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Jair Villacrez

#Entrevista

A sus 28 años, Gahela Cari busca ser la primera mujer trans en el Congreso. Se identifica a sí misma como migrante afroandina. Asegura que, desde pequeña, ha sido defensora de los derechos humanos, siempre desde la izquierda. Postula al Parlamento por Lima, con el número 13 de Juntos por el Perú.

¿Cómo recibes la noticia sobre la aprobación del dictamen que propone la ley de identidad de género en el Congreso?

Es un pasito, un logro, en medio de esta situación tan compleja. Y se ha conseguido gracias a las organizaciones trans, LGBT y feministas, y también a las congresistas aliadas, quienes presentaron el proyecto y estuvieron insistiendo por su aprobación durante varios años. Me refiero a Indira Huilca, Marisa Glave y Tania Pariona, que hicieron el proyecto equitativo en el Congreso anterior. Sin embargo, aún queda mucho por hacer: nos toca pelear porque sea aprobado en el Pleno. Nos toca luchar para que los antiderechos no petardeen como han intentado hacerlo. Por ejemplo, en medio de la discusión para la aprobación de este dictamen, había organizaciones que publicaban los chats de Whatsapp de las congresistas que habían anunciado su voto a favor, con la intención de hostigarnos. Eso no solo es una amenaza para las personas trans, sino también para la democracia.

¿Cuánto crees que ha avanzado Perú en términos de aceptación de la diversidad y reconocimiento de los derechos LGBTI?

Estamos bastante bajos. Nos toca recorrer por lo menos un 95%. La ley de identidad de género no garantiza los derechos a la salud, a la educación y al trabajo. Son necesarias otras normas. Yo estoy proponiendo una ley integral trans, porque vivimos en situación de precariedad y de pobreza, expectoradas del sistema educativo. En la mayoría de casos, no hemos concluido estudios primarios, secundarios, universitarios o técnicos. Eso reduce nuestras posibilidades de contar con empleo formal. Estamos obligadas a realizar trabajos en contexto de riesgo, y es uno de los principales motivos por los que la esperanza de vida de las personas trans de 35 años. También buscamos garantizar el derecho a la salud, a través de un protocolo de atención para evitar discriminación.

¿Y qué propones en materia de educación sexual?

Queremos luchar contra el bullying transfóbico en las escuelas, mediante capacitaciones sobre identidad de género a los docentes. Buscamos poner, en este próximo Congreso, una ley de educación sexual con enfoque de género en todos los espacios educativos: primaria, secundaria, universidad e institutos, así como en los centros formativos de los policías y fiscales, para que no agredan a las personas trans cuando van a hacer una denuncia o cuando van a un juzgado.

¿Son las personas trans las más afectadas dentro de la comunidad LGBTI?

Hay estudios que evidencian la situación de precariedad y pobreza en que están las personas trans. Pero, hay personas quienes se ven mucho más afectadas: las de escasos recursos económicos. No es casual que la mayoría de estas personas se encuentren en situación de migración, huimos de nuestros hogares por nuestras vidas. La mayoría de las personas trans está ejerciendo la prostitución en Lima. No lo hacen porque le da la gana o porque sea fácil, sino porque no tienen otras posibilidades, y vienen escapando de contextos de violencia. Por eso, el Estado tiene que hacerse cargo de esa situación de violencia sistemática a la que nos exponen. Yo he estado en esos lugares, soy una de las personas que ha estado ahí, y que hay vivido eso en carne propia. Hablo desde la experiencia.

Créditos: Fidel Carrillo.

Ahora que te has vuelto un rostro más visible de la comunidad LGBTI en Perú, ¿cómo haces para lidiar con los ataques de ciertos sectores, considerando que Perú es un país conservador?

En una entrevista directa, nadie ha faltado el respeto. Han tenido que recurrir al Twitter, al teclado, para poder expresar su transfobia, porque, mirándome a los ojos, no han sido capaces de hacerlo. No estoy tan segura de lo que afirmas de que somos una sociedad conservadora. Creo que hay un sector fundamentalista que ha tomado el poder y no nos ha dado la posibilidad de expresarnos. Se ha negado a reconocer nuestros derechos. Pero soy testigo de cómo cada vez más personas van rompiendo esos estereotipos. Cada vez vemos jóvenes, adolescentes y una niñez mucho más abiertos a la diversidad, que entienden que lo único normal y lo único natural es lo diverso, lo distinto, lo diferente, lo colorido. Yo siempre he respondido con respeto, no estoy imponiendo nada. Yo hago política desde el diálogo de la Constitución. Puede haber discriminación, transfobia, pero nada de eso me ha detenido. Soy una mujer fuerte, luchadora. No hablo desde la victimización, hablo desde el coraje. Hablo desde una voz ‘luchona’ que sale a hacer política desde el amor, desde los afectos, porque nos merecemos un mundo libre de miseria, de pobreza, de explotación, pero también nos merecemos un mundo libre de discriminación y violencia.

¿Y por qué elegiste la izquierda? ¿Siempre te has identificado ahí?

Mis padres son también inmigrantes, dirigentes campesinos. Siempre han luchado desde la izquierda. Y yo soy defensora de los derechos humanos desde muy pequeña. Yo no aprendí de la pobreza mirando un libro o leyendo un poema, sino viviéndolo en la piel. Mi primer contacto con la izquierda no ha sido desde el género, sino desde la clase [social], y luego ambas cosas han hecho match. No considero una cosa ni la otra por separadas. No basta con que partido político partidario te garantice la lucha de género si no garantiza la lucha de clases.

¿Y la derecha?

Hay que entender la alianza criminal que existe entre el capitalismo y el patriarcado. La derecha no está dispuesta a hacerlo porque quiere mano de obra barata. No le importa si es una persona LGBTI, un hombre trans u homosexual. Yo también apuesto por el matrimonio igualitario, pero eso no va a garantizar el derecho a la educación o al trabajo a los gays, lesbianas y ‘tracas’ del campo o de las zonas populares de Lima. La lucha tiene que ser desde el género y desde la clase, no por separado. Por eso, yo elijo la izquierda, ese es el camino.

De todas tus propuestas, ¿cuáles destacarías?

Cuatro cosas fundamentales. La primera es una reforma de género para poder luchar de manera frontal contra la violencia de género. ¿Cómo? Con la ley de educación sexual con enfoque de género en todos los espacios educativos, el matrimonio igualitario, la ley integral trans, el sistema igualitario de cuidados y la ley de libre aborto en todas las causales. La segunda propuesta es una reforma tributaria para poder quitarle los beneficios tributarios a las grandes empresas y exonerar a las pequeñas empresas. Lo tercero es una reforma policial para acabar con la tradición de violencia y de corrupción. Y, por último, planteo una «segunda reforma agraria» para darle una mejor calidad de vida a esos grandes agricultores: pensión de jubilación agraria, seguro de salud, programa de riego, capacitaciones permanentes, créditos a bajos intereses y programa para garantizar compras directas entre los productores y los consumidores finales.

Puedes ver la entrevista completa en este enlace: