El camino hacia una tercera dosis

Roberto Duran

El descubrimiento y producción de vacunas contra la COVID-19 es un hito de la ciencia moderna nunca antes visto. En menos de un año, diversos laboratorios del mundo empezaron la carrera contrarreloj de encontrar una dosis que prevenga el agravamiento y la muerte por COVID-19, enfermedad que ha cobrado la vida de más de 5 millones de personas actualmente. La Sputnik V de Rusia es la primera vacuna contra la COVID-19 en ser dada a conocer al mundo, seguida de las vacunas de Pfizer, AstraZeneca, Moderna y las vacunas de origen chino.

Sin embargo, la alta demanda de vacunas por los países en vía de desarrollo y los casos de coágulos en Reino Unido, Corea del Sur y Dinamarca generaron que los gobiernos de evalúen implantar un esquema de vacunación heterólogo (combinado) al usar dosis de vacunas de distintas tecnologías haciendo que todos nos hagamos la misma pregunta: ¿Cómo combinar vacunas?

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El acercamiento hacia la vacunación combinada contra la COVID-19 fue netamente circunstancial, pero con validación científica teniendo como ejemplos a dos países del continente americano: Argentina y Canadá.

Canadá, el pionero privilegiado

Con el inicio de la vacunación masiva contra la COVID-19, Canadá se convirtió en el país con mayor número de dosis contratadas, al punto de poder satisfacer la demanda total de vacunas hasta cinco veces su población. El país del norte se había convertido en uno de los principales acumuladores de dosis de vacunas en el desigual suministro de estas a nivel mundial.

Canadá comenzó la inmunización masiva de su población con las dosis de la vacuna de AstraZeneca a inicios de 2021, pero las demoras de envíos desde Europa y la aparición de casos de efectos secundarios de coágulos (VITT) en Reino Unido y Corea del Sur hizo que el Comité Consultivo Nacional en Inmunización de Canadá (NACI en inglés) comience a barajar alternativas, tales como espaciar la cantidad de días entre dosis y hacer vacunación heteróloga con vacunas de ARN mensajero como las de Pfizer y Moderna, provenientes de EE.UU.

En junio de 2021, Canadá había puesto todas sus esperanzas en completar a toda su población con una dosis de vacunas y prolongar la segunda dosis en la medida de que se pueda obtener una mejor respuesta inmune a los 21 días entre dosis. La NACI estaba un paso delante de la OMS y esta tenía el respaldo del primer ministro Justin Trudeau.

Regiones como Quebec, Ontario y Columbia Británica descartaban la vacuna de AstraZeneca como opción  de vacunación dando paso a vacunas como Pfizer y Moderna, que tenían una cadena de suministro más veloz.

El mismo Justin Trudeau tiene dos dosis de laboratorios distintos: AstraZeneca y Moderna.

En el caso canadiense, la geopolítica y la accesibilidad a nuevos proveedores de vacunas agilizó la estrategia de vacunación, al punto en el que el presidente de Estados Unidos Joe Biden donó un millón de vacunas de Moderna a su vecino del norte.  

La escasez argentina

Argentina fue uno de los primero países en aplicar la Sputnik V en su población, iniciando negociaciones con el Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF en inglés) y recibiendo el primer lote de vacunas Sputnik V el 24 de diciembre de 2020.

El mérito de la Sputnik V era a la vez su principal problema: las dos dosis usaban componentes distintos. Mientras que la primera dosis usa un adenovirus llamado Ad26, la segunda dosis utiliza el adenovirus Ad5.

La cadena de producción de segundas dosis de la Sputnik V y la demanda de suministros entre Irán, México, Argentina y la misma Rusia convirtieron a la Sputnik V en una vacuna dispensable. Para agosto de 2021, Argentina había recibido 10 millones de Sputnik V y dos tercios de la población receptora de dichas dosis no podían completar el esquema de vacunación.

La disyuntiva argentina era empezar a hacer pruebas de combinación de vacunas con dosis de AstraZeneca, Moderna, Sinopharm e incluso CanSino. Los resultados preliminares del Estudio de Combinación de Vacunas fueron calificados por la ministra de Salud Carla Vizzotti de “satisfactorios”, abriendo la posibilidad de que millones de argentinos completen su pauta de vacunación con vacunas de ARN mensajero o vector viral.

El abastecimiento de AstraZeneca y la donación del gobierno estadounidense de vacunas de Moderna salieron al rescate del gobierno del peronista Alberto Fernández. Argentina ha comenzado a fabricar dosis de Sputnik V desde junio pasado a una escala limitada.

La combinación de vacunas en el Perú

Con la aplicación una tercera dosis de la vacunación en Estados Unidos, el gremio médico intensificó sus reclamos al Ministerio de Salud por una dosis de refuerzo. Los médicos en el Perú fueron inmunizados con la vacuna de Sinopharm (virus inactivado) desde febrero de 2020.

El 29 de septiembre, el viceministro de Salud Pública, Gustavo Rossell, anunció la aprobación del Protocolo de aplicación de dosis de refuerzo de la vacuna contra la COVID-19 para personas de 60 años a más.

El protocolo establece que quienes hayan recibido las dos dosis de Sinopharm puedan ser vacunados con Pfizer o Astrazeneca. Mientras que quienes se hayan vacunado con las vacunas de Pfizer, Astrazeneca o Janssen (una dosis) sean vacunadas con Pfizer. En todos los casos deben haber pasado más de 6 meses de haber completado la dosis de vacunación.

Desde finales de octubre, la vacunación con la tercera dosis ha comenzado en el Perú con los médicos y adultos vacunados en marzo pasado, de acuerdo con al protocolo del Minsa. Actualmente el Perú utiliza la vacuna de Pfizer (ARNm) y AstraZeneca (vector viral) para tercera dosis.