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Jair Villacrez

Este 1 de diciembre se conmemoró el Día Mundial de la Lucha contra el Sida, pandemia que ya convive por segundo año consecutivo con la del nuevo coronavirus. A pesar de algunos esfuerzos por detener la propagación del VIH, que apareció hace casi cuatro décadas (1981), el número sigue causando alarma y afecta, principalmente, a una población altamente vulnerable: menores de edad.

La ONU ya lo dijo: el mundo ha fracasado en sus objetivos de lucha contra el VIH. Solo en 2019 se dieron cerca de 700 000 muertes por sida y hubo más de 1,7 millones de nuevas infecciones, de acuerdo con el informe del Día Mundial del Sida de la Organización de las Naciones Unidas. Este número es el triple del establecido en las metas 2020 de lucha contra esta pandemia.

El estudio también revela que el 62% de las nuevas infecciones se dieron en las mencionadas poblaciones clave, es decir, aquellas que tienen dificultades para acceder a los servicios de tratamiento para VIH. Pero, ¿cuáles son los motivos? ¿Es acaso por la pandemia del nuevo coronavirus? Según el documento presentado por la ONU, gran parte “se debe a las excesivas leyes y normas sociales que discriminan a los colectivos de más alto riesgo”.

Créditos: ONUSIDA.

Otros motivos están relacionados con las medidas legislativas que aún en 2020 criminalizan a los usuarios de drogas y penalizan la homosexualidad. Lo mismo ocurre con la situación de violencia sexual que existe contra niñas y mujeres. Para la directora ejecutiva de ONUSIDA, Winnie Byanyima, no se está haciendo lo suficiente para abordar las causas del contagio en estos grupos.

Debido a esto, se prevé que, para 2021, habrá una nueva estrategia con objetivos muchos más específicos, considerando los grupos de riesgo. Esta vez las metas serán contempladas hacia el 2025, de manera que se logre cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU en 2030.

Aumento de casos en niños y adolescentes

Algo que ha alarmado bastante ha sido el aumento de la cifra de contagios en menores. Un informe presentado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) señala que, en 2019, hubo 320 000 niños y adolescentes que se infectaron de VIH. Esto hace que ya sean 2,8 millones los menores en el mundo que viven con el virus.

El año pasado solo un poco más de la mitad de estos niños tenían acceso a tratamientos esenciales para el VIH. Esto hace que se encuentren por detrás de la cobertura, tanto para las madres (85%) como para los adultos (62%). Asimismo, 110 000 niños murieron de sida en 2019, según Unicef.

El informe advierte que, si bien ha habido algunos avances en estas cuatro décadas de lucha contra el VIH y el sida, aún hay muchas disparidades regionales entre la población, especialmente en los niños. Así, la cobertura pediátrica del tratamiento antirretroviral es más alta en Medio Oriente y en el norte de África, con un 81%, comparada a otras áreas geográficas. En Asia meridional, la cobertura es de 76%; en África oriental y meridional, 58%; en Asia oriental y el Pacífico, 50%; en América Latina y el Caribe, 46%; y en África occidental y central, 32%.

En palabras de la directora ejecutiva de Unicef, Henrietta Fore, “mientras el mundo lucha en medio de una pandemia en curso, cientos de miles de niños continúan sufriendo los estragos del VIH”. A esto se suma el hecho de que aún no existe una vacuna contra este virus, que sigue causando la muerte de muchos niños que llegan a la fase sida.

Vacuna, en última fase de los ensayos

Recientemente se ha anunciado que, por primera vez en más de 10 años, un prototipo de vacuna contra el VIH ha llegado a la última fase de los ensayos, es decir, la fase 3. Aquí se debe determinar si realmente se puede proteger frente a la transmisión del virus.

Janssen, la farmacéutica a cargo, ha empleado la misma tecnología que usó para la vacuna contra la COVID-19. Esto es, se trata de un adenovirus modificado para que transporte al interior de las células del sujeto el ADN de sus proteínas más representativas, de modo que el organismo cree anticuerpos.

Créditos: Public Health Alliance.

De acuerdo con la farmacéutica, son dos vacunas que ya han superado los estudios de seguridad, pero que requieren validación para ver si funcionan en condiciones reales. El ensayo durará de 24 a 36 meses, pues se tiene que verificar la permanencia e intensidad de la protección.

Cabe señalar que el último intento por conseguir una vacuna contra el VIH fue en 2009. En aquella ocasión se evidenció que esta solo evitaba el 30% de las infecciones.