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Las experiencias y opiniones de dos mujeres trans sobre la Policía, en sus propias palabras.

Grabados en diferentes momentos y por diferentes personas, pero estos videos repetían, esencialmente, las mismas escenas. En uno, un grupo de policías obligaba a tres mujeres transgénero a hacer sentadillas y les hacían decir: “Quiero ser un hombre”; mientras se burlaban de ellas y les decían enérgicamente: “¡Más alto, mierda!”, “no estoy jugando contigo, por si acaso”. En otro, los efectivos forzaban a varias personas a hacer sentadillas, pero la única a la filmaban era una mujer trans; tenía la cámara del celular puesta solo sobre ella. Y en otro más, un policía perseguía a una mujer trans y, tras alcanzarla, se puede ver cómo, con ayuda de otro policía, la tiraron al piso violentamente. Hay más videos como estos, en los que la Policía utiliza su poder para cometer actos explícitos de transfobia y humillación.

Tiempo después, el presidente Martín Vizcarra anunció que se podía salir de casa de manera intercalada según el género. Y aunque mencionó que las personas debían ser tratadas según su expresión de género, lo que siguió fue una segunda ola de videos, como uno donde se ve a un policía que se niega a dejar ingresar a una mujer trans que solo quería hacer sus compras. “¿Qué dice acá?”, le preguntaba el agente.

Puedes escuchar el podcast de esta investigación aquí:

La historia de abuso y transfobia en la Policía no es reciente, ni se limita a esta cuarentena. Las siguientes son dos conversaciones con mujeres trans sobre el tema. 

Gahela

Fue recientemente candidata al Congreso y su mensaje de inclusión, así como la importancia de su figura resonaron fuertemente. Detrás de su voz calmada, hay un intenso activismo que lucha por la justicia, por los derechos LGTBI+, por los derechos de la mujer, entre muchos otros. Cuenta que, a pesar de la necesidad de salir de casa para generar ingresos, muchas mujeres trans han preferido quedarse en casa por miedo, tras los ataques que han sufrido muchas integrantes de la comunidad. Ahora están pasando hambre. Dice que el Gobierno no ha asegurado que les lleguen los bonos correspondientes, por lo que ellas están impulsando un ‘bono trans’.

¿Crees que ha habido abusos por parte de la Policía?

Las personas trans, la diversidad sexual, la diversidad de género, han sufrido una serie de ataques de manera sistemática y estructural  por parte de quienes menos se piensa: por parte de la familia, de los docentes y, sobre todo, de quienes deberían protegernos: los policías y de los militares. Hay estudios como de la Universidad Cayetano Heredia donde se detalla que la Policía y las Fuerzas Armadas son dos de las instituciones que más violentan contra las personas trans, contra la diversidad sexual y de género. Es claro que tienen un largo camino por recorrer para poder erradicar esto.

¿Hay casos de violencia hacia personas trans archivados o ignorados cuando hay intentos de denuncia?

Y no son casos de violencia aislados, es una violencia que sucede dentro de un sistema, tiene una estructura. Por eso es que quienes hablan de violencia en esta sociedad muchas veces hablan de impunidad, porque hay condiciones para que no se haga justicia para los que han sufrido de violencia. Hay casos como el de Azul, una mujer trans que, tras ser maltratada y torturada, fue a presentar su denuncia y el Estado le negó sus derechos. Lejos de proteger nuestras vidas, lo que el Estado hace es encubrir a quienes violan nuestros derechos; se viola los derechos de las personas más vulnerables.

«Sigamos amando, que nada impida que nuestros corazones se junten porque tarde o temprano el amor vencerá», Gahela

Se ha hablado de capacitaciones, de diálogos y también de sanciones a los policías que cometen estos actos. ¿Piensas que ha hecho alguna diferencia?

Creo que cada esfuerzo es saludable. Las capacitaciones cumplen un rol, ayuda a la reflexión. Yo creo que tenemos que avanzar en todos los sentidos, tenemos que generar mecanismos que garanticen que las personas no sufran de discriminación, menos de quienes se supone que en teoría deberían protegernos. Debería aplicarse sanciones, pero también debería haber un protocolo de incidencias.

¿Has tenido alguna experiencia personal con la Policía durante esta cuarentena?

He sido víctima dentro de la medida dada por el presidente. Me interceptaron, intentaron regresarme a casa involuntariamente; sin embargo, traté de ser lo más pedagógica posible con el Policía. El Ejecutivo no fue capaz de prevenir, la medida de pico y placa tenía cualquier cosa menos enfoque de género. Si lo hubiera tenido se hubieran implementado medidas previas para poder garantizar que las personas trans y LGTBI no sufrieran de violencia y hoy quiere autodenominarse como un Gobierno inclusivo, igualitario, pero nunca se ha preocupado. 

¿Ustedes propusieron medidas sobre esto?

Lo que hicimos fue poner sobre la mesa una serie de propuestas que pudieran prevenir lo que sucedió. A pesar de eso, se nos ignoró completamente y se siguió con la medida del Gobierno, y pasó lo que ya conocemos: una serie de humillaciones, de burlas, de personas trans grabadas solamente para ser objeto de la risa, del morbo y de la burla por parte de nuestros efectivos. Este no es un Gobierno que apueste por la igualdad de género, no es un gobierno inclusivo.

¿Qué crees que debe cambiar urgentemente?

Es momento de reflexionar sobre cómo funcionaba la sociedad antes de esta crisis sanitaria. Esa “normalidad” no puede continuar, porque nos ha ocasionado daños. Debería haber mecanismos que permitan tener observadores LGTBI, como una Defensoría LGTBI. No estamos hablando de un solo caso de discriminación por parte de los efectivos, sino de varios. Si bien hay policías que hacen bien su trabajo, que no discriminan, que no violentan, tenemos que generar un nuevo referente de Policía, que garantice verdaderamente la seguridad de las personas. 

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Angellina

Es artista. Baila ballet y danza contemporánea (entre muchas otras). Canta y actúa. Es carismática. Tiene una confianza única y una sonrisa brillante.

¿Cómo es el trato de la Policía hacia la comunidad LGTBI?

Es muy precario, siempre ha habido un choque entre la comunidad trans y la policía; nos tratan mal, nos ofenden. Algunos pagan por estar con nosotras y pueden desearnos, pero es por lo bajo. En la realidad, se burlan de nosotras, nos tratan de lo peor, como lo que pasó con lo del DNI. Es un pretexto que buscan para camuflar toda la transfobia. 

(Angellina menciona que, aunque ya no lo hace, en el pasado también tuvo que recurrir al trabajo sexual).

Una vez, me pidieron el DNI en el carro. Fue súper humillante. Luego, tuvieron que disculparse, pero no se disculparon directamente conmigo, sino a través de mi mamá. En las marchas, estaban ahí supuestamente protegiendo, pero cuando una mujer trans pasaba, la jodían. Los policías crean un ambiente incómodo, tienden a burlarse y a atacarnos y a dirigirse a nosotras como si fuéramos hombres, porque para ellos seguimos siendo hombres. Cuando mis amigas han denunciado agresiones, no han sido atendidas, y si cuando han sido atendidas, los efectivos utilizaron sus nombres en masculino, el nombre del DNI.

¿Qué piensas de las capacitaciones?

Mentira. Igual nos han discriminado y tomado como objeto de burla. Lo de las capacitaciones es lo que pueden decir, pero no lo acatan, lo pueden mencionar por cumplir. Eso es muy distinto a realmente empatizar. Si no lo interiorizan nunca va a haber un cambio. Y lo que indigna es que muchas veces asumen que una no sabe. Si pasa algo, nosotras grabamos y denunciamos, pero las autoridades piensan que nosotras somos estúpidas, que no nos estamos informando. Piensan que nos vamos a quedar en la ignorancia. Me indigna cuando joden y, por exaltación, quieres decir muchas cosas, pero te tienes que tragar eso para asegurar tus derechos legales sin que te den alguna represalia por mal comportamiento con la Policía, porque todo lo camuflan finalmente. 

«Las mujeres trans siempre hemos sido valientes», Angellina

¿Y qué medida crees que sería la correcta?

Creo que es necesaria una ley que proteja a las mujeres trans explícitamente. Dentro de la comunidad LGTBI, las mujeres trans somos las más afectadas, y no es cuestión de que yo lo diga, es cuestión de lo que se ve, lo real. Cuando el mismo presidente tuvo que hablar, no utilizó el término “mujer trans”. Dijo: «La que se vea como mujer es mujer”. No lo considero correcto, pero por lo menos es un inicio, porque a veces ni siquiera es dicho y el problema es invisibilizado. Creo que falta especificidad en las leyes. Hay mujeres trans ni siquiera están en el padrón de organizaciones trans.

¿Qué pensaste cuando el presidente dijo “gobierno inclusivo”?

Cuando vi eso no me la creí. Para que sea un gobierno inclusivo tendría que haber leyes explícitas desde el inicio, pero no ha habido. A veces, ni siento los cambios del Gobierno porque es como que hablaran de otros temas, que son “más importantes para la sociedad”, como si las comunidades diversas no fuéramos importantes. Me hizo mucho ruido cuando habló de la división por género por cómo me iban a tratar los policías. A pesar de su mensaje, me dio miedo. Para mí, los policías y militares son malos y van a seguir siéndolo. Habrá excepciones, pero son muy pocas, y esas excepciones se callan la boca porque la mayoría manda. 

¿Tienes miedo?

Ese miedo ha estado ahí siempre. Mis compañeras me decían que tengamos cuidado, porque te joden, a las trabajadoras también las joden, muy aparte de que te puedan contratar. Nos toca vivir de las migajas de la sociedad. Durante mucho tiempo, viví aterrada aceptando esas migajas, luego descubrí que no es así y, a pesar de que me rebelé en muchas cosas y empecé a no aceptar migajas. Eso también tiene un tema de aislamiento social. El daño que a mí me hicieron cuando recién empecé se queda. Es una herida que no sé cuando se va a cerrar, siento que nunca se va a cerrar. Estoy muy resentida con la sociedad y con las autoridades. 

¿Te sientes protegida?

No, no me siento para nada protegida por la Policía. Lo único que nos queda es grabar, salir y estar siempre con la cámara prendida por si alguien nos jode. Lo registramos y lo denunciamos. Si sales, tienes que rezar para que, si hay alguna autoridad, por lo menos no te joda. Cuando eso sucede, respiro con alivio y digo: “no sé qué va a pasar hoy día, pero gracias a la divinidad que pasé desapercibida”. Es como un “resígnate, es tu realidad”.

¿Sientes que ha habido algún cambio en los últimos años?

Obviamente, no estamos en la situación de antes, cuando ni podíamos salir porque nos mataban. Ahora nos podrán joder, pero almenos podemos caminar. A veces tenemos que aguantarnos los insultos porque queremos comprar algo o porque queremos conseguir un trabajo. La discriminación explícita que había antes se ha convertido en una discriminación implícita, pero igual está. También depende de los códigos de feminidad: si te ves totalmente femenina y pasas desapercibida, te tratan bien; si se nota que eres una mujer trans (o como nos dicen: “hombres vestidos de mujer”), entonces te joden.

¿Qué crees que se necesita en la sociedad en general?

Tiene que haber cursos de género para que nos respeten por lo que somos, aunque no nos vean acorde a lo que ellos esperan. Las mujeres trans siempre hemos sido valientes, pero ahora lo somos el triple porque nos estamos empoderando. Y si la sociedad no quiere cambiar, nosotras haremos cambiar a la sociedad, con educación y con respeto. Eso no significa que nos callaremos ante la discriminación. No vamos a aceptar migajas, ni de la policía ni de la sociedad.


Elaboración:

Investigación: Rodrigo del Castillo.

Ilustraciones: Rodrigo del Castillo.

Edición: Jair Villacrez.