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#Crónica

Es 1973. Candy posa entre las sábanas de su cama de hospital, con la cara maquillada, el cabello perfectamente desordenado y rodeada de flores. Está esperando el sonido de la cámara de Peter. Click. Sus ojos están clavados sobre el lente. Click. Le dicen: “Mírame bien”, esta es la última vez que posa para una cámara.

Candy Darling por Peter Hujar, 1973

Kim Novak es perfecta, su cabello blanco es perfecto, sus párpados pesados son perfectos, su voz es perfecta.  

De pequeña, Candy decide que va a ser una estrella de cine, hermosa, rubia y rodeada de gente que la ama, igual que Kim Novak. Sus diarios están llenos de dibujos de mujeres relucientes, con vestidos y joyas. Ese es su destino. Va a dejar atrás su vecindario de casas perfectas, todas idénticas, todas relucientes y puestas en una fila infinita. También va a dejar atrás a “Jimmy” porque ese nombre nunca le ha pertenecido y ella nunca le ha pertenecido a ese nombre, a pesar de que aparentemente la gente a su alrededor está convencida de que sí.

Por eso tiene que irse. Por eso y porque no sabe cuánto tiempo más podrá soportar la soledad asfixiante que siente o la violencia que su papá guarda para ella detrás de tantos rincones o los ataques de sus compañeras y compañeros que pretenden hacerla sentir como nada. Por ahora Kim la acompaña, Kim y las demás, Marilyn (Monroe), Jean (Harlow), Joan (Bennett)…  Hablándole desde las páginas de sus revistas, diciéndole que todo va a estar bien y susurrándole recuerdos vívidos de su futuro.  

Kim Novak en Vertigo, 1958

El lado salvaje es donde están las cosas más hermosas.

Nueva York es un caleidoscopio lleno de imágenes borrosas y rápidas. Estar dentro significa estar rodeada de drogas y sentir mareos de tanto que gira todo. Una se puede sentir tan confundida. Un momento estás en un lugar, o piensas que estás en un lugar, y de repente estás en otro…

Candy disfruta la atención que recibe. La gente la mira donde quiera que vaya. Le gusta la sensación de ser admirada cuando camina por las calles, Al fin y al cabo, se ha construido a sí misma para momentos como estos. Cada movimiento delicado, cada paso que da, la forma en la que sus palabras salen de su boca, ondulantes y frágiles. Una coreografía constante.  

Es 1967. Andy Warhol decide que Candy Darling es una superestrella después de verla actuar en Glamour, Glory and Gold.  Candy se convierte en la reina de su estudio, y Andy le permite vivir muchas de de sus fantasías. La introduce a un mundo en el que es adorada.

Candy se la pasa actuando escenas melodramáticas de películas clásicas, recitando las líneas de memoria, encantando a todos y haciéndolos reír. Tiene un magnetismo raro que es muy difícil de explicar. Es una estrella de cine sacada de los años cincuenta colocada en un mundo frenético y extraño.

Andy la hace estrella de sus películas underground, como Women in revolt. El nombre de Candy empieza a salir en periódicos, fotógrafos como Beaton, Mapplethorpe y Avedon le hacen retratos, Lou Reed la menciona en su canción Walk on the wild side. La gente que la rodea se sienta a sus pies y le traen lo que sea que pida. Una de estas personas es su inseparable amigo Jeremiah, que está fascinado con su fuerza y su belleza. La quiere como a nadie, y ella lo quiere a él.

Andy Warhol y Candy Darling por Cecil Beaton

Women in revolt se exhibe en un festival en Hollywood. Candy no lo puede creer cuando se ve a sí misma en la pantalla. Es su sueño frente a ella, y la gente aplaude.  

Candy Darling en «Women in revolt»

Candy está cansada de los malditos frijoles enlatados. Está cansada de no tener un lugar estable en dónde vivir, de dormir en sofás de amigos bondadosos, de que el dinero no alcance porque The factory no es un estudio de Hollywood. Está cansada de que todo sea tan difícil. De tener que sobrevivir. “Soy un imán irresistible con el poder de atraer hacia mí cualquier cosa que desee divinamente, de acuerdo con mis pensamientos, sentimientos y las imágenes mentales que entretengo e irradio. Soy el centro de mi universo”.

Es 1972. Candy está parada sobre el escenario, recibiendo los aplausos por su actuación en el estreno de Small craft warnings, que Tennessee Williams escribió con un papel pensado específicamente para ella. Esta oportunidad es grande: el ser incluida en algo como esto puede significar el inicio de algo más, de cosas mucho más grandes, el tipo de cosas que su corazón tanto anhela.  

Igual que Marilyn y jean…

Es 1974. Los amigos de Candy no pueden creer que se ha ido. Tenía solo 29 años. Todo había sido tan repentino. El cáncer había aparecido como de la nada. Le había tomado esfuerzo verse hermosa para las fotos de Peter. Sus últimas fotos, rodeada de rosas y de sábanas blancas.

Años antes, el agua del caño corría mientras Candy lavaba su cabello emocionada. Después de secarlo se miraba al espejo y sonreía. Brillaba. Era rubio, por fin.