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El día de ayer hemos sido testigos de una masacre sin escrúpulos, que, según las fuentes oficiales, habría sido cometida por la facción de Sedero Luminoso que dirige el terrorista Víctor Quispe Palomino. En este trágico hecho murieron 16 personas de la sociedad civil —cifras confirmadas hasta hoy—, entre las que se encontraban mujeres y niños. Fueron ametrallados, mutilados y calcinados como parte de su plan de “limpieza” que pretende erradicar homosexuales y personas que asisten a lo que ellos llaman “cuchipampas”, de acuerdo con unos volantes que fueron hallados en el lugar de los hechos. Este acto significa una escalada de la violencia en la zona de VRAEM, donde el terrorismo no cometía un atentado de tamaña magnitud contra población civil desde hacía varios años, lo que ha dejado consternada a la sociedad civil en medio de uno de los procesos electorales más polarizados de nuestra historia.

Como medio de comunicación que defiende las libertades y los derechos de todos los ciudadanos, incluyendo los de las minorías, rechazamos y repudiamos cualquier acto de violencia y exigimos a las autoridades que tomen acción integral. Urge terminar de desarticular los remanentes del grupo terrorista que sigue matando a miembros de las Fuerzas Armadas y a la población civil. No podemos olvidar que el primer acto terrorista de Sendero Luminoso fue cometido en la localidad de Chuschi, justamente en tiempos electorales. La lucha del grupo terrorista es contra la democracia y sus instituciones, entre las que se encuentra la libertad de prensa. No se puede olvidar a los colegas periodistas asesinados durante el periodo de terror que vivimos a fines del siglo pasado dentro de un total de 37 mil víctimas directas del mencionado grupo terrorista a través de atentados como Uchuraccay o Lucanamarca. No puede minimizarse el hecho.

Debemos rechazar también el uso antiético e indebido de las fotografías de los cadáveres por parte de algunos medios de comunicación por respeto a sus deudos, amigos y familiares. Asimismo, condenamos la utilización de este acto por parte de las campañas políticas para perjudicar a su oponente, lo que ha ocurrido traspasa a las dos propuestas electorales.
Lo ocurrido el día de ayer en el VRAEM debe merecer toda la atención del presidente Francisco Sagasti y lo exhortamos a tomar cartas en el asunto para hacer justicia a las víctimas y sus deudos. Independientemente de las posturas políticas, la violencia nunca debe permitirse.