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Daniel Parodi es profesor universitario de Historia y está comprometido en política, primero, por su paso por el Partido Aprista Peruano y, ahora, trabaja cercanamente con el Partido Morado. Le gusta el debate y lo propia desde sus redes sociales y publicando artículos en diversos medios de comunicación.

Bajo su entendimiento político de la historia ¿Qué es lo que estamos viviendo en el Perú?

Estamos viviendo el fujimorismo sin Fujimori. Es decir, la década de los ochentas contamos con una serie de partidos políticos como nunca antes en la historia del Perú, que comenzó con la constituyente del 78, tuvimos un espectro dividido en derecha, centro e izquierda y los partidos políticos eran eso, no franquicias: con militantes que seguían cierto ideario, con bases. Lamentablemente los ochentas fue una década marcada por una crisis económica heredada del velasquismo, por el terrorismo y las malas gestiones de Belaúnde y Alan García, lo cual llevó que un Perú que como sociedad era joven optase por los outsiders y al elegir a Fujimori en los noventa, se eligió al sepulturero de toda esa partidocracia. Fujimori inaugura una cultura política que es la combinación del caudillismo, patrimonialismo entendido como la posibilidad del enriquecimiento propio a partir de la función pública. Cuando Fujimori se va recuperamos la democracia formal pero no la cultura política. Al punto que cuando se presenta un tímido proyecto institucionalizador como el de Martín Vizcarra, independientemente de sus investigaciones, ocurre lo que ocurrió.

Vacancia a Martín Vizcarra: congresista presenta borrador del documento para moción por incapacidad moral | Estado de emergencia | Cuarentena | PCM | Congreso de la República | Richard Swing | Vía
El presidente Martín Vizcarra fue vacado por el Congreso de la República por 105 votos de 130, por presuntos delitos de corrupción.

Si hablamos que las democracias existen por los partidos políticos y los ideales, Vizcarra de alguna forma representa los desvalores de la democracia peruana: no tuvo partido, no tuvo bancada, no tiene una ideología más o menos formada ¿Cómo una persona con estos desvalores puede encabezar un proyecto institucional?

El Perú es el país de las maravillas, mi querido Paul (se ríe). Es el país donde lo imposible se hace realidad. Creo que has sido un poco injusto con él (Vizcarra). El hecho de que no tenga partido político es circunstancial, llegó a la plancha presidencial con PPK como vicepresidente. Los hechos concretos es que él impulsa una reforma política, electoral, educacional, etc. En medio del caso de los cuellos blancos ese es un proyecto intitucionalizador, que busca reforzar las instituciones de la república. Ojo que algunos frutos, si tenemos elecciones, los vamos a ver en abril porque de los treinta partidos franquicias inscritos van a desaparecer por los menos veinte. Todo esto a pesar de ser un hombre sin partido político, esa es una de las deliciosas paradojas que suele regalarnos el Perú.

Teniendo en cuenta que una vez que termina la dictadura de Fujimori toma el poder Acción Popular y, después de Toledo, lo vuelve a tomar el APRA ¿Por qué no se dio un retorno real a la cultura de partidos?

En el pasado milité en el APRA y lo que yo pude ver es que esta cultura política patrimonialista a penetrado a los partidos tradicionales. El público que está dentro de los partidos políticos tradicionales no dista de la gente que está, por ejemplo, en APP o en UPP. Hay una serie de razones, una podría ser la caída del muro de Berlín, el fin de las ideologías jugó su propio rol sumado al golpe del 5 de abril y la fina cirugía con la que Fujimori desmanteló a los partidos políticos y creo una nueva forma populista de hacer política. Él hacía las obras, él subía en el tractor y no el partido. El núcleo duro de Keiko son en su mayoría personas favorecidas por las políticas favorecidas de su padre. Hay un segundo momento en el año 2002 con la Ley de Regionalización de Alejandro Toledo que se dio sin tener partidos políticos de alcance nacional con cuadros capacitados. Se fragmenta la política y aparecen los movimientos regionales y distritales, es ahí donde se constituye el fujimorismo sin Fujimori que ahora se ve en la APP de Cesar Acuña o UPP de Luna Gálvez que son partidos políticos y bancadas privadas que representan los intereses de sus dueños. Este congreso funciona de esa manera, por eso no han tenido el menor empacho de vacar a Vizcarra.

En su opinión, ¿Por qué o por qué no es legítima la vacancia de Martín Vizcarra?

La legalidad es estar conforme a ley, a ese nivel existe un gran debate. En sentido estricto se contaron con los votos para vacarlo. No soy un constitucionalista, pero debe haber un contenido allí. Políticamente, ojo a lo que digo, políticamente sí me parece un golpe de Estado porque es una coalición de franquicias políticas a las que se le suman grupos económicos formales e informales que tomó al Estado por asalto y que no lo tomó para liderar la transición sino con la intención de permanecer y copar las instituciones. También con la intención de revertir el tibio programa reformista de Vizcarra…

Teniendo en cuenta que la vacancia es un procedimiento político, cualquier presidente común y corriente tendría una bancada en el Congreso y tendría un partido que podría defenderlo en el debate. Martín Vizcarra no tuvo una bancada porque no quiso a pesar de tener la posibilidad de armar una tras el cierre del Congreso…

No conozco las causas por la cuales no lo haya hecho, seguramente para no negarse a sí mismo porque el cierre del Congreso fue una medida muy fuerte, no tenía el tiempo para crear un partido político y hubiese tenido que alquilar una franquicia, tendría que haberse convertido en lo que quería evitar. Pero en todo caso, no porque un presidente tenga una bancada propia el Congreso lo va a vacar, la razón para la vacancia tendría que ser otra. El razonamiento que me estás mencionando se desprende de que “bueno, como no tenían bancada lo vacaron”, justamente si la vacancia era considerada ilegítima por la población es porque no ha habido causas que esta considere suficientes para vacar al presidente y cambiar de gobierno. Por ello como se considera que se que ha abusado de la norma y se ha utilizado de manera arbitraria, el nuevo gobierno perdió legitimidad.   

La vacancia presidencial desató una serie de protestas a nivel nacional, lo que ha promovido la renuncia de Manuel Merino, quien había tomado la presidencia de la República después de Martín Vizcarra.

¿Ve una solución pronta al problema?

El nivel “lumpenésco” con el que ha actuado esta clase política es tal que ni siquiera han tenido el cálculo político para poder prever qué es lo que podía pasar si ellos usurpaban el poder de esa manera. No se pusieron en el escenario de una ciudadanía que es mucho más activa, conocedora y empoderada a través de la tecnología de la información; y son mucho más eficaces para autoconvocarse. La ciudadanía es la que va a volver a encarrillar el proceso institucional del país. Quizá lo positivo a futuro es eso, el mensaje hacía esos sectores de que no pueden tomar el poder por asalto, pero por otro lado el daño ya está hecho. El Perú ya estaba suficientemente dañado para que seudo políticos repudiables nos coloquen en esta situación.

Apareció una columna de opinión de Alberto Vergara para el New York Times en la que afirma que normalmente las democracias sucumben a grandes caudillos pero que la democracia peruana está muriendo por el choque de enanos…

(Se ríe). Me da risa porque alude a la talla de Cesar Acuña y José Luna Gálvez. Es lo que yo te mencionaba, en algunos son empresarios que vienen del sector informal que incluso no están acostumbrados a seguir las reglas que deciden comprar un partido político como quien compra una universidad, una empresa o un club y con eso convertirse en pequeños caudillos. Es la política de la informalidad, es el fujimorismo sin Fujimori. Coincido con Alberto Vergara.

Hay un problema de fondo: Falta de diálogo ¿Por qué a los peruanos nos cuesta tanto dialogar? La crisis comenzó cuando Keiko Fujimori fue incapaz de hablar con PPK, luego Vizcarra y los Congresos.

Porque no se trata con partidos político con plataformas reales con idearios o ideologías distintos o con planes de gobierno que de discutan. No funciona así. La clase política peruana es inversamente proporcional a la población peruana: se divide entre institucionalistas y clientelistas, estos caudillos liliputienses de los que hablaba Alberto Vergara. Lo que hay es una guerra por supervivencia, no política. Por eso trataron de eliminar a Martín Vizcarra a como dé lugar. Si uno quiere combatir la corrupción, es evidente que estos partidos franquicia no van a estar de acuerdo porque se meten contra sus intereses como es el caso de Acuña, él mismo organiza la convención, trae a los delegados a Lima, les invita la cena; pero si se le obligase a hacer un partido que implique una democracia interna es obvio que se opondría porque va en contra de sus intereses. No estamos hablando de política, un grupo de personas que defienden ideas y que finalmente pueden tranzar sino una guerra de bandos en la que solo uno se va a quedar en pie. La vacancia de Vizcarra es la cancelación del proyecto institucional que tenía más del 60% de aprobación.

¿Cómo alguien puede encabezar la lucha anticorrupción o un proyecto institucional teniendo acusaciones e indicios de corrupción?

Otra gran paradoja de la política peruana. No pienses que soy un defensor de Vizcarra, no lo soy y tengo mis argumentos. Recuerda que Weber percibía al patrimonialismo como entender la función pública como un bien propio y de ahí viene el tema de las coimas y todo lo demás. Esta cultura estaba presente en los gobiernos regionales como el diezmo para las obras públicas para otorgar la buena pro de obras. El mismo mecanismo de Odebrecht, esa coima es una ley no escrita, funciona en prácticamente en todas las obras que se licitan. Vizcarra tendría que ser la excepción de las excepciones porque seguramente ha pasado por lo mismo, es una hipótesis ¿Por qué razón se ilumina y de pronto encabeza un proyecto institucionalista que afecta diferentes intereses? Habría que preguntárselo a él, pero eso fue lo que hizo, está en los hechos, en las reformas constitucionales.

Miles de peruanos vuelven a salir a la calle para protestar contra el Gobierno de Manuel Merino - eleconomistaamerica.pe
Miles de peruanos se manifestaron en las calles. Producto de la represión policial murieron dos personas y hubo más de 40 desaparecidos.

¿Qué tan factible es que lleguemos a un proceso constituyente o nos pase lo mismo que le ha pasado a Chile?

El problema se ha suscitado por un artículo de la constitución y no por toda la constitución. Si bien la constitución del 93 me resulta antipática porque brota de un régimen anticonstitucional no soy amigo de crear nuevas constituciones; ya tenemos trece. La constitución es la personalidad de un país, te dice quién es ese país. Si ese ha tenido 13 constituciones y se va a la catorceava es porque en doscientos años no ha tenido la menor idea de lo que ha querido ser. Estados Unidos tiene la misma constitución desde hace doscientos cincuenta años con varias enmiendas. La constitución del 93 tiene el mecanismo para hacer reformas constitucionales. El escenario sí podría parecerse a Chile en el sentido de que las protestas están golpeando intereses hegemónicos. En el Perú, a diferencia de Chile, si un chico quiere ir a una universidad lo puede hacer porque las universidades públicas son casi gratuitas. En Chile no, un chico de clase baja no tenía posibilidades de estudiar en una universidad y superar la vida de sus padres.

Una última, ¿te lanzas al congreso por el Partido Morado nuevamente?

Todavía no milito en el Partido Morado aunque sí pienso hacerlo en el futuro próximo. Debo señalar con mucha satisfacción se me consultó por una postulación. Agradezco al Partido Morado por el interés en que yo participe pero decliné la protesta señalando que yo podía ser más útil más que haciendo una campaña a un número, me parecía que la situación del Perú es tan complicada que mi deber era apoyar a la plancha de Julio Guzmán que está pasando un proceso de elección interna, así como apoyar a las listas parlamentarias empujando desde mis redes sociales y mis artículos porque es un proyecto político serio, que funciona como un partido del siglo XXI, con cuadros y con militantes de verdad, es la excepción a esta política clientelista que te he descrito. Por eso preferí jugar otro rol. No voy a postular pero voy a apoyarlo.