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"A veces da pena comparar los medios de comunicación peruanos con los de afuera. Se ha empobrecido la oferta y el cuidado del lenguaje está por los suelos. Pero cómo no van a estarlo si el periodista ha sido reducido a un redactor al que pueden explotar por un mal salario. Los periodistas con juicio crítico huyen de los medios tradicionales."
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Sebastian Uribe
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Abogado, por profesión; poeta, por vocación, y escritor, a toda hora. Paul Montjoy deja atrás sus primeros escarceos narrativos con los cuentos de Relatos desde el hígado al publicar En la última noche yo te amé (Caja Negra, 2020), novela en clave policial que recrea el ambiente decadente y desesperanzador de los noventa, como un mundo que se instaló para quedarse y perdurar hasta nuestros días.

Desde las primeras páginas, se puede evidenciar un homenaje a la literatura de Javier Marías. ¿Cómo fue tu primer acercamiento a su literatura y qué elementos de esta piensas que influyeron al momento de escribir En la última noche yo te amé?

Marías es fundamental. Me da la impresión de que no hubiese podido escribir la novela sin haber leído su obra. Corazón tan blanco es uno de los clásicos de la literatura hispana. El mismo nombre de mi novela guarda relación con Mañana al final de la batalla piensa en mí, que me parece un título bellísimo. Además Marías tiene algo que yo también tengo: su afán por explicar las cosas y darle muchas vueltas al tema. En mi caso, es evidente la necesidad de acompañar la trama de la novela con la historia que justifica el contexto. Marías es un escritor que, a pesar de que a veces termina por repetirse un poco, sigue publicando libros de una excelente calidad como Berta Isla, por ejemplo, o Así empieza lo malo, además de sus artículos en El País. Es un escritor que merece el nobel de literatura. Todos los años lo vocean, ojalá algún día se lo den. 

Y hablando del español, hay un interés palpable por recorrer la ciudad, en este caso Lima, estableciendo conexiones entre la atmósfera citadina y las acciones de la trama, como en la página 41, por citar un ejemplo. ¿Cómo percibes la ciudad y cuál fue el impacto al establecerse en ella? ¿Modificó tu escritura?

Es interesante la pregunta porque citas esa página, en la que el fiscal Chuspi anhela irse de Lima a Arequipa. Yo soy provinciano, de Chiclayo, vine a Lima cuando tenía 16 años. Allá vivía en Pimentel, que es un pequeño balneario, tenía mucha paz. Viví también un tiempo en Piura y luego regresé a la capital. Lima me impactó no solo porque es una ciudad grande, sino también por su caos, su indiferencia, su desigualdad. Ha sido un proceso de aprendizaje adaptarse a vivir en Lima y aún me cuesta, pero me he dado cuenta de que al limeño promedio también le cuesta vivir en esta ciudad en parte por el terrible tráfico, el desorden, el temperamento de muchas personas, la constante premura, entre otros. A veces me siento como Chuspi ¿Quién no? La ciudad también tiene cosas buenas como sus actividades culturales y otro tipo de servicios que no se reciben en otras partes del país. Sin duda, modificó mi escritura. Le debo mi escritura a dos ciudades: Piura, porque descubrí que era un escritor, y Lima, porque me obliga a ser un escritor. 

Editorial Caja Negra, 2020. La novela se puede conseguir en la página web de la editorial.

Empiezas citando a Puig como epígrafe, un autor que partió de géneros populares como el folletín para irrumpir en el medio literario de los setenta, y en esta novela apelas a elementos del policial en lo que parece ser la única forma de insertarse en la década fujimorista. ¿Cómo fue este proceso? ¿Tuviste como referencia a algún autor de este género?

Puig, al igual que Marías, es fundamental para mi literatura. Puig tiene muchas referencias policiales a partir de las cuales construye novelas como The Buenos Aires Affair que es una novela negra; o el caso de El beso de la mujer araña, que es también una novela de desintegración humana. En el caso de En la última noche yo te amé traté de que sea una novela que tenga elementos de novela negra y de novela policial sin que llegue a ser una novela de género. Stevenson decía sobre la novela policial que esta siempre tiene algo de falso y yo secundo la idea. Una trama que funciona como un engranaje de reloj suizo puede ser muy entretenida pero no me resulta verosímil, como me pasa con las novelas de Joël Dicker. Posiblemente esto se deba a que la vida es mucho más compleja que pistas y detectives. Eso es lo que he tratado de poner en la novela, que habla de política, historia, crimen pero también de amor y de humor. Me gustan algunos clásicos a los que recurrí nuevamente para escribir esta novela, los cuentos de Poe, los cuentos iniciales de Cortázar y también algunos relatos de Carver y Bukowski. Así que supongo que es una síntesis de todo si hablamos de estilo. Si hablamos de la trama esta está influenciada por el asesinato de Marita Alpaca en los años noventa.

La decadencia política y socioeconómica del contexto de la novela, entre las décadas de los 80 y 90, se ve reflejada a su vez en el manejo de los medios de comunicación como lo reflejan los personajes, con su accionar y sus percepciones. Este fenómeno parece no haberse detenido, sino que incluso ha encontrado nuevas amenazadas como los bulos o el ansia por el viral, como los diarios amarillistas de la época. ¿Cuál es tu percepción sobre este ámbito? ¿Qué novelas lo han reflejado de buena manera?

En los 90s la prensa se encontraba maniatada por el régimen fujimorista. En la actualidad vivimos bombardeados de los fake news. Por ejemplo, nadie hubiese podido imaginar que la carrera política de un presidente de los Estados Unidos pueda estar cimentada en los fake news, como es el caso de Trump. No solo eso, existen personas que están en contra de las vacunas del Covid-19 porque de pronto vieron el video en You Tube de un patita que decía tonterías. Se supone que somos animales racionales pero ya vemos que contradecimos nuestra propia naturaleza. Todo esto afecta a la prensa. Debemos añadir a esto que en el Perú la mayoría de la prensa se financia con el dinero estatal. Actualmente tampoco sabemos qué es manipulado y qué no. No estamos en una situación muy diferente de aquellos tiempos. A pesar de eso, hoy es posible informarse a través de internet, es muy fácil leer un diario extranjero. En Perú se ha trabajado ese tema a través de libros de no ficción. Por su lado, Cinco Esquinas fue un intento de hablar sobre la prensa amarilla en una novela, lástima que Vargas Llosa no estuvo en sus mejores horas al escribirla. 

El choque de clases es una constante a lo largo del libro, reflejando una dinámica perniciosa. Con la aparición de las redes sociales, crees que se ha evidenciado mucho más la desigualdad limeña o han ayudado a disimular un problema latente y por ello, más peligroso aún.

Nadie podría discutir de que el Perú es un país desigual, hemos tenido un Estado incapaz de brindar a todos las mismas oportunidades, a pesar de que en teoría todos tenemos los mismos derechos. Las redes sociales por un lado permiten que todos puedan alzar su voz sin importar la condición. Pero por otro lado han ocasionado que esta desigualdad sea manifiesta o “televisiva”. Salvo raras excepciones, muchos de los influencers terminan por restregar delante de todos sus privilegios. No son brillantes, no proponen nada intelectualmente, no conocen el país. Son parte de la cultura del empaque ¿no? Ese no es el Perú real, lo peligroso es que muchos piensan lo contrario. Que Forsyth sea un candidato con posibilidades prueba de que a los peruanos poco nos importa el fondo.

“Los fantasmas, inclusive los más temidos reaparecen.” (pág. 90) En épocas de elecciones, la frase se hace más certera al acentuar prejuicios y discursos populistas. Si tuvieras que escoger una tara política que parecía desaparecida y revive en cada elección, ¿cuál sería?

La estupidez. 

Primera persona
Montjoy nació en Chiclayo en 1994. En el 2016 publicó el poemario «Quijotes ultramarinos» y en el 2020 ha publicado su primera novela «En la última noche yo te amé».

¿Cómo crees que ha evolucionado la narrativa de los medios de comunicación? ¿Se ha vuelto más condescendiente con los lectores asumiéndolo como más ingenuos?

Es evidente. A veces da pena comparar los medios de comunicación peruanos con los de afuera. Se ha empobrecido la oferta y el cuidado del lenguaje está por los suelos. Pero cómo no van a estarlo si el periodista ha sido reducido a un redactor al que pueden explotar por un mal salario. Los periodistas con juicio crítico huyen de los medios tradicionales. A veces uno ve el pasado y mira cómo era la prensa de antes, uno mira cómo eran los políticos de antes, los intelectuales de antes y se pregunta ¿A dónde se fueron? ¿Dónde está ese país? Hay mucho trabajo para las generaciones venideras. 

Volviendo a la novela, ¿cómo fue el proceso de documentación sobre el caso real en la que se basa? ¿sentiste algún límite al ficcionalizarlo?

No tuve ningún límite de ficcionalizar porque no respeté los hechos reales. Mi idea no era hacer una novela de ese caso, sino una novela inspirada en ese caso. Por lo tanto la gran mayoría de cosas que ocurren en La última noche yo te amé son de mi inventiva. A pesar de eso sí hubo una ardua labor de documentación, sobre todo para poder contextualizar bien la novela a su tiempo. Tuve que volver a revisar lo que pasó con Fujimori, desde su inexplicable triunfo electoral, hasta su caída del poder. Así como también algunos temas legales y médicos que me permitieron darle a la novela detalles. 

Recomiéndanos una novela que esté pasando injustamente desapercibida.

Como polvo en el viento de Leonardo Padura.