terroristas en Perú con anterioridad al Conflicto Armado Interno entre Sendero Luminoso y el Estado Peruano.

El periodista César Hildebrandt, aquel entonces reportero en Caretas, siguió investigaciones sobre explosiones de buques pesqueros cubanos en el Callao durante el gobierno del General Morales Bermúdez, condenado por la justicia italiana por su participación en el Plan Cóndor. Hildebrandt reconoce que las declaraciones de Béjar son perjudiciales para su permanencia en Torre Tagle.

La Marina responde y el adiós a la cubana

Las repercusiones del reportaje de Panorama no se hicieron esperar. El congresista de Renovación Popular y Almirante (r) Jorge Montoya escribió en su cuenta de Twitter: “El ministro Béjar acaba de censurarse a sí mismo”, sentenciaba Montoya.

La Marina de Guerra, deliberadamente, emitió un comunicado condenando las declaraciones del ex canciller Béjar. A la cual se aunó una declaración de altos mandos en situación de retiro de dicha rama armada.

El neófito ministro de Defensa, Walter Ayala, no dio declaraciones a la prensa hasta una entrevista a Jaime Chincha en RPP la noche del lunes respaldando a las FF.AA., pero pidiendo que se deje escuchar al ministro Béjar. La suerte de Béjar estaba echada.

La mañana del martes 17, el presidente Castillo se reunió con el ministro de Defensa Walter Ayala, altos mandos de las FFAA y Rodríguez Cuadros. Béjar renunció al cargo de Canciller de la Republica durante esa tarde a solicitud del premier Guido Bellido. El nombre de Rodríguez Cuadros sonaría fuerte como su eventual reemplazo en Torre Tagle.

Luego de su renuncia, Héctor Béjar publicó en su cuenta de Facebook “Vuelvo a ser libre!!!” en una tónica de revancha. Posteriormente brindo unas declaraciones a la agencia de noticias cubana Prensa Latina sobre los motivos de su salida responden a presiones políticas de impedir una política exterior soberana y de una campaña política y mediática de la derecha.

Mientras tanto, la Cancillería peruana se encuentra acéfala hasta que el presidente Castillo y el premier Bellido encuentren un reemplazante, que comande la gestión de vacunas contra la COVID-19 y que complete el gabinete antes de Guido Bellido pida el voto de investidura el próximo 26 de agosto ante el Congreso. Castillo busca resolver la segunda gran crisis de su gobierno, luego de superar la turbulenta génesis de su Ejecutivo.