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“Uno ha estudiado su historia. Muchas terribles guerras han sido libradas donde millones de personas han muerto por defender una idea: libertad”.

— El hombre bicentenario (1999)

La libertad es una de las cosas más apreciadas por la humanidad. Es mencionada en discursos políticos, protestas, cine, literatura, etc. Por ello las penas carcelarias son unas de las peores desgracias que puede ocurrirle a alguien, dado que el reo pierde su efectiva libertad personal ambulatoria o libertad de tránsito.

Durante este pandémico año la libertad es algo que se ha puesto en tela de juicio en distintas partes del mundo por el uso obligatorio de mascarillas, la vacunación como método para proveer protección contra enfermedades y el retorno al confinamiento en algunos países europeos. Respecto al asunto de las vacunas existen colectivos que se oponen rotundamente al uso de estas (activistas antivacunas). La evidencia científica sostiene firmemente la posición de los gobiernos que promueven la vacunación obligatoria. La finalidad es evitar la propagación de agentes patógenos que puedan poner en riesgo la salud de un porcentaje considerable de la población.

Actualmente, el uso imperativo de las mascarillas pretende reducir la facilidad de transmisión del COVID-19. Además, es necesario cumplir con los protocolos sanitarios. Sin embargo, los grupos antimascarilla comenzaron a aparecer en manifestaciones contra las medidas de confinamiento en Estados Unidos, y después se extendieron por Alemania -donde una manifestación con partidos de extrema derecha y movimientos de extrema izquierda reunió a 15.000 personas-, Canadá, Reino Unido y Francia. Estos colectivos tienen la certeza de que las autoridades están vulnerando sus derechos.

Por desgracia, estas ideas se alimentan de noticias falsas que circulan vertiginosamente en las redes sociales. Las famosas “teorías de conspiración” son tratadas como verdades absolutas que el gobierno de turno “trata de ocultar”. La información que ronda en internet debe pasar por un filtro de escrutinio y verificación de fuentes para evitar caer en este tipo de engaños.

En adición, Europa está atravesando una ola de convulsiones sociales a raíz de las medidas de confinamiento por el coronavirus. La cuarentena y la inmovilización volverán a ser parte de la cotidianidad de los ciudadanos de aquel continente. El número de nuevos casos registrados aumentó un 41% en una semana, es decir la mitad de los contagios señalados estos últimos siete días en el mundo.

Es cierto que uno es libre de hacer con su cuerpo lo que le plazca y deberíamos ser libres de transitar sin ningún tipo de restricción; no obstante, estas actitudes individualistas se sobreponen a la salud colectiva. Esta oposición desmedida de derechos fundamentales es lo que ha generado tanto conflicto y debate fútiles.