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Sofía Salazar
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Las pandemias son parte de la historia en el mundo. Estas enfermedades han modificado toda la cultura en la más amplia acepción del término y cambiaron los hábitos cotidianos de higiene, arquitectura, urbanismo y ha constituido un impulso para el desarrollo e impacto científico.

Una de las pandemias más severas fue la Peste Negra que se originó en el siglo XIV, que acabó con la mitad de la población europea: un estimado de 25 millones de personas perdieron la vida durante este período.  También está la llamada «gripe española», una de las pandemias más letales de la historia de la humanidad que acabó con la vida de 50 millones de personas.

Durante el desarrollo de estas enfermedades se visibilizó una gran recesión en Europa y en diferentes continentes, no solo a nivel demográfico, sino también económico, social, político, entre otros. Además, las pandemias también producen una clara visión: las diferencias entre ricos y pobres.

Brechas por COVID-19

Lidia Brito, directora regional de la Oficina de Ciencias de UNESCO para América Latina y El Caribe, mencionó que la COVID ha llevado a pensar qué mundo queremos para el futuro, cómo podemos conseguir un mundo más justo, más sostenible y cómo debemos implementar la agenda 2030 sin que nadie quede atrás. Estas cuestiones exigen involucrar sociedades de conocimiento, si queremos transformar el futuro tenemos que tener el conocimiento como el ADN de nuestras sociedades.

Los confinamientos por la pandemia de coronavirus comenzaron a cambiar algunos paradigmas y realidades, como la cantidad de horas que dedica una mujer a tareas no remuneradas en el hogar (el doble de tiempo que le suele destinar un varón), pero el desafío será ver qué sucede una vez que termine la emergencia sanitaria.

«La pandemia abrió aún más las brechas de género que ya estaban presentes en la economía», advierte Gala Díaz Langou, directora del Programa de Protección Social del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC).

La COVID-19 ha exacerbado las desigualdades y vulnerabilidades existentes y ha llevado a millones de personas a la inseguridad alimentaria como resultado de la espiral de desempleo y los problemas económicos causados por la enfermedad. Más de 55 millones de personas en siete de los países más afectados se enfrentan a niveles de inseguridad alimentaria de severos a extremos, algunos de los cuales se acercan a condiciones similares a la hambruna.

En el aspecto laboral, de acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en 2020, se perdió el 8,8% de las horas de trabajo en todo el mundo —en comparación con el cuarto trimestre del 2019—, que equivale a 255 millones de puestos de trabajo a tiempo completo. Estas cifras son equivalentes a cuatro veces más que durante la crisis financiera del 2009, por lo que se espera que la recuperación en la economía mundial sea desigual y aleatoria. Los gobiernos están cada vez más presionados para intervenir protegiendo empleos en sectores insostenibles de la economía.

Desde que se dio el inicio del coronavirus, la educación a distancia se ha consolidado como la única herramienta posible de formación. Por tratar de evitar que la brecha educativa no se acreciente, se crearon algunas iniciativas promovidas desde los gobiernos. Esto con el fin de democratizar el uso de nuevas tecnologías, que han sido importantes como primer paso, pero exigen estrategias que colaboren en el manejo reflexivo de estos instrumentos de inclusión, además del mantenimiento de la infraestructura necesaria para sacarles mejor provecho. Se busca que exista un menor registro de deserción educativa.

Luego de varios meses de pandemia, pocas dudas caben que la emergencia sanitaria empeoró todos los pronósticos críticos a nivel mundial: a los pobres los volvió más pobres, y a los casi excluidos del sistema prácticamente los condenó a una condición todavía peor. Por ello, a los gobiernos, enfocados en la inmunización a través de la vacuna, les queda un largo trayecto para recuperar en corto —mediano— plazo las economías de sus países.