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Jair Villacrez

#Crónica

El pasado 7 de febrero se cumplió un año más del Aniversario de Loreto, el departamento más grande de la Amazonía peruana. Esta región fue una de las más importantes en la Historia peruana. Investigadores y varios libros dan cuenta de la “edad de oro” de Loreto, período en el cual Iquitos, su actual capital, se convirtió en una referencia mundial, junto a las ciudades brasileras de Manaos y Belén, debido a la fiebre del caucho.

Varios documentos, registros fotográficos e, incluso, monumentos que fueron construidos en aquella época y que aún se mantienen hasta estos días dan cuenta de la importancia de Loreto. Pero antes de que Iquitos se convirtiera en la capital de ese departamento y también de toda la Amazonía peruana, la región experimentó varias revoluciones, que, aunque se puede encontrar en los documentos históricos, poco de eso se enseña en las escuelas. Incluso, antes de que Iquitos fuera la ciudad principal, Moyobamba (actualmente en la región San Martín) era la capital de esta región.

Créditos: SPDA/Spectabilis.

Debido a que los habitantes de ese entonces sentían un total desapego por parte del Estado peruano hacia el nororiente peruano, iniciaron una serie de revueltas en la región con el propósito de convertirla en autónoma. Hubo dos momentos de la Historia en que Loreto, el departamento más grande de Perú, intentó ser independiente: en 1896 y en 1921.

En el primer intento, que se denominó “La insurrección loretana de 1896”, no se pretendía un separatismo del Estado peruano, sino que más bien se buscaba cierta autonomía para lograr constituir el Estado Federal de Loreto. De hecho, esta entidad subnacional fue proclamada el 2 de mayo de 1896, luego de que se dieran varias revueltas, entre ellas la insurrección loretana. La declaratoria del federalismo se dio con el apoyo militar de Mariano José Madueño y de Ricardo Seminario y Aramburú.

Sin embargo, el movimiento revolucionario fue de corta duración, pues fue rápidamente disuelto, en julio de ese mismo año. Nicolás de Piérola, entonces presidente de Perú, envió a Loreto 292 soldados armados en la nave de guerra llamada «Constitución», para lo cual usaron la ruta del Estrecho de Magallanes.

Créditos: SPDA/Spectabilis.

El segundo intento fue en agosto de 1921, con la denominada “revolución cervantina”, ya que estuvo encabezada por el capitán Guillermo Cervantes. En aquella ocasión, Iquitos se convirtió, nuevamente, en la capital del Estado Federal de Loreto. El 5 de agosto de ese año se hizo el anuncio con descargas de cañones y fusiles.

En un manifiesto publicado en la época se explicaron las causas del movimiento: la traición de Leguía a favor de Colombia, debido a que había cedido Leticia —entonces parte del territorio peruano— a ese país; el abandono económico y social de la región, y la falta de pagos a los servidores civiles y militares, así como otras tropelías. Esta república llegó a contar con su propia bandera y moneda, la cual se acuñó a raíz de que el gobierno central suspendió los presupuestos y sometió a la región al aislamiento.

La nueva república no pudo resistir mucho tiempo, dado que los mismos revolucionarios no pudieron satisfacer de inmediato las necesidades de la población, ya que las arcas de la Caja de Depósitos y Consignaciones, así como la aduana y los bancos estaban vacías. De ahí que hayan adoptado actitudes extremas. Este período federalista solo duró hasta enero de 1922, año en el que se enviaron nuevamente tropas desde Lima, por orden del entonces presidente Augusto B. Leguía. Esto produjo una serie de enfrentamientos que acabaron con la vida de cientos de personas, tanto del territorio loretano como de los enviados desde Lima, la capital.

Créditos: SPDA/Spectabilis.

Ambas revoluciones fueron la respuesta a la indiferencia y al abandono que sintieron los habitantes de Loreto en ese momento por parte del Estado peruano. Esto sumado a los abusos que se cometieron contra los servidores públicos, pese a que Loreto se había convertido en el más efectivo contribuyente del fisco. Y aunque ya han pasado cien años desde la última insurrección en Loreto, todavía hay algunos remanentes del movimiento independentista entre la población.