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Este 28 de julio, Martín Vizcarra dará su último discurso presidencial por fiestas patrias. Desde los inicios de este Gobierno, cuando Pedro Pablo Kuczynski estaba a la cabeza, se hizo una seria de promesas que se cumplirían durante este quinquenio. Hoy, con Martín Vizcarra en el poder, no se evidencia avance alguno, de ahí que sea necesario hacer un recordaris de lo hechos ocurridos hasta ahora y de esas promesas incumplidas.

Escuchar el podcast:

El triunfo pírrico de PPK y la oposición de Fuerza Popular

En junio del 2016, Pedro Pablo Kuczynski (PPK), quien había sido primer ministro y ministro de Economía durante el gobierno de Alejandro Toledo, ganó las elecciones con el 50.12% frente a su contrincante Keiko Fujimori, hija de Alberto Fujimori, quien obtuvo 49.88% de los votos válidos, lo que dio una diferencia de 41,438 votos entre ellos. Las semanas anteriores a la votación, habían sido una retahíla de insultos que polarizaron al país a pesar de que ambos candidatos económicamente representaban visiones parecidas: libre mercado y una profundización del modelo económico constitucional.

La candidata fujimorista, hasta un día antes de las elecciones, era la favorita para ganar la contienda electoral. Desde el día uno se había mantenido en el primer puesto de las preferencias, pero una serie de errores en la campaña llevaron a su debilitamiento. Fujimori no reconoció el triunfo electoral de buenas a primeras y esperó a que el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) se pronunciara al respecto, después de que esto ocurrió no tuvo más remedio que reconocer la derrota y anunciar que serían una “firme oposición”.

La plancha electoral de PPK, conformada por el exgobernador de Moquegua Martín Vizcarra como primer vicepresidente y por la exministra del gobierno aprista Mercedes Araoz como segunda vicepresidenta, ingresó al Palacio de Gobierno con un principal problema: era minoría en el Congreso. La principal fuerza congresal era el fujimorismo con 71 escaños mientras que la bancada oficialista había logrado tener solamente 5 parlamentarios.

El fujimorismo tenía la fuerza suficiente para impedir cualquier reforma. El presidente PPK perdió durante su primer año de mandato a cuatro ministros: Mariano González (Defensa), quien dimitió luego de haber sido acusado de favorecer a su pareja con un ascenso; Jaime Saavedra (Educación), a quien sectores conservadores calificaron como un continuismo del gobierno de Ollanta Humala y de ser promotor de la “ideología de género”. También perdió al mismo Martín Vizcarra (Transportes y Comunicaciones), quien renunció antes de pasar por la moción de censura, luego de que se le involucrara en supuestas irregularidades por la adenda del Aeropuerto de Chinchero (Cusco).

Kuczynski perdió también al entonces ministro de Economía, Alfredo Thorne, quien renunció antes de que el Congreso lo censurara. Ocurrió lo mismo con el reemplazo de Saavedra en Educación, la ministra Marilú Martens, quien propuso una reforma en la Carrera Pública Magisterial, lo que desató un fuerte rechazo por parte de diversos sindicatos que fueron a huelga indefinida, y la bancada de Fuerza Popular pidió la censura de la titular de Educación.

Después, el gabinete entero, liderado por Fernando Zavala, quien había sido ministro durante el gobierno de Alejandro Toledo, perdió la moción de confianza. El presidente Kuczynski disponía de 72 horas para anunciar al nuevo gabinete. A esto debe sumarse los embates del fenómeno de El Niño Costero, a inicios del 2017, que dejó un total de 101 fallecidos, 35 heridos, 19 desaparecidos, un millón de afectados a nivel nacional y la urgencia de una reconstrucción de infraestructura en el norte del país.

Niño Costero y desborde del rio Piura.

Desde ese momento, PPK decide empezar confrontar al Congreso. Su gestión por aquel entonces tenía un 77% de desaprobación, según una encuesta de IPSOS. Si el Parlamento le censuraba a un nuevo gabinete, el presidente tenía la facultad constitucional de cerrarlo y convocar a nuevas elecciones parlamentarias, pero la oportunidad no llegó. Lo que sí llegó fue un proceso de vacancia presidencial promovido por el APRA, Frente Amplio y Fuerza Popular contra el presidente PPK por “incapacidad moral”, tras conocerse pagos de Odebrecht a las empresas de consultoría Westfield Capital y First Capital, vinculadas con el presidente PPK.

Históricamente, la vacancia presidencial ha ocurrido en el Perú tres veces: a José de la Riva Agüero, por negarse a trasladar el gobierno peruano a Trujillo durante la guerra de independencia en 1923; a Guillermo Billinghurst, por disolver el Congreso en 1914, y a Alberto Fujimori, por su renuncia no reconocida tras fugarse del país después de los destapes de hechos de corrupción durante su régimen.

La moción de PPK se rechazó. Sin embargo, tras conocerse los denominados “kenjivideos”, en los que se observaban conversaciones de Alberto Borea, abogado de PPK, donde presuntamente incurría en la compra de votos para evitar la vacancia presidencia, los grupos parlamentarios Nuevo Perú, Frente Amplio y Alianza para el Progreso, liderados notoriamente por César Villanueva, promovieron un segundo proceso de vacancia que fue aprobado por el Legislativo, con 87 votos a favor. El presidente Kuczynski decidió renunciar a la Presidencia de la República el 21 de marzo de 2018.

Ascenso al poder de Martín Vizcarra y su separación de la bancada oficialista

El primer vicepresidente Martín Vizcarra, quien había dejado entrever que renunciaría a la vicepresidencia, junto a Mercedes Aráoz, en el caso de que se consumase la primera vacancia presidencial, cambió de actitud para la segunda vacancia. Y dejó entrever, a raíz de los emplazamientos de los miembros del oficialismo, que no renunciaría, sino que «trabajaría para la gobernabilidad del país».

No fueron pocas las voces de quienes corrieron el rumor de que Martín Vizcarra estaría conspirando en contra de Kuczynski al haberse reunido con representantes de la oposición y Keiko Fujimori. Cuando PPK renunció, Vizcarra asumió la Presidencia de la República a pesar de que sus propios partidarios no quisieron que eso ocurriese y nombró presidente del Consejo de Ministros a César Villanueva, principal promotor de la segunda vacancia de PPK. No faltaron quienes, desde el ala opuesta, lo llamaron “presidente accesitario”. Cuando los fiscales incautaron documentos de la casa de PPK, se dio a conocer documentos en los que el expresidente calificaba a Martín Vizcarra como «poco leal».

El 12 de mayo de 2018, se hizo pública la existencia de una reunión entre el Vizcarra y Keiko Fujimori. El mandatario negó que haya existido este encuentro. El 9 de agosto, según Reuters, el presidente volvió a desmentir cualquier encuentro con la lideresa de Fuerza Popular.  No obstante, el 26 de agosto, Keiko Fujimori reveló que se había reunido con el mandatario hasta dos veces: la primera vez, en un departamento en San Isidro, y la segunda, en una casa en Miraflores. “Después de juramentar como presidente, sí nos reunimos”, dijo Fujimori en un programa de televisión.

La gobernabilidad se complicó aún más cuando los exparlamentarios Carlos Bruce, Ana María Choquehuanca y la exvicepresidenta Mercedes Araoz renunciaron a la bancada oficialista y la dejaron con cuatro integrantes. El exlegislador oficialista Gilbert Violeta anunció que “por primera vez habrá un presidente sin partido, sin bancada y sin capacidad de gobierno”.

Controversial cierre del Congreso

Tras hacerse pública la intención del Congreso de elegir nuevos miembros del Tribunal Constitución —que es su prerrogativa constitucional—, el Ejecutivo cuestionó que el proceso de elección “no era transparente y no garantizaba la división de poderes”. Por ello, presentó un proyecto de ley para reformar la elección de este. En ese contexto, ocurrió un acto calificado como «vergonzoso» , ya que el entonces jefe de Gabinete, Salvador del Solar, tuvo que ingresar al Hemiciclo, entre empellones, para pedir desde un escaño prestado —ya el Presidente del Congreso no le cedió el uso de la palabra—, la cuestión de confianza, referido a la reforma planteada.

A pesar de la solicitud presentada, el Congreso continuó con la elección de uno de los miembros del TC. Este acto fue interpretado como una ‘denegatoria fáctica’ a la cuestión de confianza por parte del Ejecutivo, que procedió a cerrar el Congreso con el uso de la Fuerzas Armadas. En ese momento, el pleno disuelto votó una vacancia presidencial por “incapacidad temporal” e hizo juramentar Mercedes Aráoz como presidenta en funciones, pero al día siguiente renunció al cargo.

El presidente Vizcarra después del cierre del Congreso publicó una foto con los altos mandos militares del país.

Este acto fue calificado, por la oposición, como un “golpe de Estado” y, por algunos constitucionalistas, como un cierre inconstitucional por parte del Ejecutivo. Meses después, el TC, en una sentencia cuyo voto fue bastante ajustado (4 contra 3), declaró que el cierre del Legislativo fue acorde a ley, aunque algunos exparlamentarios como Juan Sheput, Rosa Bartra, Mauricio Mulder, entre otros, discreparon con la posición del TC. Inmediatamente después de ello, se convocó a nuevas elecciones parlamentarias, en las que Acción Popular resultó ser la nueva mayoría con 25 curules, mientras que Fuerza Popular obtuvo solamente 15 parlamentarios.

PPK-Vizcarra, quinquenio de promesas incumplidas

Si algo ha caracterizado estos cinco años, han sido las promesas incumplidas. Una de las promesas electorales de la plancha presidencial de PPK fue la construcción de diez plantas de tratamiento de agua para descontaminar el Lago Titicaca, lo que nunca fue cumplido. Tampoco se cumplió con el lanzamiento del Premio Nacional a las Mejores Comisarías 2016, el cambio respecto del prejuicio de las carreras técnicas, la Ley de Reforma Magisterial, los programas sociales para atacar la pobreza urbana como se había prometido en campaña ni se implementaron medidas tecnológicas para mejorar programas sociales. Durante la gestión de Kuczynski, según el portal Convoca, tampoco se construyó hospital ni colegio alguno. Tampoco se logró culminar la reconstrucción en la zona norte del país, afectada por el Niño Costero.

En cuanto a Vizcarra, cuando ya era presidente anunció, en una entrevista, la construcción de 80 nuevos hospitales totalmente equipados, así como 1000 colegios a nivel nacional para ser inaugurados en el 2019. Sin embargo, esto nunca se cumplió. Tampoco se avanzó la reconstrucción del norte y sigue siendo una tarea pendiente que posiblemente se solucione con el convenio firmado con Gran Bretaña para ello. No obstante, los detalles y las cláusulas de dicho convenio no han sido publicadas.

Sobre esto, existen promesas cumplidas a medias. Según el portal Convoca, el Gobierno solamente ha cumplido con entregar 10 mil viviendas, de las 71 mil que prometió a los damnificados por El Niño Costero. Asimismo, la reforma judicial actualmente se encuentra inconclusa y la reforma política ha generado, nuevamente, un choque de fuerzas entre el nuevo Congreso, en el cual Vizcarra no tiene bancada, y el Ejecutivo.

Gestión de Zeballos-Vizcarra, con resultados negativos

Juramento del ministro de Salud, Víctor Zamora.

La pandemia de la COVID-19 encontró al Perú con un sistema de salud precario, no solamente por falta de centros hospitalarios a nivel nacional, sino también por no ser un sistema integral, pues está dividido en SIS, Essalud, y sector privado. Apenas comenzó la cuarentena, el presidente decidió cambiar a la ministra de Salud Elizabeth Hinostroza por Víctor Zamora, quien había sido parte del equipo de Frente Amplio para la campaña presidencial de Veronika Mendoza en el 2016. Las críticas al ministro por parte del gremio médico no se hicieron esperar cuando se negó a transportar personal médico infectado desde la ciudad de Iquitos. Algunos de ellos murieron por falta de debida atención médica. Así también, se reveló la compra sobrevalorada de mascarillas por parte del Ministerio del Interior, liderado por Carlos Morán, quien tuvo que renunciar al gabinete.

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A esto debe sumarse las constantes idas y vueltas en las políticas implementadas por el Gobierno, por ejemplo, con la aprobación de lo que se llamó el “pico y placa de género”, mediante el cual los hombres salían a comprar ciertos días y las mujeres otros, política que derogada tras no funcionar de forma correcta. Sobre esto, Página en blanco hizo una cronología de hechos sobre la evolución de la COVID-19 que puede consultar aquí.

El portal Ojo Público dio a conocer que existía un subregistro de muertos, que era más del doble, información que salió a desmentir el premier Vicente Zeballos. Además, durante el tiempo de encierro, se hicieron conocidos los dudosos pagos por parte del Ministerio de Cultura a Ricardo Cisneros, alias ‘Richard Swing’, quien recibió cerca de 175 mil soles, pese a no estar calificado para lo que fue contratado. Esto despertó las alarmas de una profunda red de corrupción enquistada en el Gobierno, y que provocó la renuncia de la ministra Sonia Guillén, titular de la cartera.

La crisis sanitaria trajo consigo una profunda crisis económica, calificada por algunos expertos como «la crisis más profunda de la historia del Perú después de la Guerra del Pacífico». Con cerca de 4 millones de desempleados, una retracción del PBI del -12,5% (la tasa más alta de América Latina) y con una proyección, hecha por el Fondo Monetario Internacional (FMI), del aumento de la pobreza y pobreza extrema al 33.8% y al 13.3% respectivamente; cifras son similares a los años 2009 y 2006.

En ese contexto, Vizcarra decidió cambiar de gabinete y hacer renunciar al presidente del Consejo de Ministros, Vicente Zeballos.

El «nuevo» gabinete

Pedro Cateriano asumió la PCM en reemplazo del expremier Zeballos.

El elegido por el presidente Vizcarra para asumir como jefe del Gabinete fue Pedro Cateriano, quien ya fue primer ministro en el gobierno de Ollanta Humala y quien es reconocido por tener una actitud de confrontación. Apenas se dieron a conocer los nuevos titulares del gabinete Cateriano, las críticas no se esperaron al saber que el nuevo ministro de Trabajo, Martín Ruggiero, de 32 años, contaba con poca experiencia profesional para tomar la cartera de un sector que hoy es una «papa caliente» y que, además, es amigo cercano del sobrino del premier. Y no solo eso: el Gobierno mintió sobre el currículo del joven ministro, pues, a pesar de mencionar que este tiene un máster en Derecho Empresarial (LLM) en el IE Law School de Madrid, este título no se encuentra reconocido por la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (Sunedu). Esto generó la controversia de si es correcto que el Gobierno acepte el título de un postgrado que no es reconocido por la entidad oficial a cargo del propio Ministerio de Educación.

Asimismo, se ha criticado la elección del ministro Rafael Belaunde Llosa por estar vinculado a la familia del premier. Ante esto, Cateriano ha salido a defender a los mencionados ministros. Página en blanco ha publicado un editorial sobre esto, dando a conocer su posición al respecto.

Una de las primeras medidas optadas por este «nuevo» gabinete ha sido sincerar las cifras de muertos, al reconocer que existe un subregistro con más de tres mil muertos que el Minsa no contabilizó. A pesar de ello, el exasesor del Gobierno Farid Matuk dio a conocer que la cifra de muertos sería de más de 40 mil personas y que el expremier Vicente Zeballos conocía esta cifra; sin embargo, esta no es información confirmada.

Lo que sí es confirmado es que, hasta el momento, Perú tiene más de 370 mil 800 infectados, más de 18 mil muertos reconocidos oficialmente. Se vive, además, una de las crisis económicas más profundas de la historia del país, con más de 4 millones de desempleados a nivel nacional y con un bagaje de promesas incumplidas. Lo cierto también es que este 28 de julio, el presidente de la República, Martín Vizcarra, quien convocó a nuevas elecciones por mandato constitucional, dará su último discurso en un momento crítico para el país, con una popularidad venida a menos y ante un Congreso con el cual no ha tenido buenas relaciones.


Elaboración

Autor: Paul Montjoy Forti

Edición: Jair Villacrez