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Paul Montjoy Forti
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Cuando Carrie, una niña pálida, gorda y granujienta, se encontraba en la ducha de la escuela cuando empezó a sangrar en sus partes íntimas. Ante su grito despavorido las demás compañeras empezaron a burlarse de ella y tirarle tampones y toallas higiénicas. Nadie le había contado de la existencia de la menstruación. Este libro de Stephen King (1974) que lleva el mismo nombre de la protagonista es una de las pocas novelas que habla explícitamente de la menstruación. Si todos sabemos que reglar es un proceso natural de las mujeres ¿Por qué todavía cuesta mucho hablar abiertamente de este tema?

Carrie [Cine] | ¡Ahora critico yo!
Carrie (Brian De Palma, 1976)

Una ‘enfermedad’ llamada menstruación

Según el filósofo Arturo Gradoli, en la Grecia clásica, Hipócrates consideró que la menstruación era una enfermedad de la mujer y que la sangre menstrual era producto de fluidos corporales que se desprendían porque las mujeres eran “excesivamente calientes” y con ello lograba atemperar el organismo. El estigma de enfermedad continuó en durante el Imperio Romano, tiempo en el cual se creía que la mujer menstruando podía estropear los campos de cultivo, hacer abortar a los animales y convertir el vino en vinagre. Para los judíos de los siglos II a IV d.C. la mujer que menstruaba era impura por siete días y debía realizar un ritual de impureza. Así, durante el Siglo XV era relevante la tesis de que la mujer era “un trabajo imperfecto de la naturaleza”, echándole la culpa de la depresión y suicidio femenino al supremo poder del útero, que cambiaba el estado de ánimo de la mujer, escribe Gradoli en su artículo Una larga controversia: breve historia de la menstruación.

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“Pero nada puede ser fácilmente encontrado que es más notable que el flujo mensual de las mujeres. El contacto con él convierte el vino nuevo en agrio, las cosechas tocadas por él se vuelven yermas, los injertos mueren, las semillas en los jardines se secan, la fruta de los árboles se cae, la superficie brillante de los espejos en que es apenas reflejada es oscurecida, el borde de acero y el destello del marfil son embotados, las colmenas de las abejas mueren, aun el bronce y el hierro al momento son afectados por óxido, y un olor horrible llena el aire; el probarlo hace enojar a los perros e infecta sus mordeduras con un veneno incurable.” Historia Natural, Plinio el Viejo (23-79d.C)

En muchas culturas se asocia la menstruación con una herida en la vulva que se abre periódicamente. Esta herida funciona no solamente como una laceración física sino también como una llaga espiritual. Por ejemplo, para las tribus Port Lincoln del sur de Australia el causante de la menstruación es era un bicho que arañaba la vagina y provocaba el sangrado. Algunas comunidades de indios mexicanos atribuían la menstruación a la mordedura de un lagarto, mientras que para las tribus brasileras el sangrado era provocado por serpientes que asaltaban a las niñas entre doce o trece años que se adentraban en los bosques, de mismo pensamiento eran algunas tribus de pueblos mexicanos y los indios sioux americanos, quienes dejaban a las niñas en los campos llenos de serpientes si es que tardaban en menstruar. En algunos pueblos primitivos de Nueva Zelanda la creencia era que los sangrados menstruales se debían al aborto de embriones no formados de seres humanos, otros pueblos pensaban que la mujer se encontraba poseída por el demonio en ciertos momentos de su vida, llegando a las púberes a torturas físicas hasta el desmayo para liberarlas de los espíritus malignos que dominaban sus úteros.mujer y serpiente carmen garcia gordillo - Artelista.com

“Cosas terribles se han dicho acerca del monstruoso poder de las menstruaciones, cuya magia ya he discutido, de las que puedo repetir lo siguiente sin vergüenza: si la fuerza de la mujer comienza a fluir en un eclipse solar o lunar el daño será irremediable, y aun si no hay Luna, la relación sexual es pestífera o fatal para el hombre; la púrpura es contaminada por mujeres menstruando, así de grande es su fuerza. Pero en otras ocasiones durante el periodo menstrual, si las mujeres caminan desnudas a través del campo, gusanos, escarabajos y otras pestes se eliminan. Metrodorus de Scepsis dice que eso fue descubierto en Capadocia durante una infestación de escarabajos cantáridos, y las mujeres caminaron a través de los campos con sus vestidos levantados por encima de sus nalgas.” Historia Natural, Plinio el Viejo (23-79d.C)

La llegada del cristianismo no cambió las cosas puesto que como Eva comió la fruta prohibida, la menstruación era el castigo divino por ello. En el libro Levítico, uno de los libros del Antiguo Testamento se menciona que “todo aquello sobre lo que ella se acueste mientras dure su periodo menstrual quedará impuro”, comenta Mereia Millor en su artículo La menstruación, esa gran desconocida (en el cine y la televisión) publicado en la Revista Elle.

En el Siglo XVI la creencia de que la luna ejercía una influencia directa sobre la mujer estaba extendida, así lo dice el Dr. José Luis Iglesias-Benavides en su artículo La menstruación: un asunto sobre la Luna, venenos y flores, puesto que el astro ejercía dominio sobre las “aguas” donde se incluía el flujo menstrual de las mujeres. Las lunáticas, término que se utilizaba para las mujeres bajo la influencia de la luna, podían mitigar el influjo negativo de esta con el matrimonio, la maternidad y el cumplimiento de los deberes domésticos como coser o cocinar.

Flores y ciencia

Qué es el sangrado de implantación y cómo diferenciarlo de la menstruación? | Fertty Clínica de Reproducción Asistida

Según Iglesias-Benavides durante mucho tiempo se utilizó el término “flores” para referirse a la menstruación, se equiparaba a las mujeres con las plantas y el sangrado con las flores de estas.

«El flujo menstrual opera una especie de regulación del temperamento femenino. Mientras que en los hombres el calor dominante atempera mediante el sudor, en las mujeres la humedad excesiva es purgada por las menstruaciones, que el vulgo llama flores, pues al igual que los árboles no producen frutos sin flores, de la misma manera las mujeres sin flores no pueden concebir» Trótula, De Mulierum Passionibus (Siglo XI)

Explica el mismo autor que la correlación entre menstruación y fertilidad es muy antigua, puesto que se pensaba que la sangre menstrual servía de alimento para el feto. No fue sino hasta 1672 que Egner de Graaf descubrió los ovarios. En 1827 fue Karl Ernst von Baer quien descubrió la existencia del óvulo. La ciencia logró evidenciar que las fechas más fértiles eran los días cercanos a la ovulación y gracias a esto apareció el método del ritmo o del calendario que consiste en contar los días del ciclo menstrual para lograr o evitar el embarazo, llegando así a eliminarse la mayoría de las creencias y las supersticiones sobre la menstruación. Aunque para Iglesias-Benavides esto no supuso un cambio en la forma patriarcal de tratar a la mujer.

Mitos actuales sobre la menstruación

28 de Mayo: Día Internacional de la higiene menstrual | Montli Chile Blog

Si bien es cierto que la gran mayoría de las supersticiones sobre la menstruación han desaparecido, todavía existen muchos lugares en el mundo donde todavía se difunden informaciones falsas sobre este hecho. Según UNICEF, en Malawi se cree que caminar detrás de alguien que tiene el periodo puede hacer que se te rompan los dientes, en Afganistán se considera que bañarse con el periodo te puede volver estéril para siempre, en Nepal se considera que menstruar es algo sucio y por ello las mujeres deben ser aisladas, en algunas comunidades de Burundi se considera que la sangre menstrual puede matar. Así también existen otras creencias más comunes que son igualmente falsas, nos advierte Philippa Lysaght, la regla no debilita, si tocas un pepinillo mientras tienes regla no se pudre, comer chocolate mientras se tiene el periodo engorda tan igual como si no lo tuvieras, los periodos de mujeres que viven juntas no se “sincronizan”, si nadas con la regla los tiburones no te van a atacar, no es malo tener relaciones sexuales con la menstruación, no todas las mujeres que tienen la regla ovulan, entre otros. Lo que sí no es un mito es el cambio de humor durante la menstruación debido a los fuertes cambios hormonales.

 

“Revolución menstrual”

Según Mereia Millor la menstruación sigue siendo algo ‘censurable’. Existen pocos ejemplos en la literatura, en el cine y la televisión en donde se hable abiertamente el tema de la menstruación. En “‘RuPaul’s Drag Race” censuraron un traje de la concursante Manila Lunzon porque mostraba una compresa ensangrentada. Pero no solo ocurre en la pantalla, sino también en la vida cotidiana. Por ejemplo, a la artista Rupi Kaur Instagram eliminó una foto suya en la cama donde aparece con una mancha de sangre en el pantalón. En televisión, según Millor, mostrar una sangre menstrual te cuesta la calificación de “no recomendada para menos de 17 años, mientras la violencia de las películas de Marvel es perfectamente aceptable para los pequeños”. La escritora Élise Thiébaut dijo “Si los hombres repudiaran la violación tanto como la regla no violaran” a el portal El Salto a raíz de la publicación de su libro Esta es mi sangre en el cual explora tabúes relacionados a la regla, para la autora hablar de la regla es un hecho revolucionario.

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Cuestión de padres e hijas

Conversamos con Katitza Miskulin, especialista en salud mental, quien considera que el mejor momento para enseñarle a las hijas es entre los 7 y 9 años, porque los niños son conscientes de su cuerpo a temprana edad. “Es importante tener en cuenta todo el ciclo, como por ejemplo qué es, por qué sucede, qué cambios involucra en uno mismo y también qué se debe hacer a partir de ese momento, de forma clara y sencilla.”, nos comenta. La enseñanza debe partir desde el reconocimiento del cuerpo, sus partes y sus funciones. “Es muy importante preguntarle qué sabe sobre el tema para contextualizar la información que se tiene y con ello explicar lo que sucede con naturalidad”. Para la psicóloga es importante enseñar la higiene íntima porque ello genera consciencia del cuidado del propio cuerpo, se le puede pedir a la niña que acompañe en la compra de productos y enseñarle la función de cada uno. “Si es difícil abordarlo en casa, se pueden buscar herramientas como videos didácticos o textos que puedan explicarlo o visitar un médico ginecólogo”.

Para Miskulin la vergüenza de tratar estos temas proviene porque hasta hace algunos años la menstruación era considerada una “patología”. “Hasta ahora vemos el tabú en el lenguaje cuando en lugar de llamarlo por el nombre se busca otro más coloquial”, nos comenta. En tiempos pasados la menstruación era un tema poco hablado en las familias. “La menstruación responde también a aspectos sociales, pues por muchos años el cuerpo de la mujer y todo lo que ello significaba se mantuvo reprimido, de ahí que hayan existido mitos en torno a ello”, nos comenta además que felizmente hoy existe más información del tema.

Sobre los productos de cuidado para la menstruación, Miskulin menciona que existen muchas opciones para lograr la comodidad de la púber. “Hay toallas higiénicas con diseños para “teens”, hay “kits de iniciación” de copas menstruales, etc. Por lo tanto, esa decisión va a depender de la púber”.

La copa menstrual, ¿una solución ecológica a las toallas higiénicas y a los tampones?

 

Los movimientos ambientalistas de los últimos años han hecho notar la alta contaminación que se genera a partir del descarte de las toallas higiénicas. Según el portal Kronos365 tanto las toallas higiénicas como los tampones tienen un periodo de degradación de 500 años en el ambiente que, teniendo en cuenta que una sola mujer puede llegar a usar 10 mil toallas higiénicas y tampones durante toda su vida fértil y teniendo en cuenta que en el Perú existen más de 10 millones de mujeres, se hace necesario plantearse alternativas menos contaminantes para los periodos femeninos como es el caso de las toallas de tela o las copas menstruales.

Para Miskulin, la contaminación de los implementos de higiene femenina se debe a que los tampones y toallas son elaborados a base de algodón y plástico. “Es por ello por lo que hace algunos años las copas menstruales han revolucionado el mercado. Sin duda es un medio muy viable de cara al cuidado del medio ambiente”, dijo en exclusiva para Página en Blanco.

Según la revista The Lancet, las copas menstruales son tan seguras y efectivas como las toallas higiénicas, con la diferencia de que son menos costosas puesto que estas pueden durar hasta 10 años y con la ventaja de que estas no dejan residuos contaminantes. Según la BBC existen 13 estudios que revelan que el 70% de las mujeres que aprenden a utilizar la copa menstrual lo siguen usando.  A pesar de ello en el internet abundan muchas usuarias reticentes a su uso, ¿será aquella copa de látex o silicón el futuro de la menstruación?

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