Quiero compartirlo en mis redes:
Share on Facebook
Facebook
Share on LinkedIn
Linkedin
Tweet about this on Twitter
Twitter
Pin on Pinterest
Pinterest
Email this to someone
email
Últimas entradas de Rodrigo Del Castillo (ver todo)

“He quedado reducida a un algo que desea a Virginia. Te compuse una hermosa carta en las horas de insomnio y pesadilla de esta noche, y ha desaparecido: sencillamente te echo de menos, de una forma muy simple, humana, desesperada. Tú, con todas tus cartas nunca sandias, jamás escribirías una frase tan elemental como esta; quizá ni siquiera la sentirías. Creo que a ti no se te escapará el pequeño vacío. Pero lo vestirías con una frase tan exquisita que perdería un poco de su realidad. En cambio conmigo es muy potente: me duele tu ausencia más aún de lo que podía imaginar —y estaba preparada para sentirla no poco—. Así que esta carta no es más que un chillido de dolor. Es increíble lo esencial que has llegado a ser para mí. Supongo que estás acostumbrada a que la gente te diga estas cosas. Maldita sea, criatura mimada, no haré que me ames más por entregarme yo de esta manera… Pero, ay, cariño, contigo no puedo ser astuta y reservada; te amo de más para eso. Verdaderamente de más. No tienes ni idea de lo distante que puedo ser con la gente que no amo. Lo he convertido en un arte refinado. Pero tú has derribado mis defensas. Y en verdad no lo lamento …”

Carta de Vita Sackville-West a Virginia woolf.

El corazón de Vita había empezado a latir más fuerte desde el día en el que había conocido a Virginia. Tal vez en ese entonces no estaba del todo segura de que significaba eso, solo sabía que Virginia la entusiasmaba y le fascinaba. Se lo dijo a su esposo explícitamente en una carta poco tiempo después de conocerla. Más adelante esos latidos comenzarían a representar una clase de amor envolvente que se prendería de ella por diez años, en los que necesitar a Virginia se convirtió en algo de todos los días.

Virginia Woolf

Virginia había sentido algo muy parecido, todo muy evidente desde el inicio, de alguna forma esto la había preocupado.  Vita entendía muy bien la fragilidad de Virginia. Se acercó a ella paso a paso, delicadamente, yendo a comer con ella, sentándose al pie de su silla.  Se acercaron lentamente pero cada paso se sentía inevitable.

Virginia era 10 años mayor, y Vita tenía una posición social más alta, era la hija de nobles y creció con una madre que aparecía usando diademas e hileras de perlas en sus fotos, pero esto nada podría haber sido menos importante.

Empezaron a confiar en la otra, a depender de su compañía, de tenerse cerca. Su relación era total, de esas que inundan todo, era un romance, era sexual, era una amistad, era espiritual. Virginia se dejó a sí misma abrirse y dejarse ver, con toda la oscuridad y tristeza que esto involucraba. Dejó ver su trauma, su historia de abuso y los complejos problemas que tenía con su salud mental como la depresión recurrente y pesada que la seguía. La intensidad de su relación era algo bueno, era curativa. Había diferencias entre Vita y Virginia. Diferencias que Virginia entendía. Había algo natural en Vita, una confianza que parecía tan fácil, una elegancia que parecía tan fácil y una belleza que parecía tan fácil, todo parecía ser fácil cuando Vita lo hacía. Y era madre. Virginia no había podido serlo, Su esposo Leonard no había creído que ella podría lidiar con algo así. Tal vez todas estas eran cosas que Virginia también quería.

Vita Sackville – West

Ambas estaban casadas cuando se conocieron.  Sus dos matrimonios eran abiertos, por diferentes razones. El esposo de Vita, Harold, también tuvo relaciones con personas de su mismo género durante el matrimonio y Vita solía escribirle y hablarle sobre Virginia.

Los diez años que estuvieron juntas fueron una de las etapas mas productivas y creativas para las dos como artistas.  Es en estos años donde aparece una de las obras más reconocidas de Virginia. Durante sus vidas, el trabajo de Vita tuvo más éxito y mejores críticas que el de Virginia.  A pesar de esto, Vita no sentía que estaba siquiera cerca al talento de Virginia y era muy honesta al respecto.

Virginia escribió “Orlando” durante estos años. Su novela retrataba la vida de un joven aristócrata inglés que vive siglos sin envejecer, partiendo desde la era Isabelina, y que cambia repentinamente de género en un punto de la novela. Es un libro lleno de magia y humor, y también es importante por tocar la fluidez de género de su personaje de una forma muy innovadora para la época, una novela explícitamente queer escrita por una autora queer. Es también una carta de amor para una Vita entristecida por no poder heredar el hogar en el que creció, Knole, precisamente por ser mujer. Orlando es Vita y Vita es Orlando.

A pesar de todo esto, las cosas en la relación de Vita y Virginia comenzaron a sentirse diferente, hubo tensiones que habían empezado a treparse por los tallos de la relación que ambas construyeron, entre diferencias políticas y dilemas emocionales, su relación comenzó a deteriorarse hasta que, de repente, acabó.

La relación había durado desde 1925 a 1935.

En marzo de 1941 Virginia Woolf se ahogó después de poner rocas en los bolsillos de su abrigo. Había estado profundamente deprimida después de terminar un manuscrito.  Cuando Vita supo lo que pasó dijo que era “Una perdida que nunca se podría disminuir”.