Quiero compartirlo en mis redes:
Share on Facebook
Facebook
Share on LinkedIn
Linkedin
Tweet about this on Twitter
Twitter
Pin on Pinterest
Pinterest
Email this to someone
email

Han pasado 26 años desde la primera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP) que tuvo lugar en Berlín. En ella se discuten, negocian y acuerdan compromisos para abordar las consecuencias de las acciones antropogénicas que dan como resultado un caótico Cambio Climático que puede ser frenado si se aceleran las acciones climáticas del Acuerdo de Paris.

Para la COP26 -a desarrollarse en Glasgow (Reino Unido) del 1 al 12 de noviembre de 2021- se tiene como objetivo principal acelerar el cumplimiento del Acuerdo de París, además de concretar una economía neutra en carbono. Podríamos decir que, las medidas a discutirse próximamente son ambiciosas, dada la situación actual a nivel mundial en materia económica, social y ambiental: esta tiene una tendencia negativa en riesgos de desastres, alteración de ecosistemas, pérdida de biodiversidad, entre otras y, podemos sumar la escasez de voluntad política para frenar esta debacle ambiental.

Entre las principales ambiciones a discutirse en esta COP26 está el asegurar que la reducción de emisiones para el 2030 estén alineados con alcanzar el cero neto a mediados del siglo y mantener al 1,5 °C la temperatura del planeta; si bien es cierto solo podría lograrse incrementando esfuerzos para la adaptación a los impactos como consecuencia del cambio climático, transición hacia una economía baja en carbono y reducir la desforestación. De igual forma, adaptarse para proteger comunidades y hábitats naturales, a través de sistemas de alerta e infraestructura y agricultura resiliente para evitar la perdida de hogares, medios de vida y la vida misma; en especial la protección y restauración de ecosistemas de países afectados por el cambio climático. Además, una de las mayores ambiciones es el financiamiento para lograr los objetivos mencionados en países desarrollados, un mínimo de $100 mil millones que es lo estimado para el financiamiento climático y asegurar el cumplimiento de estas medidas.

En la actualidad, el Estado peruano principalmente se ha comprometido en reducir de 30% a 40% sus emisiones de gases efecto invernadero (GEI) al 2030, erradicar la deforestación de aquellas zonas con actividades como lo es la minería y tala ilegal -aunque no se han tomado acciones contundentes en el caso de la minería por la dilatación de plazos para la formalización- medidas de conservación y manejo forestal sostenible en el Uso de Suelo, Cambio de Uso de Suelo y Silvicultura (USCUSS) y actualizar de las contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC); un gran avance es la aprobación del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático por parte del gobierno, instrumento clave para la implementación de las medidas a ejecutar que consideran ahora temáticas como el turismo y transporte, además de coadyuvar a la consolidación de una agenda al 2050 mediante lineamientos metodológicos para formular y actualizar Estrategias Regionales de Cambio Climático (ERCC).

Por ello la ambición climática debe continuar: son 197 partes que tomaran decisiones cruciales en la COP26, a través del Ministerio del Ambiente, el Perú continúa fortaleciendo las estrategias contra el cambio climático, pero se requerirá de un esfuerzo articulado entre instituciones, empresas y sociedad civil para hacer frente a esta crisis climática.