Editorial: Siguen callándonos

No hay personas ni sociedades libres sin libertad de expresión y de prensa

Las agresiones al periodismo no son un fenómeno nuevo. Hoy más que nunca la libertad de prensa en el Perú se enfrenta a amenazas crecientes y constantes, cada vez más duras. Este 10 de enero, se condenó a dos años de prisión suspendida y el pago solidario de S/400 mil que serán efectuados por los periodistas Christopher Acosta, Jerónimo Pimentel y los del grupo editorial Penguin Random House, a favor de excandidato presidencial César Acuña Peralta, por la publicación del libro “Plata como Cancha”: una demostración que el periodismo y su ejercicio diario informativo han sido condenados nuevamente en este país.

El juez Raúl Jesús Vega, titular del 30° Juzgado Penal Liquidador de la Corte Superior de Justicia de Lima, incluyó en la condena reglas de conducta hacia a los acusados como no ausentarse de su domicilio sin autorización judicial y concurrir a control biométrico cada 60 días para informar de sus actividades.

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Este tipo de condenas representan la censura, las restricciones a la circulación de medios y la divulgación de sus mensajes, la imposición arbitraria de información, la creación de obstáculos al libre influjo informativo que se opone directamente a la libertad de prensa que debería vivirse en todas las democracias. En nuestro país, los periodistas son perseguidos por las noticias, sus opiniones e investigaciones publicadas que “atentan” contra grandes poderes y personajes económicos. ¿Y el Estado? Utilizado justamente para obstaculizar el ejercicio informativo.

El derecho a la libertad no es un producto de lujo, es una necesidad.

Generar incomodidad es siempre la señal que el ejercicio periodístico se realiza de manera efectiva. La libertad de prensa representa, entre las democracias, un pilar para la sociedad. Hoy con la condena efectuada por el juez Raúl Jesús Vega esto no se está respetando, al contrario, existe una vulneración.

Sin importar el lugar donde viva una persona o el sistema de gobierno que exista, el derecho a la libertad de prensa debe existir para proteger la democracia. La investigación, el libre fluir de ideas y el debate es importante para garantizar que todas las personas puedan participar de las decisiones que afectan sus vidas. Una prensa libre brinda información y opiniones que alimentan el debate público, mientras que fiscaliza a las entidades e individuos que afectan las condiciones de vida del país.

Desde nuestra posición, nos solidarizamos con el trabajo de nuestro colega Christopher Acosta y esperamos que la apelación revierta la sentencia. La libertad de prensa sigue siendo un indicador importante de la transparencia y los valores democráticos de un país.