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Paul Montjoy Forti
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Era 2012, y el escritor Pedro Novoa, con terno gris y corbata, recibía de manos de Mario Vargas Llosa —literato a quien aspiraba conocer— el galardón del Premio Internacional de Novela Corta Mario Vargas Llosa, por su novela Maestra vida. Cuando estaba en la Marina de Guerra del Perú, nunca imaginó que aquello pasaría.

Por aquel entonces (1992-1997), vestía el uniforme de blanco y vivía sus días con disciplina castrense; era infante de Marina. “Después de haber pertenecido a un colegio violento, me tocó continuar en la armada. Somos la generación de la destrucción, en el sentido en que nuestra generación tenía que estar en el bando de Sendero Luminoso o la milicia”, cuenta. En la Marina, su entrenamiento fue —bajo sus propias palabras— un “sofisticado embrutecimiento” a través de ahogamientos y descargas eléctricas, además de tener que comer pólvora.