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Paul Montjoy Forti
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El idioma sueco (svenska) es una lengua germánica del norte de Europa hablada por más de nueve millones de personas entre Finlandia, Suecia y las Islas Åland; y, a pesar de estar geográficamente en territorios con un alto índice de desarrollo e igualdad, no existía en el vocablo sueco ninguna palabra para referirse a la masturbación femenina. Por ello, en 2015, la Asociación Sueca para la Educación Sexual lanzó una campaña, en conjunto con filólogos, académicos y sexólogos de todo el país, para inventar un término adecuado para aquello que no tenía nombre, pero que gran parte de las mujeres inventaba rebelándose ante la dictadura de un idioma que no las contemplaba. Así fue como, después de analizar más de doscientas propuestas se escogió el término klittra, que proviene de “clítoris” y glitter (brillantina) para darle nombre a la masturbación femenina, un acto tan viejo como la historia de la humanidad, y que sigue siendo un tabú en nuestra sociedad actual.