Quiero compartirlo en mis redes:
Share on Facebook
Facebook
Share on LinkedIn
Linkedin
Tweet about this on Twitter
Twitter
Pin on Pinterest
Pinterest
Email this to someone
email

Por Jayme Arnao

Un pedazo de la historia de Sudamérica se encuentra en el extremo norte de Francia. Boulogne-sur-Mer, para ser más exactos, es un atractivo puerto pesquero a orillas del Canal de la Mancha, con una activa vida comercial y con un pintoresco centro histórico coronado por una imponente basílica. Quizá nada de interesante para argentinos, chilenos y peruanos, de no ser porque el 17 de agosto de 1850 falleció en esta ciudad Don José de San Martín, el general argentino que independizó las Provincias Unidas del Río de la Plata, Chile y Perú.

Pese a que San Martín vivió en Boulogne-sur-Mer sólo los dos últimos años de su vida, la casa que ocupó en esa ciudad es actualmente un museo administrado por la Embajada de Argentina en Francia y custodiado por un miembro de las Fuerzas Armadas de ese país cuyo puesto rota cada uno o dos años. La Casa San Martín, es así como se le conoce en Boulogne, es parte del circuito turístico de la ciudad, ya que es una de las pocas casas aristocráticas del siglo XIX que permanecen intactas, incluso con el mobiliario, aunque éste no sea el original. Los muebles y objetos personales del General San Martín se encuentran actualmente en Buenos Aires.

Fachada de la Casa San Martín en Boulogne-sur-Mer
Fachada de la Casa San Martín en Boulogne-sur-Mer

Detalle del escudo argentino
Detalle del escudo argentino

Durante su juventud, el Libertador (nacido el 25 de febrero de 1778 en Yapeyú, actual provincia de Corrientes, Argentina) ya había vivido en Europa, en España, a donde llegó en abril de 1784 para realizar sus estudios. Incluso hizo carrera militar en el ejército español y combatió contra la dominación de Napoléon Bonaparte. El artículo hace un recorrido por la vida de José de San Martín luego de su labor independentista, las razones de su exilio a Europa y sus últimos días en Francia.

Su partido a Europa y sus intentos por volver

Tras declarar la independencia del Perú en 1821 y ceder a Simón Bolívar la conclusión de la campaña libertadora, el General San Martín decidió retirarse del cargo de Protector del Perú el 20 de setiembre de 1822 para volver a su país. Consideró que ya había cumplido con su labor y prefirió no participar en las guerras internas por el poder en los países que había independizado.

Luego de una corta estancia en Chile, llegó a Mendoza en enero de 1823, desde donde pidió permiso a las autoridades de Buenos Aires para volver a la capital y reencontrarse con Remedios de Escalada, su esposa, quien estaba gravemente enferma. El ministro Bernardino Rivadavia, enemigo de San Martín, rechazó el pedido argumentando que su seguridad estaba en peligro. El General corría el riesgo de ser enjuiciado por su apoyo a los caudillos del interior quienes exigían un gobierno federal y no unitario.

Casa San Martín
Casa San Martín

Sin embargo, San Martín desacató la orden de Rivadavia y decidió viajar a Buenos Aires, pero al llegar, su esposa ya había fallecido el 3 de agosto de 1823. Desanimado por las luchas intestinas entre centralistas y federales, el General decidió marcharse del país con su hija Mercedes, quien en ese momento tenía apenas siete años. El 10 de febrero de 1824 partieron al puerto de Le Havre, Francia. Al llegar en mayo se le impidió desembarcar ya que llevaba consigo diarios republicanos considerados peligrosos para la monarquía francesa. Continuó su viaje a Escocia, y se instaló en Bruselas, donde vivía su hermano Justo.

Durante ese periodo, la vida de San Martín fue bastante modesta y sus ingresos apenas le alcazaban para educar a su hija. En 1827, ofreció sus servicios a Argentina para participar en la guerra contra el Imperio del Brasil, sólo después de la renuncia de Rivadavia a la presidencia, pero el conflicto ya había terminado. Por esos años, el reumatismo ya comenzaba a hacer estragos en la salud de San Martín.

Casa San Martín
Casa San Martín

En marzo de 1829 se embarcó a Buenos Aires al saber que había estallado de nuevo una guerra civil. Su intención era mediar en el conflicto, y se mantuvo de incógnito en el barco hasta que fue descubierto. Su antiguo subordinado, Juan Lavalle, había derrocado y fusilado al gobernador Manuel Dorrego. Ante la imposibilidad de continuar con éxito su campaña, Lavalle solicitó apoyo a San Martín y le ofreció la gobernación de la provincia de Buenos Aires. El General rechazó dicho ofrecimiento argumentando que « jamás desenvainará su espada para combatir a sus paisanos ».

Pese a los requerimientos de sus amigos por quedarse y, una vez más, desalentado por las luchas fraticidas en su país, San Martín volvió definitivamente a Europa tras permanecer 3 meses en Montevideo en 1830. Nunca más retornaría a Argentina.

Casa San Martín
Casa San Martín

San Martín en Boulogne – Sur  – Mer

A pesar de la decepción que le embargaban los conflictos internos en su país, San Martín siempre sintió una profunda nostalgia por su tierra. Jamás perdió el contacto con sus amigos de Buenos Aires, quienes lo mantenían al tanto de lo que allá acontecía. En 1831 se instaló en una finca cercana a París y tres años más tarde, gracias al dinero que ahorró por trabajar con su amigo Alejandro Aguado, antiguo compañero de armas del ejército español, y a la venta de sus propiedades que recibió como premio en Mendoza y en Perú, se mudó a una casa de campo en Grand Bourg, departamento de Essonne, al sudoeste de París.

Durante su estancia en Grand Bourg recibió la visita de varios personajes, también exiliados en Europa, como Juan Bautista Alberdi (autor intelectual de la Constitución Argentina de 1853) en 1843 y del que sería presidente, Domingo Faustino Sarmiento, entre 1845 y 1848. Hasta sus últimos años, San Martín mantuvo correspondencia con su amigo Tomás Guido, quien lo tenía informado de la actualidad en América.

Casa San Martín
Casa San Martín

La revolución de 1848 en Francia, que concluiría luego con la abdicación del rey Louis-Philippe y la proclamación de la Segunda República, obligó a San Martín a mudarse con su hija Mercedes, sus dos nietas y su yerno Mariano Balcarce, embajador argentino en París, a Boulogne-sur-Mer en el mes de junio, para luego embarcarse a Inglaterra. Sin embargo, su salud no le permitió emprender tal travesía y decidió permanecer en las costas francesas.

El doctor Adolphe Gérard, médico de Boulogne, le alquiló a San Martín el segundo piso de su casa, ubicada en el 105 de la Grande Rue (actualmente 113). Gérard describía al General de la siguiente manera: “un anciano muy gentil, alto, que ni la edad, ni las preocupaciones, ni los dolores físicos habían podido doblegar. Sus rasgos eran expresivos y simpáticos, su mirada penetrante y alerta, sus modales amables y era muy instruido. Hablaba corrientemente el francés, el inglés, el italiano y, por supuesto, el castellano; había leído todo lo que podía leerse. Su conversación, fácilmente jovial, era una de las más atractivas que podía escucharse. Su bondad no tenía límites…”.

Retrato de José de San Martín durante su vejez
Retrato de José de San Martín durante su vejez.

San Martín recordaba su juventud en el ejército español realizando continuas peregrinaciones a los campamentos militares de Boulogne, siguiendo las huellas de Napoleón Bonaparte, a quien admiraba mucho pese a haberlo combatido. Asimismo, disfrutaba de la vista desde su ventaba sobre la cúpula de la basílica de la ciudad. Pero la salud del General se iba deteriorando cada vez más. La estadía de San Martín en Boulogne-sur-Mer duró sólo dos años. El 17 de agosto de 1850 a las tres de la tarde, el gestor de la Independencia de Argentina, Chile y Perú falleció a los 72 años en compañía de su hija Mercedes y de su yerno.

Habitación de José de San Martín en su casa de Boulogne-sur-Mer.
Habitación de José de San Martín en su casa de Boulogne-sur-Mer.

En su testamento, fechado el 23 de enero de 1844, San Martín pidió que el sable que usó en las batallas de Maipú y Chacabuco fuera entregado al gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas. También prohibió funerales pomposos pero sí solicitó ser sepultado en Buenos Aires. Terminaba su testamento asegurando que su primer cargo era el de Generalísimo del Ejécito del Perú, título con el que se le conoce actualmente en ese país.

En 1861 los restos de José de San Martín fueron trasladados a la bóveda de la familia González Balcarce, en el cementerio de Brunoy, Francia. Su hija se opuso a varios intentos del gobierno de Argentina para repatriar los restos. A la muerte de Mercedes en febrero de 1875, el presidente Nicolás Avellaneda creó una comisión de repatriación y finalmente el 28 de mayo de 1880 el féretro del Libertador llegó a Buenos Aires en medio de una gran algarabía. Fue todo lo contrario a lo deseado por el discreto e introvertido militar que fue San Martín, quien pese a que había huido tantas veces de las guerras, fue recibido irónicamente justo cuando estallaba una revolución. Los restos de José de San Martín descansan actualmente en la catedral de Buenos Aires.

Vista de la basílica Notre-Dame de Boulogne-sur-Mer
Vista de la basílica Notre-Dame de Boulogne-sur-Mer

Reconstitución de las campañas napeolónicas a las afueras de Boulogne-sur-Mer
Reconstitución de las campañas napeolónicas a las afueras de Boulogne-sur-Mer

La casa Museo de Boulogne – Sur – Mer

En cuanto a la casa que ocupara San Martín durante sus dos últimos años de vida, fue comprada en abril de 1926 por el ministro plenipotenciario Federico Álvarez de Toledo, en representación del Estado argentino, por la suma de 400 mil francos. A partir de entonces, la casa funcionó como sede del Consulado de Argentina hasta 1966. Al no haber argentinos en Boulogne, se suprime la dependencia diplomática y se convierte poco después en museo dedicado a San Martín.

En las playas de Boulogne-sur-Mer, cerca a un parque temático acuático llamado Nausicaà, se encuentra un monumento ecuestre de San Martín, inaugurado el 24 de octubre de 1909.

IMG_4302
Escultura ecuestre de José de San Martín en una de las playas de Boulogne-sur-Mer

La Casa San Martín, pese a figurar en las guías y folletos turísticos de Boulogne y pese a que su visita es gratuita, no recibe muchos turistas. Esta poca afluencia de gente permite un recorrido tranquilo y casi íntimo por la casa que habitó el General. Se puede apreciar una réplica de la cama donde falleció, así como muebles, cuadros y libros de la época. Sus tres plantas, con piso de madera y paredes tapizadas a la antigua, son un verdadero viaje en el tiempo. Para chilenos, peruanos, pero sobre todo para los argentinos, es un peregrinaje casi obligado visitar la casa de su padre fundador.

Vista de la Grande Rue, la calle donde se encuentra la Casa San Martín
Vista de la Grande Rue, la calle donde se encuentra la Casa San Martín

Boulogne-sur-Mer es uno de los puertos pesqueros más importantes de Francia.
Boulogne-sur-Mer es uno de los puertos pesqueros más importantes de Francia.

Las playas de Boulogne-sur-Mer
Las playas de Boulogne-sur-Mer