Oscar Díaz: «Este Congreso que quiere vacar a Castillo también es impresentable»

Pedro Castillo cierra la primera mitad de año luego de salvar su gobierno en el último intento de vacancia. Ha logrado mantener el poder, pero los expertos coinciden en que el presidente tiene el deber de encontrar el rumbo, tanto en su discurso como en sus acciones. Aun así, el panorama político es incierto para muchos. Para esclarecer este sombrío escenario, Página en Blanco conversó con Oscar Díaz Moscoso, analista político, consultor comunicacional y experto en manejo de crisis.

Foto: Exitosa.

Este mal hábito de desfile de vacancias viene desde el periodo PPK–Keiko. ¿Por qué sucede esto y por qué no se dieron intentos de vacancia con anteriores presidentes?

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No hubo esos intentos porque en los gobiernos que mencionas no había una oposición como la que hay ahora. Recordemos que el antecedente a PPK se da porque el fujimorismo tenía 73 votos, más de la mitad del parlamento. Después, el congreso le baja el dedo a Vizcarra, un congreso donde él no tenía partido. Si vamos a vacar a cada presidente que tiene sospechas de corrupción, no vamos a tener presidentes sino cada año. Así es imposible la estabilidad en el país. Por estos antecedentes, es difícil pensar que la situación mejorará para él en el 2022.

Pedro Castillo parece ser la siguiente víctima…

Es evidente que el presidente Castillo tiene grandes limitaciones, muy poca experiencia política. Por eso, es tan errático y contradictorio. Ya quisiera ser un gobierno de izquierda de verdad. Ya quisiera el señor ser un Alfonso Barrantes. Este es una caricatura de gobierno de izquierda, ya que aún no se ven ni los mínimos indicios de acción porque se dedica a pelear con el Legislativo.

Empezó con la pierna mala desde el inicio…

Es el primer presidente en 40 años que no tiene una gran mayoría en el Congreso. No tiene la Presidencia del Parlamento. No tiene siquiera la presidencia de las comisiones de Presupuesto, Energía y Minas, Seguridad, Constitución. Un poco más y le daban solo la Comisión de los Juegos Infantiles. Haciendo matemáticas, él solo tiene 20 congresistas, porque los de Cerrón ya no son de él. Por último, ya no puede cambiar la Constitución, pues necesita mínimo dos legislaturas, y eso es imposible porque no tiene mayoría.

¿Qué le depara a la relación con Vladimir Cerrón?

Cada vez que Castillo le cede un pedazo de poder a Cerrón es una ruina para el Gobierno. Lo hemos visto con Guido Bellido, Héctor Béjar, Luis Barranzuela. Entonces, estos juegos de reconciliación dependen de la conveniencia entre ambos, pero más por necesidad de Castillo. Él sabe que necesitará del líder de Perú Libre si quiere sobrevivir.

Hasta ahora no habla con la prensa. Se le pide que hable, ¿pero él quiere?

Es la gran pregunta. Si él solito se traba, imagínate en una entrevista. Como es errático, es muy fácil hacerlo papilla en una entrevista. Más allá de repetir “el pueblo” y decir que lo atacan por ser maestro, no es capaz de enfrentarse ante un pliego de cuestionamientos, y eso es muy triste. Encima, se nota que no está asesorado en comunicaciones.

Foto: El Comercio

Ahora, para hablar del contrapeso de Gobierno, ¿el comportamiento de los congresistas de oposición parte del individualismo de algunos por figurar o de decisiones como bancada?

Es una oposición penosa, muy esquiva al diálogo. Un ejemplo es el almirante Montoya, de Renovación Popular, que todo lo ve “rojo”, todo lo ve “comunismo”. Parece estar cegado. Otro ejemplo es el partido Avanza País, que no tiene cabeza. Sale un señor aduciendo que fue secretario general y puede expulsar a Hernando de Soto y a una congresista, pero quien termina expulsado es él. No tenemos partidos, solo tenemos clubes departamentales.

Este Congreso tampoco parece gozar de tanta popularidad…

El Parlamento tiene 70% de desaprobación, mientras que Pedro Castillo tiene un 58%, según el último sondeo de IPSOS. Este Congreso que quiere vacar a Castillo también es impresentable. Son promotores de la informalidad en el tránsito, promotores de la informalidad en la educación, que quieren tumbarse a la SUNEDU. Todo esto, básicamente, por intereses mezquinos y personales. El futuro es bastante incierto.

Para concluir, vale comentar sobre el principal señalamiento al pensamiento de Castillo. En junio, usted declaró en televisión que pensaba que Castillo no tendría la capacidad para convertir el Perú en Cuba o en Venezuela. ¿Qué tanto reafirman ello los hechos?

No soy brujo, pero ya tengo 30 años en el ejercicio periodístico político. Un analista debe enfriarse a la hora de argumentar. Yo no he votado por el actual presidente, pero no lo califico. No analizo su gobierno en base a mis sentimientos, amistades o gustos. No voy a criticar su origen, su color de piel, su vestimenta ni su sombrero, sino su gestión. Yo analizo los hechos: el señor Castillo nunca formó parte del Partido Comunista y tampoco al partido Perú Libre, es apenas invitado. Más bien, él perteneció 12 años a Perú Posible, de Alejandro Toledo, y ese gobierno fue de derecha. Es sindicalista, pero eso no lo hace necesariamente de izquierda porque crea el FENATE PERÚ como una incisión del SUTEP, para bajarle el moño al partido Patria Roja, que es de ultraizquierda. Finalmente, tiene un discurso de izquierda al referirse al “pueblo” y “los pobres”.

Algunas marchas siguen compartiendo mensajes contra el comunismo y la dictadura en la que —según ellos— estamos viviendo…

No entiendo ni a De Soto ni a López Aliaga cuando repiten “dictadura”. Yo me pregunto: «¿Dónde está la izquierda? ¿Dónde está el comunismo? ¿Dónde están las casas que han tomado? ¿Dónde están las cuentas intervenidas? ¿Dónde están las estatizaciones?». Es un gobierno de ultraizquierda que mantiene a Julio Velarde para cuidar la caja del BCR. ¿Qué clase de comunismo es ese? Lo que me temo es que tendremos un gobierno mediocre en los próximos años.

Puedes ver la entrevista completa aquí:

 

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