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Roberto Duran

El 18 de septiembre último se daría una batalla política más dentro la infatigable guerra entre el Ejecutivo y el Legislativo. Sin embargo, esta batalla se libraría en medio de la peor crisis sanitaria del Perú, cuyo resultado pudo haber acabado en la caída del presidente de la República.

Una semana antes, el jueves 10 de septiembre, en el Congreso se difundieron unos audios grabados por Karem Roca, ex asistente personal del presidente Martín Vizcarra. Una de las grabaciones era sobre una reunión entre Roca, la ex secretaria general de la  Presidencia, Miriam Morales, y el mandatario. En este audio, se escucha a Vizcarra, junto a sus asesores tratando de ocultar las visitas hechas en Palacio de Gobierno por parte del exanimador de campaña, Richard Cisneros, quien es investigado por los contratos que le hizo el Ministerio de Cultura, con un valor total de 175.000 soles.

El rumor de la vacancia empezó a enturbiar el ya mal ambiente político. Esa misma noche Vizcarra confirmaba el rumor y retaba al Congreso en cadena nacional: “Si quieren vacarme, aquí estoy con la frente en alto y la conciencia tranquila. Nada de lo presentado hoy, de manera ilegal, constituye causal de vacancia. No voy a renunciar, no me voy a correr”. Vizcarra dijo, además, que conocía de la existencia de los audios desde finales de julio.

El viernes 11, el Pleno del Congreso admitía a tramite la moción de vacancia con 65 votos a favor, 13 votos más de los necesarios. El presidente del Congreso, el acciopopulista Manuel Merino de Lama, convocó a la Junta de Portavoces, y entre todos fijaron que el presidente o su abogado deberían apersonarse al Parlamento para ejercer su defensa el 18 de septiembre a las 9 de la mañana. La batalla tenía fecha y hora.

Créditos: Presidencia de la República.

El sábado 12, IDL Reporteros sacaba en exclusiva que, un día antes, el mismo día en que admitió la vacancia, el edecán de Merino de Lama llamó al jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y al Comandante General de la Marina. Tras lograr comunicarse con este último, le dijo que se llevaría un proceso de vacancia “en el marco de la Constitución”. Ambos militares hicieron saber al ministro de Defensa, Jorge Chávez, sobre las llamadas de Merino de Lama. La noche del 11 de septiembre, el titular de esa cartera fue contactado por el congresista acciopopulista Otto Guibovich, exsuperior de Chávez cuando estuvo en el Ejercito, para controlar el daño mediático.

El mismo 12 de septiembre, a la 1:00 p.m., el presidente del Consejo de Ministros, Walter Martos; la ministra de Justicia, Ana Neyra, y el titular de Defensa, Jorge Chávez, convocaron a conferencia de prensa, rodeados de miembros de las Fuerzas Armadas. Neyra anunció que el Ejecutivo presentaría el lunes 14 una demanda competencial ante el Tribunal Constitucional (TC) para dirimir como debe interpretarse la incapacidad moral permanente que se le imputa a Vizcarra en la vacancia, así como una medida cautelar que suspenda el pedido de vacancia.

En réplica, a las 3:50 p.m., Merino de Lama llamaba a una conferencia de prensa diciendo que sí se había comunicado con el Comandante General de la Marina para “llamar a la calma” a las Fuerzas Armadas ante el eventual pedido de vacancia. Los rumores de golpe institucional apuntaban al Congreso y sobretodo a Merino de Lama, quien asumiría la presidencia en caso de que Vizcarra sea vacado. Con ello, su partido, Acción Popular (AP), sería gobierno.

Rápidamente, el fujimorismo y Alianza para el Progreso (APP) sacaron comunicados rechazando la vacancia en pro de la estabilidad del país. La vacancia perdía fuerza y legitimidad.

El lunes 14, el ministro de energía y minas e hijo de un líder histórico de AP, Luis Miguel Inchaustegui declaró, en una entrevista con Latina, que dos personas cercanas a AP se comunicaron con él y que habría un gabinete de transición (de vacar a Vizcarra) y que algunos ministros se quedarían, en su caso porque su padre era de AP.

El jueves 17, el TC admitía la demanda competencial, pero rechazaba la medida cautelar porque no había peligro en la demora al no contar con los 87 votos necesarios para la vacancia. La moción de vacancia iba a tener lugar el 18 sí o sí. La pregunta era si Vizcarra se iba a presentar ante el Congreso o solo iba a ir su abogado Roberto Pereira.

La mañana del 18, las tendencias de Twitter amanecían con el hashtag #VizcarraSeCorre puesto que el presidente no había dicho si iba a ir al Congreso. En la agenda presidencial de aquel día, Vizcarra tenía programado un viaje a la región La Libertad para supervisar obras de infraestructura médica.

A las 9:20 a.m., Vizcarra despedía, en la puerta de Palacio de Gobierno, al abogado Roberto Pereira, quien se dirigía al Congreso a ejercer su defensa. Todo parecía indicar que el Presidente no se apersonaría. Sin embargo, a las 10:00 a.m., Vizcarra llegó al Congreso y se reunió con su abogado en el salón Embajadores a la espera de la invitación del presidente del Legislativo, Manuel Merino de Lama. El hashtag #VizcarraSeCorre y muchos opositores se quedaron en offside con la aparición del jefe de Estado.

Martín Vizcarra, junto a su abogado, Roberto Pereira.

Vizcarra entró al pleno y se colocó a la izquierda de Merino de Lama, en la mesa directiva del Congreso. Luego del protocolo de iniciación, el mandatario, vestido de traje oscuro, camisa blanca y sin corbata, empezó su discurso diciendo que asistía pese a las opiniones de que no vaya al Congreso para no avalar un procedimiento irregular y para evitar maltratos a la figura presidencial.

“Vengo aquí porque soy consecuente con todo lo que he dicho a lo largo de mi gestión. No me corro”, dijo Vizcarra, acallando los rumores de una evasiva al Parlamento. Cuestionó los motivos de haber llegado hasta una moción de vacancia y de la validez de los audios grabados presentados en el hemiciclo. Vizcarra reconoció que era su voz la que se escucha en uno de los audios, pero negaba las acusaciones que se le imputaban. “¿Cual es el delito?”, replicaba, mientras pedía que sea el Ministerio Público quien investigue y no el Congreso, ofreciendo ponerse a disposición de las investigaciones antes de entregar el poder.

El presidente Martín Vizcarra se ubicó al lado del titular del Congreso, Manuel Merino.

Pero Vizcarra tenia otra sorpresa para el Pleno. Ante las declaraciones de Karem Roca, quien afirmó que la Marina hacía espionaje político y que el ministro de Transportes era testaferro del régimen, el presidente mostró dos cartas notariales en la que ella misma se rectificaba de sus propias afirmaciones, así como las contradicciones sobre si ella grabó o no los audios.

El presidente empezó a mostrar manejo de la situación. Habló del aumento de la disponibilidad de camas UCI, la baja de fallecimientos y del reflote económico poscuarentena. También pidió disculpas al Congreso debido a que la autora de grabaciones era una persona de confianza de él. “El único delito, lo único ilegal que esta comprobado hasta ahora, es la grabación clandestina”, sentenció.

A manera de conclusión, pidió dejar las rencillas políticas y después comunicó al Pleno que partía a La Libertad a cumplir con su agenda, y dejó a su defensa, el abogado Roberto Pereira.

El mandatario, de origen moqueguano, obtuvo un veni, vidi, vici ante un Congreso furibundo que gritaba que se quede. Otra vez los había dejado en offside ante todo el país.

Roberto Pereira Chumbe, abogado penalista, iquiteño y de poca exposición mediática, fue el encargado de la defensa legal de Martín Vizcarra. Un letrado ajeno al radar de abogados que daban entrevistas en los medios. Esta vez se buscaba dejar en offside a nivel legal.

Vizcarra hace su ingreso al Parlamento.

El abogado evitó hacer una defensa de los hechos descritos en los audios y se enfocó en atacar la validez del procedimiento de vacancia por incapacidad moral, que había sido promovida por lo descrito en los audios. Fue un ataque de forma, y no de fondo. La discusión sobre los hechos de los audios atizaría más a los congresistas hasta lograr que consigan los 87 votos, por lo que optó por «acorralarlos» con tecnicismos jurídicos, elevar el nivel del debate y así dividirlos. Había que aburrirlos.

En una sola ocasión, Pereira defendió a nivel político a Vizcarra, cuando dijo que la idea de que, en el Congreso, solo valían los votos. Apeló a que los votos no podían sustituir al debate parlamentario, ni a reducir la confrontación de ideas; que se empobrecía la política.

El abogado estaba listo para golpear, primero, atacando la falta de corroboración de los tres supuestos hechos delictivos que sustentaban la moción de vacancia. Pereira sembraba la duda sobre los audios grabados de Roca. Luego, siguió atacando la redacción de la moción de vacancia al decir que, si el Congreso presumía que los tres hechos que motivaban la vacancia eran delitos, entonces no tenía competencia para investigar delitos, y que solo se vacaba al presidente cuando se comprobaba los delitos en un juez.

Pereira alegó que la moción de vacancia no decía en que consistía la causal de vacancia por incapacidad moral permanente. Y que la mera atribución de delitos al presidente no bastaba para que deje el cargo. También indicó que la desvaloración política hacia Vizcarra no podría ser causal de vacancia sin basarse en hechos probados ante un juez.

El letrado sabía que la vacancia por incapacidad moral era muy abstracta. A diferencia de la vacancia por muerte o enfermedad, esta se prestaba a un uso abusivo. Por ello, se necesitaba ceñirla a una interpretación restrictiva y como última salida institucional; cosa que no sucedía.

Para rematar su argumentación, Pereira señaló que el proceso de vacancia estaba contaminado porque no se garantizaba la imparcialidad del mismo y que este ponía en riesgo al país. Invocó a los congresistas que el debate esté a la altura de quienes alguna vez ocuparon sus curules como Luis Alberto Sánchez, Prialé, Rámirez del Villar, Valentín Paniagua y Bernales. El abogado había logrado su objetivo de desinflar las pasiones y llevar el debate a terrenos técnicos.

A su turno, la vocera del FREPAP, María Céspedes, adelantó opinión al declarar lo siguiente: “Es necesario que el Congreso ejecute la vacancia, porque es una sanción meramente política y no un juicio penal o jurídico. Apoyamos la moción (…)”.

Daniel Urresti, congresista de Podemos Perú y potencial candidato a la elección del 2021, decía que solo se había admitido a trámite la vacancia con 60 votos y que ahora votarían 130 congresistas. Urresti ponía paños fríos a la posibilidad de vacar al mandatario debido a que no había los votos suficientes.

Daniel Urresti.

Alberto de Belaunde, del Partido Morado, citaba a Manuel Gonzales Prada para dar una comparativa a la crisis que otra vez volvía a encontrar dividida a la clase política peruana. “¿Cómo nos recordará la historia?”, citaba de Belaunde a Gonzales Prada. La postura de su agrupación era en contra de votar la vacancia.

La cuota anecdótica la puso la congresista más joven, María Bartolo, del partido UPP, quien primero lamentó que no existiera la pena capital por delitos de corrupción y que luego, en referencia a de Belaunde y su partido, dijo: “Qué pena que mis colegas antepongan posiciones políticas y digan cómo nos va a ver la historia. (…). Nos dirán que los congresistas han sido ‘Shakiros’, que no nos han escuchado, son sordos, ciegos y mudos”.  Y así María Bartolo pasó de ser una congresista desconocida a ser la congresista ‘Shakiro’.

Omar Chehade, vocero de APP y presidente de la Comisión de Constitución, afirmó que Vizcarra era un presidente deslegitimado para gobernar por incapacidad moral. “El presidente Vizcarra es un pato rengo, un pato cojo”, en alusión a termino político anglosajón de la inhibición de un cargo electo próximo a dejar sus funciones. “Por decencia debería renunciar el presidente”,  decía Chehade, quien sabía que su partido no apoyaría la vacancia y que no podía hacer nada.

A las 2:30 p.m., el presidente del Congreso, Manuel Merino de Lama, suspendía la sesión hasta las 4:00 p.m.

Reanudada la sesión, Francisco Sagasti, 75 años, ex funcionario del Banco Mundial y miembro del Partido Morado, hizo una autocritica que no cayó bien en el Congreso: “No tenemos una clase política que este a la altura de los desafíos que tenemos (…) Peor aun, no tenemos lideres de capaces de inspirar y motivar a la ciudadanía”. La lucidez y la honestidad de Sagasti no se veía en el Congreso en años.

Posteriormente, el congresista por UPP y presidente de la Comisión de Fiscalización, Edgar Alarcón, quien difundió los audios en el Pleno, afirmaba que el presidente Vizcarra tenía a Karem Roca “asustada y amenazada por todo el aparato estatal” y que él carecía de la capacidad moral conducir el país.

Gino Costa, del Partido Morado, alegó: “Esta vacancia en inconstitucional, descabellada e irresponsable, encabezada por el señor Alarcón y digitado por el señor Antauro Humala desde la cárcel”.

El vocero de Acción Popular, Ricardo Burga, afirmó lo siguiente: “El señor Vizcarra se ha malacostumbrado a gobernar sin congreso (…), y la mejor demostración que no nos respeta es que se ha presentado sin siquiera guardar la majestad de este honorable Congreso. Ha venido sin corbata (…)”. La etiqueta social había entrado en el debate de la vacancia y en las tendencias de las redes sociales.

A las 8:00 p.m., terminaba el debate de la vacancia, luego de casi nueve horas de debate y después de 74 congresistas tomaran la palabra. Merino de Lama, a pedido de algunos portavoces de bancada postergaba la votación de la vacancia, y daba paso a la modificatoria del financiamiento de los partidos.

Los rumores de que Merino de Lama y los partidos promotores de vacancia buscaban postergar la votación para el lunes 21 calentaban los ánimos en las redes sociales que exigían que se vote de inmediato. La pandemia de la COVID-19 restringía la posibilidad de cualquier protesta espontánea en la calle.

A las 9:24 p.m. empezó la votación virtual de la moción de vacancia, el resultado fue 32 a favor, 78 en contra y 15 abstenciones. Solo el FREPAP y UPP votaron a favor en bloque.

El pasivo de vacar a Vizcarra, en medio de la peor crisis sanitaria de la historia, era un costo político demasiado caro de asumir. Vizcarra se había salvado de ser vacado.

Desde la revelación de los audios, el 10 de septiembre, hasta el día la votación de la vacancia, el 18 de septiembre, se detectaron 46 345 nuevos casos y fallecieron 1025 personas por la COVID-19.


Texto: Roberto Duran.