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Roberto Duran

Finalizados los ensayos de fase tres y posteriores autorizaciones de emergencia de algunas vacunas contra la COVID-19, diversos países del mundo empezaron una carrera fratricida para copar la mayor cantidad de dosis de vacunas contra la dicha enfermedad, tal y como había sucedido con las mascarillas N95 a inicios de la pandemia. La capacidad de pagar sumas millonarias a los laboratorios crearon un grupo de 49 países que habían acaparado más de 39 millones de dosis de la vacuna, entre los cuales destaca Chile como el único país latinoamericano.

Ante esta situación de inequidad en la adquisición de vacunas, Canadá compró 5 veces las dosis necesarias; Chile, el doble, que el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Dr. Tedros A. Ghebreyesus, advertía que el mundo esta al borde de la «catástrofe moral» por acaparar vacunas, en  parte, por países ricos.