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Diego Ato

#Crónica

Artistas, cantantes, modelos, chicos realities —por su puesto—, actores porno, desconocidos, parejas heterosexuales y homosexuales, personajes sin rostro y de todos los rincones se han animado a crearse una cuenta en la plataforma de contenido para adulto OnlyFans. Perú no es la excepción. La motivación principal pareciera la económica, pero también hay quienes consideran el morbo su pasión o un hobby del cual se permiten disfrutar sin culpa. Aquí, tres historias de jóvenes que en Perú vieron la oportunidad de producir contenidos para adultos por medio de esta página.

Durante el 2020, OnlyFans se ha revelado como una de las plataformas digitales más exitosas durante la pandemia, pues cada día miles de personas decidieron crearse una cuenta. Según una vocera de OnlyFans que declaró a The Guardian, en diciembre llegaron a ochenta y cino millones de usuarios registrados y a un millón de creadores de contenido. Paloma Jimenez, peruana de 25 años, es parte de estas cifras.

Paloma creó su cuenta en marzo del año pasado debido a que contaba con más tiempo libre de lo normal por las restricciones de movilidad y aislamiento que se dieron en Perú al inicio de la pandemia. Ella ya conocía la plataforma desde hacía algunos años, pero no se había aventurado a crearse una cuenta.

“Siempre me ha gustado lo relacionado al erotismo. Desde los 15 años me tomaba selfies provocativos, sensuales, muy bien cuidados, sin tanto contexto explícito, y los publicaba en mis cuentas personales de Snapchat e Instagram”, comenta. Algunos años más tarde pensó en que podía ganar dinero por este tipo de contenido. Creó una nueva cuenta en Instagram para su alter ego.

Fue explorando, poco a poco, más el tema y empezó a vender contenido por medio de Instagram y WhatsApp, aunque esta última alternativa no la convencía, ya que exponía sus datos personales. Con OnlyFans encontró la mejor manera de monetizar lo que hacía, a la vez que podía sentirse más libre para producir y publicar imágenes y videos tanto eróticos como pornográficos, sin miedo a ser juzgada.

Como muchos otros creadores de contenidos para adultos, Paloma usa Twitter (@SwingerPerunf) para compartir imágenes y videos explícitos breves. De esta forma, persuade a sus seguidores a que se suscriban a su cuenta @Ass_bird en OnlyFans. En Twitter no muestra todo: oculta su rostro con su cabello o un facekini y los audiovisuales duran solo alrededor de 4 segundos. En Onlyfans tampoco graba su rostro en primer plano, pero no tiene problema si la cámara lo registra en alguna escena. Generalmente, las protagonistas de los primeros planos de sus videos son otras partes de su cuerpo.

 

Ilustración: Diego Ato

La página le ha permitido interactuar con sus seguidores, como chatear con ellos y hacer videos personalizados, como escribir el nombre de algunos de ellos en su piel o pronunciarlo mientras graba una escena. “Muchos de mis seguidores solicitan un acercamiento mayor. Me piden datos personales como el número telefónico, realizar videollamadas y hasta tener encuentros, pero creo que confunden mucho la diferencia entre creador de contenido y alguien que brinde servicios sexuales”, comenta Paloma. Ella cree que cada “modelo” decide cómo interactuar con sus suscriptores. Sabe muy bien cuáles son sus propios límites.

“Trato de llevar un equilibrio con mi vida personal y el tiempo que paso en la plataforma. Suelo improvisar, así como también ofrecer contenido personalizado de acuerdo a lo que los seguidores sugieren”, comenta Paloma. No lo considera un trabajo, sino un hobby, a pesar de que cree que es posible vivir del OnlyFans.

“Mentalmente, no estoy preparada para dedicarme al 100% en esto aún. Para ser constante y mantener el hilo, necesito de tiempo completo para generar contenido y editar el mismo”. Ella piensa que quizás fuese su ingreso principal si la plataforma no se quedara con el 20% de los pagos de sus suscriptores y si no tuviese tantas trabas para retirar el dinero directamente a su cuenta bancaria.

Paloma tiene una carrera que ejerce a la par y asegura que no tendría problema con dejar la plataforma. Cree que en algunos años, se ve disfrutando su vida sin inconvenientes, tomando su actual experiencia en OnlyFans como cualquier otra.

Un chico bravo

Faisul Daniel Salazar, de 28 años, es un joven venezolano risueño, que inspira hasta cierta ternura, pero en redes sociales un gran público lo conoce como un actor porno dominante y morboso. En Twitter, @Faisulxxx tiene 46 500 seguidores y en OnlyFans comparte la cuenta con su novio Edwart (@MawuedBlackxxx), con quien lleva tres años de relación.

Del estado Monagas, oriente de Venezuela, Faisul viajó a Lima, con un boleto de ida y vuelta comprado por un novio peruano, a quien solo conocía por redes sociales. En noviembre del 2016 llegaba al distrito de San Borja para pasar 20 días en el departamento de Mario, su sugar daddy, como él mismo lo llamaba. Sin embargo, no tomó el boleto de regreso y dejó a su familia, amigos y su trabajo en un supermercado.

“Estuve viviendo con Mario seis meses. Esa estadía tenía un pago. Yo era su novio y tuve relaciones con él consensuadas durante 6 meses”. También, como gratitud, limpiaba las heces de los doce perros de su novio. Mario tenía 58 años y era militante del partido aprista.

Más tarde, comenzó a trabajar en un restaurante en Surco, con lo que pudo ganar dinero y ahorrar. Mario cayó enfermo en mayo de 2017, debido a un accidente cerebrovascular. Luego de eso, el hijastro de su pareja le dijo que él necesitaba el cuidado de una persona especializada. Faisul tuvo que dejar el primer hogar que tuvo en Perú y se instaló en Miraflores. A los ocho días de haberse mudado, se enteró de que Mario había fallecido.

Faisul continuó con su trabajo en el restaurante durante un año hasta que, en junio del 2018, conoció a Pablo Bravo, un actor porno gay de Iquitos que vive en París y que triunfa en Europa con su productora Bravo Fucker. “Me ofreció hacer algunas escenas con un chico de Chiclayo”. En esa ocasión, no tuvo que filmar nada sexual, ya que solo se recreó el momento en el que dos jóvenes se conocían en el Malecón Balta y coqueteaban.

Para suerte de Faisul, unos días después, Bravo le dio la buena nueva: le ofrecían grabar la segunda parte del video. Al productor le había gustado cómo se había desenvuelto frente a la cámara. Actualmente, Faisul lleva 5 películas con Bravo Fucker y se describe en sus redes como un “chico bravo”.

“Fue un día muy provechoso para mí. Yo era muy inexperto y aprendí mucho de él. Hacer una películas, no es lo mismo que tener sexo con tu pareja o con alguien que conoces por ahí. Es una actuación. Implica que todo se vea real, que haya armonía y que lo disfrutes”, explica Faisul. “Si finges un orgasmo, eso se nota”, añade.

Esa experiencia le cambió la vida porque le empezaron a llegar muchas propuestas. A las dos semanas, abrió su OnlyFans. Al mismo tiempo, compartía sus contenidos en su cuenta en Twitter, pero tenía solo cien seguidores. Sin embargo, cuando Pablo Bravo lo etiquetó en Twitter, con un avance del video que habían producido, de pronto, contaba con 3000 seguidores.

Faisul comenzó a crear más contenido para ambas redes. Inició con fotos sensuales, pero al poco tiempo tomó conciencia de que, si quería ganar más suscriptores, debía ser más explícito. “Había gente que quería ver más de mí y comencé a grabar videos cortos. Luego comencé a comprar juguetes eróticos como mordazas, esposas, un vibrador. Jugaba bastante con mi pareja”.

Ilustración: Diego Ato

Mi futuro, el OnlyFans

En un contexto de incertidumbre y en el que, incluso previo a la pandemia, muchos jóvenes se preguntan qué harán con los años de juventud que les queda, el peruano Antony Misett, de 26 años, lo tiene claro. No titubea cuando menciona que actualmente ve el OnlyFans como un trabajo y no un pasatiempo. “Una de las metas que tengo es poder formar una productora y seguir desarrollándome como actor porno. Producir no solo en Perú, sino en otros lugares como Europa. Quisiera hacer un imperio como Pablo Bravo”.

Él hace escenas gay, y es gay. En sus videos es un joven sumiso que es sometido al placer y al juego de los otros personajes que los protagonizan. Mira mucho a la cámara y ahora no tiene inconvenientes con que su rostro se muestre.

Antony Misett es el nombre con el que lo conocen en las redes —prefiere no revelar el real—. Su cuenta @AntonyMisett_en Twitter tiene 33,291 seguidores, los que han conseguido con mucho esfuerzo y trabajando estratégicamente, al colaborar con otros creadores de contenido para adultos como Faisul. En su OnlyFans, cuenta con alrededor de 800 personas suscritas. Afirma que las ganancias que obtiene de esta última red social son las que le permiten vivir de manera independiente.

Como la mayoría, inició publicando sus fotos y videos en Twitter. “Fue como jugando. Tenía un morbo de grabarme cuando tenía un encuentro”. En el 2018, descubrió OnlyFans y se creó su cuenta, ya que podría monetizar sus publicaciones. En ese año, la página no era el boom que es ahora.

“Yo estudio Ciencias de la Comunicación. Tengo conocimiento de edición. Lo que más me llama la atención era lo audiovisual. Así que comencé a elaborar un producto de manera audiovisual”. En un inicio, Antony se tapaba el rostro, pero un día se animó a mostrarse por completo en un video y este se compartió mucho más que otros contenidos que había hecho antes.

Antony relata que continuamente recibía comentarios de sus seguidores. A ellos les gustaba cómo presentaba los videos y las historias. Él está convencido de que parte de su éxito es el tiempo que le dedica a la producción de su trabajo y, aunque lo considera amateur, cree que está cerca de alcanzar un nivel profesional.

Para Antony, dedicarse al Onlyfans no se trata solo de grabar videos y subirlos tal cual, sino de tiempo de edición, ver qué temas van, hacer colaboraciones, ambientar un espacio y vender una historia.

 

Ilustración: Diego Ato

Familia, chantajes, prejuicios e hipocresía

Antony dice que en Perú aún mucha gente considera que es prostitución a lo que él se dedica, aunque tampoco tiene problema en admitir que alguna vez se dedicó a ese oficio. Su familia lo sabe todo. Él mismo lo ha contado. “No he tenido problema con ellos. Incluso, durante la pandemia, he podido ayudarlos económicamente”.

Antony ha recibido amenazas en sus redes de personas que aseguraban que le iban a contar a su madre. Y lo hicieron. Sin embargo, cuando llegaron estos mensajes, ella ya lo sabía. “Mi madre es una persona de mente abierta. Al principio le chocó, pero actualmente lo respeta”.

En una ocasión, le dijeron que tenía 24 horas para eliminar su perfil, sino sus amigos se iban a enterar. Luego de eso, en la universidad, una amiga suya le avisó que lo estaban “haciendo famoso”: habían compartido imágenes suyas en un grupo de WhatsApp de la universidad, pero él ya tenía claro en lo que se había metido. No se hizo problemas.

En el caso de Paloma, su familia no sabe que usa el OnlyFans, pero sí algunos amigos muy cercanos. “Ellos son los que me motivaron a seguir en esto sin miedo. Tengo el apoyo de mi novio y esto me parece genial porque siento que tengo soporte emocional, y el mejor filtro es él, quien aprueba al 100% mi contenido”.

Paloma admite que antes ella misma juzgaba a quienes publicaban fotos sugerentes, pero luego cambio esta visión. “Nos hacemos los conservadores. Mantenemos un perfil para nuestro entorno cercano, pero quizás en la práctica algunos somos muy abiertos. Vivimos en una sociedad machista, en donde la mujer es sumisa y será mal vista cuando exprese su libertad sexual”.

Le alivia pensar que las generaciones nuevas tienen un pensamiento más abierto acerca de este tema y espera que pronto deje de ser un tabú. Ella no cree que una persona se denigre por utilizar plataformas virtuales para vender contenido sexual, aunque también conocer que en esta industria hay muchas chicas y chicos que están subordinados por otras personas y que son obligados en hacer este tipo de contenido.

Para Faisul aún existen muchos prejuicios y cree que en Perú aún más. “Con todo respeto, hay gente todavía con esa mentalidad cuadrada, con ese heteropatriarcado, con ese machismo, te tildan de estafador. Te dicen que te pongas a trabajar, pero si tienes contenido que ver, si gente lo disfruta, no hay ninguna estafa. Si quieres verme… es porque te produce morbo”. Dice que ha aprendido a lidiar con ese tipo de mensajes.

La familia de Faisul no sabe que él es actor porno, aunque sí tiene conocidos que se han enterado y le han preguntado si él es el de los videos y lo han insultado. Él les respondía: “Sí, soy ese. Y he hecho cosas peores, pero están en el OnlyFans y no las puedes ver”.

Faisul considera que esta experiencia le ha permitido conocerse a sí mismo y cree que está haciendo algo bien. En ningún momento ha sentido que hace algo malo. “Redescubrí parte de mi sexualidad frente a una cámara”.

Foto: @Jorgemunivephotography

Conquistar nuevas tierras

Hace poco menos de dos meses, Faisul y su novio —venezolano también— dejaron Perú y viajaron a Buenos Aires. Lo hicieron, asegura, por varios motivos, pero uno principal: en Perú, no se sentían libres para caminar y darse un beso, mientras que, en Argentina, las leyes empoderan a las personas gais, es un país mucho más abierto a la pornografía.

“Hay más productoras donde se puede hacer casting. Lo vi como un puente para darme progresivamente a conocer más”. Sigue trabajando con Pablo Bravo, pero más en la parte de producción de las películas, con actores de Argentina. También filma escenas de su novio. “No hay celos, porque es un trabajo, un negocio, una actuación. Yo tengo mi parte especial exclusiva para mi”.

Faisul quiere seguir creciendo como actor y productor de películas porno. Cree que tiene la creatividad para desarrollar historias e imaginar las escenas a filmar. En algunos años, espera estar más posicionado en el nivel actoral con sus pares europeos.

“En el porno, tardas mucho en caducar. Veo muchas producciones de personas muy adultas. Me queda una vida larga”, dice con optimismo, desde su departamento en Buenos Aires, donde, mientras conoce el medio y realiza sus primeras producciones, trabaja cuidando a un adulto mayor.