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Jesús Ávila
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Durante las últimas semanas, la región Piura ha soportado fuertes lluvias que han puesto en alarma a múltiples ciudades y localidades, dentro de ellas a la misma capital de la región. A inicios de mes, la ‘seguridad’ de las defensas ribereñas a cargo de la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios (ARCC), a tal punto que con tan solo un caudal de 310 m3/s, toda la ciudad se puso en alerta ante un posible desborde del río, pues la infraestructura – que se suponía iba a dar seguridad a más de 500 mil piuranos – estaba inconclusa y vulnerable.

En esta temporada de lluvias, la localidad que más se ha visto afectada ha sido la provincia de Canchaque, que el pasado miércoles 17 de marzo sufrió uno de los huaicos más fuertes de los últimos años.

El origen

El desastre, a parte de las fuertes lluvias en la sierra piurana, se ha visto relacionado con la intervención del hombre. Esta ha determinado que en las zonas de desechos de los trabajos de excavación, para la construcción de la carretera Canchaque – Huancabamba, el exceso de barro habría generado una represión de agua la cual finalmente llevó a los deslizamientos que ocasionó el huaico en la quebrada Chorro Blanco. Cabe resaltar que las obras de la mencionada carretera están a cargo de la empresa constructora Málaga Hnos S.A., que se encuentra conformada por el consorcio JOHE S.A y SINOHYDRO BBOREAU&Co. LLTD, y que según las palabras del concejal de la comuna José Reyes, “la empresa Málaga ya ha reconocido su error de dejar estos excedentes”.

Los daños

Hasta el momento, el huaico ha dejado un saldo de: más de 3600 familias damnificadas, los caseríos Coyuna, Guayaquil, Maraypampa, Yahuanduz y otros quedaron aislados, 4 puentes caídos, una subestación eléctrica, más de 800 hectáreas de campo comprometidas y 300 hectáreas de sembrío seriamente afectadas.

Actualmente las familias que han perdido sus hogares han sido movilizadas al Colegio Espinoza donde vienen recibiendo apoyo asistencial por parte de la comuna. Pese a ello, las comunidades ubicadas al margen izquierda de la quebrada Chorro Blanco se han quedado incomunicadas debido a la caída de puentes. Aunado a la pérdida de sus cabezas de ganado y al daño de la infraestructura acuífera, las familias se quedan sin alimento y agua por lo que el Ejército y la Policía Nacional se encuentran apoyando en el transporte de suministros. Asimismo, ante la imposibilidad de transporte entre las comunidades se ha insistido al Gobierno Regional (GORE) la construcción de puentes huaros de fácil construcción y movilidad inmediata.

Asimismo, es importante resaltar que según declaraciones del concejal Reyes, existe preocupación en la población – y en las mismas autoridades – pues existen otras zonas que son utilizadas como botaderos de materiales de construcción, y que si no son tratadas a tiempo, pueden generar nuevos y peores desastres.

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