elecciones 2021
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Una de las fortalezas de la democracia es la libertad de poder elegir —entre múltiples opciones— a gobernantes y representantes. Los electores tienen la responsabilidad de aplicar los filtros que consideren correspondientes, depurar a los candidatos que no consideren como los idóneos hasta llegar a una elección. También es factible no elegir a nadie; por ello, existe el voto en blanco.

Los partidos políticos son organizaciones cuya labor es la de agrupar las preferencias políticas de una sociedad para construir el interés público. Tienen bases, postulados, estatutos, posiciones, creencias; es decir, una ideología.

Según declaraciones de Yessica Clavijo, Directora Nacional de Fiscalización y Procesos Electorales del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), recogidas de RPP en el 2015, “la inscripción de un gran número de organizaciones es contraproducente debido a que los electores no tienen el tiempo suficiente para comparar propuestas”.

Esto se relaciona con un fenómeno social conocido como la parálisis de la libertad de elección o la paradoja de la elección. Consiste en que la posibilidad de elegir entre tantas opciones no nos hace sentirnos más satisfechos, al contrario, en muchos casos genera más inseguridad e incertidumbre. En el libro La paradoja de la elección (2004) escrito por Barry Schwartz se profundiza sobre este tema.

Al tener que tomar una decisión entre múltiples posibilidades, suele quedar la incertidumbre de si será la mejor opción. En muchas ocasiones una vez que se haya decidido por algo, surge un remordimiento por no haber tomado otra opción. Esto se debe a que surgen pensamientos sobre si las otras opciones podrían haber sido mejores.

Las expectativas también influyen. Al tener más opciones, aumentamos las expectativas de resultados, y con ello la posibilidad y probabilidad de que no se vean satisfechas. Cuando no tenemos opciones, siempre podemos responsabilizar a otros de nuestra decepción.

Cuando existe una infinidad de opciones la responsabilidad de la opción tomada es únicamente de uno mismo, y esto añade frustración al hecho de las múltiples posibilidades. Como uno realizó la elección, y estaba en nuestras manos haber elegido cualquier otra, la responsabilidad es únicamente nuestra y ello también provoca miedo a equivocarnos.

Esta problemática afecta a nuestro juicio crítico para elegir políticos cada cuatro o cinco años. Existe también siempre, al finalizar el periodo, un sinsabor debido a que el candidato electo terminó decepcionando con sus acciones de alguna u otra manera. Sin embargo, existe otra problemática que pone en manifiesto por qué en nuestro sistema democrático el “mal menor” es una constante.

La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) estuvo a cargo por primera vez de las elecciones internas de los partidos políticos. Son 24 los partidos que están postulando a las elecciones generales de 2021. Todos los partidos a excepción del Frente Popular Agrícola Fia del Perú (Frepap) han presentado candidatos a la presidencia de la República. Solo tres partidos de 23 presentaron más de una lista en los comicios internos. Estos fueron Acción Popular, el Partido Aprista Peruano y el Partido Morado. Los demás tuvieron una única lista y las votaciones fueron exclusivamente para ratificarla y oficializarla.  

El Partido Morado fue el partido con mayor participación a nivel nacional (23.82%) lo que equivale a 4 181 electores de 17 553. Esto es algo proporcional entre electores hábiles y participantes —las elecciones internas son voluntarias—, por ejemplo, Acción Popular superó en participantes al Partido Morado (30 413); no obstante, el número de electores hábiles también es mayor (221 946); por lo tanto, en porcentajes no es superior (13.70%). Asimismo, no todos los partidos optaron por la modalidad de elección directa de afiliados en voto universal; es decir, que todos los militantes son libres de participar. Muchos partidos prefirieron emplear la modalidad de elección por delegados. Esto se traduce en que los militantes a nivel nacional escogen a representantes (los delegados) que votarán por las listas de precandidatos que consideren pertinentes.

Lo preocupante de las elecciones internas es que tienen índices bajos de representatividad porque la participación es exigua. Quienes ahora ya son candidatos oficiales no han conseguido ni siquiera que al menos la mayoría de los militantes de su partido los haya elegido. Incluso en partidos que presentaron una sola lista la participación es escasa. Esta información se puede corroborar en la página oficial de la ONPE https://resultados.onpe.gob.pe/IN2020/

Esto explica por qué desde los inicios de la campaña electoral el porcentaje de los que planean votar en blanco o siguen indecisos es tan alto. O por qué los candidatos generan tan poca aceptación por parte de la población electoral. En teoría, para que nuestro sistema democrático funcione todo el padrón electoral (25 millones de peruanos) debería militar en un partido político. Sin embargo, ¿cómo incentivar la participación ciudadana en la política si se tiene una percepción tan negativa de esta?