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En los últimos años el nombre de Blanca Varela ha ido tomando peso, como suele pasar con aquellos poetas que vencen la barrera del tiempo después de su muerte. Estuvo rodeada de nombres importantes como Octavio Paz, Jean Paul Sartré, Simone de Beauvoir, Sebastián Salazar Bondy, José María Arguedas, Fernando de Szyszlo, con quien se casó en 1949. Perteneció a la generación del 50, una de las más importantes de nuestra historia literaria, y supo ganarse un espacio en los círculos intelectuales más importantes, en los cuales era difícil que una mujer pudiese ingresar.

Estudió en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos para estudiar educación, en aquel tiempo conoció a Sebastián Salazar Bondy, Javier Sologuren, Jorge Eduardo Eielson y Fernando de Szyszlo, con quienes formó generación del 50. Blanca Varela dijo que Salazar Bondy le enseñó a leer poesía y le hizo conocer a Emilio Adolfo Westphalen y José María Arguedas. Colaboró para la revista Las Moradas, dirigida por Westphalen. Después, en París, entró en contacto con Octavio Paz, Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Henri Michaux, entre otros distinguidos intelectuales. Junto con Szyszlo vivieron en Florencia y en Washington.

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«Está mi infancia en esta costa»

Puerto Supe fue muy importante para la generación del 50. Allí se reunían los veranos en casa de Celia Bustamante, la primera esposa de Arguedas. Su primer libro Ese puerto existe fue un homenaje a Supe. Mario Vargas Llosa contó la anécdota de que aquel libro se llamaría “Puerto Supe”, pero a Octavio Paz no le había gustado el nombre. Varela, a modo de protesta, dijo: “Pero ese puerto existe” y Paz le dijo que ese era el nombre del poemario.  Está mi infancia en esta costa / bajo el cielo tan alto /cielo como ninguno / cielo, sombra veloz / ¡Oh, mar de todos los días/ mar montaña, / boca lluviosa de la costa fría! / Están mis horas junto al río seco/ entre el polvo y sus hojas palpitantes, / en los ojos ardientes de esta tierra/ a donde lanza el mar su blanco dardo/ aquí en la costa tengo raíces / manos imperfectas/ un lecho ardiente donde lloro a solas.  (Puerto Supe, Ese puerto existe)

Szyszlo y París

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Blanca Varela se casó con el pintor Fernando de Szyszlo se casaron en 1949 y el mismo día de su boda emprendieron un largo viaje de 28 días en barco a vapor a París, ciudad que había sido golpeada por la guerra. Por aquellos días todavía existía el racionamiento de algunos alimentos como el azúcar o el café. En Paris recibieron el apoyo de Jorge Eduardo Eielson. Fue en esa ciudad donde conocieron a Julio Cortázar y a Octavio Paz, quien era primer secretario de la embajada de México. A través de este último la pareja conoció al poeta surrealista André Bretón. Tuvieron dos hijos y cuando regresaron a Lima se separaron. Tenía apenas 24 años. “Nos casamos muy jóvenes, éramos muy adultos en materia de literatura y arte, pero éramos unos niños en experiencia vital. Desgraciadamente no funcionó”, dijo Fernando de Szyszlo en una de sus entrevistas.

Después Blanca Varela viajó sola a París por segunda vez y allí conoció a Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir. Allí tuvo una profunda influencia del surrealismo, el expresionismo y el existencialismo. “Una de las influencias más importantes de la literatura de la época no fue necesariamente el existencialismo sino el impresionismo alemán, ella leía mucho a Paul Celán, y también el existencialismo, hace que ella se pregunte quién soy”, dijo la escritora de Carmen Ollé para un documental sobre la poeta. En 1954 regresó a Lima y reanudó su relación con Fernando de Szyszlo.

Varela la madre

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En 1958 nació en Lima su primer hijo Vicente y, dos años después, Lorenzo. La pareja se mudó a vivir a Washington. Por aquel tiempo emprendió un viaje a México en donde Octavio Paz le ofreció publicar Ese puerto existe. Después regresó al Perú y se integró en el comité de la Revista Aramu y trabajó junto a Westphalen y Abelardo Oquendo. Su segundo poemario, Luz de día fue publicado 1963 y a fines de 1969 ocurrió un hecho que afectó a Blanca Varela y dejó consternada a toda la generación del 50: el suicidio de José María Arguedas. En 1970 fue nombrada representante en el Perú de la editorial mexicana Fondo de Cultura Económica. En el 72 publicó su tercer poemario Valses y otras falsas confesiones en el cual reflexiona sobre el oficio del poeta. Un poema/ como una gran batalla/ me arroja en esta arena/ sin más enemigo que yo/ yo/ y el gran aire de las palabras (Ejercicios, Valses y otras falsas confesiones). En el 78 publicó Canto Villano, en donde muestra una poesía descarnada. El querido animal/ cuyos huesos son un recuerdo/ una señal en el aire/ jamás tuvo sombra ni lugar/ desde la cabeza de un alfiler pensaba/ él era el brillo ínfimo/ el grano de tierra sobre el grano/ de tierra/ el autoeclipse/ el querido animal/ jamás cesa de pasar/ me da la vuelta. En el 93 publicó Ejercicios materiales y en ese mismo año se publicó en España El libro de barro.

En el 96, el hijo de Blanca, Lorenzo murió en un accidente de la aerolínea de Faucett en un viaje de Lima a Arequipa. “Ese accidente mató a Blanca, después del accidente de Lorenzo, nunca fue la misma. Se fue apagando. Claro que muchos de sus mejores poemas los escribió en esa época” dijo de Szyszlo en una de sus entrevistas. Tras este accidente, el pintor y Varela se divorcian. Si me escucharas/ tú muerto y yo muerta de ti/ si me escucharas/ hálito de la rueda/ cencerro de la tempestad/ burbujeo del cieno/ viva insepulta de ti/ con tu oído postrero/ si me escucharas (Concierto animal). Varela, ese mismo año, sufrió una trombosis a la carótida. Poco a poco fue perdiendo facultades. En el 99 se publicó Concierto animal, libro influenciado por la muerte de su hijo.

Morirnos sencillamente / así como lo hicieron el gato/ o el perro de la casa

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En el 2001 Blanca Varela obtuvo el Premio Octavio Paz y este fue el último premio que recibió en un estado de plena conciencia. En el 2006 recibió el Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca y en el 2007 el Premio Reina Sofía de Poesía Latinoamericana; sin embargo, estos premios no pudieron ser recibidos por Blanca Varela, sino por sus familiares dado el estado avanzado de su enfermedad. Falleció en el año 2009, siendo considerada una de las voces más importantes de la literatura latinoamericana.