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La fe desde el confinamiento

Sofía Salazar
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En la procesión número 333 del Señor de los Milagros, la pandemia del COVID-19 paralizó el mes morado, uno de los más importantes festivales religiosos del Perú y Centroamérica.

«Me conmueve pensar en las duras pruebas que tantos hermanos y hermanas nuestros deben enfrentar a causa del virus, que no sólo afecta a la salud, sino también a sus vidas, aumentando las injusticias, los sufrimientos y las incomprensiones que golpean su dignidad personal», comentó en una carta el papa Francisco para consolar a los millones de fieles que dedican horas para acompañar a la figura de religión del Señor de los Milagros.

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Humberto Giusti, director espiritual de la Hermandad del Señor de los Milagros, comunicó a los medios que como alternativas los fieles pueden participar en eventos virtuales. “Es un tiempo para cuidar y para cuidarnos. Por eso las actividades propias de la Hermandad serán de forma virtual y redes sociales y todo lo que concierne a la mayor difusión de nuestras actividades. Se ha señalado el Vía Crucis virtual desde el sábado 17 de octubre hasta el sábado 31 de octubre se va a realizar a las tres de la tarde”.

Con la llegada del coronavirus, en los últimos meses, fuimos testigos de la muerte de devotos, sacerdotes, religiosas, laicos, pero lo que más impactó fue la prohibición de celebrar comunitariamente la liturgia. Una pandemia que nos recuerda lo vulnerables que somos, un virus, capaz de modificar nuestras agendas, el ritmo de la vida, el orden mundial.

Rosa Zevallos, devota del Señor de los Milagros, manifestó que no debemos entender el virus como un castigo divino. Sino que se trata de una oportunidad para pensar cómo estamos viviendo nuestra vida, cómo estamos tratando a los otros y al planeta. Ella ha acompañó durante los últimos años junto a su familia a la procesión del Cristo Moreno en sus cinco recorridos durante el mes de octubre.

Pero el presidente, Martín Vizcarra, anunció que las iglesias volverán a recibir a sus fieles con aforos limitados a partir de noviembre, tras más de siete meses de pausa por la pandemia del coronavirus, un alivio para miles de laicos. “Estamos conversando con la Iglesia para que gradualmente podamos desde el próximo mes, abrir las iglesias, pero todavía no dar el servicio religioso, sino que se puedan abrir con aforos limitados”, dijo a la prensa Vizcarra. En nuestro país hay 46 iglesias católicas que tienen la condición de catedral y 12 la de basílica.

Con ello se conlleva a pensar que las manifestaciones religiosas seguirán prohibidas, al menos hasta este año, aunque tenga que hacerse de manera atípica y distinta, en cumplimiento de las normas legalmente establecidas.
Cientos de párrocos también se reinventaron y, a la fecha, decidieron realizar las procesiones solos, portando la custodia que muestra la imagen de la Cruz de Cristo a través de las calles por las que recorrían cientos de fieles devotos.

Los párrocos solicitaron a los vecinos de los recorridos tradicionales de las procesiones que adornen balcones y fachadas como se ha hecho siempre y desde sus casas puedan continuar acompañándose en fe. Otra acción que tomaron las parroquias fue empezar con la transmisión de misas en redes sociales. “Nunca será la mismo pero al menos es un alivio durante estos tiempos”, asegura Rosa.
Después de tanto tiempo de confinamiento y con pena en la imposibilidad de reunirse es un gran consuelo el contemplar el recorrido desde los hogares de miles de fieles que esperan, con ansias, poder compartir momentos de fe hasta el próximo año.

 

Redacción: Sofía Salazar