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Sofía Salazar
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Por: Jorge Cornejo Casusol

Es pertinente recordar el rol de las provincias, ahora denominadas regiones del país, con la proclamación de nuestro Bicentenario de independencia como República. Este rol debe ser recordado dentro del proceso de libertad, reivindicación y búsqueda de un nuevo inicio, el propio como nación.

Hablamos de un proceso pues el Bicentenario no se reduce a la conmemoración de la proclamación de independencia por parte de nuestro Libertador José de San Martín un 28 de julio de 1821. Este acto fue precedido por heroicas campañas como la Batalla de Junín en 1824 o antecedida con hechos históricos como las proclamaciones de independencia de Ica y Trujillo que conforman la emancipación de nuestro país.

En esta hazaña, la participación de las provincias fue de vital importancia; como en el caso de Lambayeque, que bajo el liderazgo de Leguía, Itúrregui, Saco Oliveros y Casós formaron un núcleo revolucionario y un 27 de diciembre de 1820, luego de una reunión del cabildo, proclamaron su independencia, se levantaron contra los cuarteles realistas de la ciudad y enviaron apoyo al Ejercito Libertador, con recursos logísticos, dinero y hombres. Las ciudades de Chiclayo y Ferreñafe también proclamaron su independencia el 31 de diciembre de 1820 y 10 de enero de 1821, respectivamente.

En Cajamarca, el 8 de enero de 1821, mediante un cabildo, proclamó su independencia y la adhesión a la corriente libertadora que estuvo viviendo el país y fruto de ello participaron en las diferentes batallas importantes personajes como Juan Basilio Cortegana.

El 14 de enero de 1821 en la plaza principal de Chachapoyas luego de una reunión del cabildo proclamaron su independencia y juraron apoyar a la causa emancipadora. Este juramento que honró de manera heroica el 6 de junio de 1821 en la Batalla de Higos Urco, en donde se enfrentaron personas sin formación militar y solo con armas blancas a parte del ejercito realista – con el equipo de armamento de guerra – que se disponía concentrar para marchar hacia Lima. Valerosos nombres como Matiaza Rimachi o Evaristo Tafur glorificaron esta hazaña y evitaron que el ejército español se fortalezca.

Como podemos apreciar, las regiones (anteriormente provincias) estuvieron presentes en este proceso de libertad, reivindicación y reencause. Hoy más que nunca necesitamos que nuevamente sean las regiones, a través de sus ciudadanas y ciudadanos, quienes liberen este nuevo proceso en el que se encuentra el país y enfrentar los desafíos que el Bicentenario nos demanda, defendiendo la libertad, trabajando por las reivindicaciones y construyendo un mejor futuro.

Al igual que hace 200 años, tenemos muchas dificultades y un país polarizado, pero contamos con nuestra voluntad y la misma convicción; ahora toca trabajar en conjunto para que, nuevamente, marquemos el camino correcto a nuestra capital y llevemos esa luz de desarrollo. He ahí el rol de las regiones para el Bicentenario.