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Roberto Duran

Finalizados los ensayos de fase tres y posteriores autorizaciones de emergencia de algunas vacunas contra la COVID-19, diversos países del mundo empezaron una carrera fratricida para copar la mayor cantidad de dosis de vacunas contra la dicha enfermedad, tal y como había sucedido con las mascarillas N95 a inicios de la pandemia. La capacidad de pagar sumas millonarias a los laboratorios crearon un grupo de 49 países que habían acaparado más de 39 millones de dosis de la vacuna, entre los cuales destaca Chile como el único país latinoamericano.

Ante esta situación de inequidad en la adquisición de vacunas, Canadá compró 5 veces las dosis necesarias; Chile, el doble, que el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Dr. Tedros A. Ghebreyesus, advertía que el mundo esta al borde de la «catástrofe moral» por acaparar vacunas, en  parte, por países ricos.

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Estados Unidos y Reino Unido tienen opciones de compra de dosis de hasta tres veces su población, de acuerdo con el New York Times.

Por otro lado, una estrategia de los países latinoamericanos que no llegaron al primer grupo de compradores de vacunas, como las de AstraZeneca-Oxford, Pfizer, Sanofi, Moderna o Johnson & Johnson, son las de la colaboración bilateral mediante la participación de estudios de fase tres como es el caso del Perú y Brasil con los laboratorios chinos Sinopharm y Sinovac o el venezolano con la vacuna Sputnik V del Instituto Gamaleya, para obtener un trato preferente en la compra de dosis futuras. Por otro lado, la plataforma internacional COVAX Facility, lanzada por la OMS y la Unión Europea, es la única esperanza de diversos países de ingresos medios y bajos, como los latinoamericanos.

Pese a las dificultades económicas y logísticas, existe un grupo de países latinoamericanos que empiezan esta carrera contra el tiempo para inmunizar la mayor cantidad de población, siguiendo el ejemplo de Israel o los Emiratos Árabes Unidos, con el 40 y 25% de población vacunada.

Argentina: La tierra de la Sputnik V y a la espera de AstraZeneca

Cuando el Vladimir Putin anunció, a inicios de agosto de 2020, la finalización de la fase dos de los estudios de la vacuna Gam-COVID-vac, conocida como Sputnik V, nadie consideró que, en cuatro meses después, Argentina utilizaría a la Sputnik V como punta de lanza en la agresiva campaña de vacunación en el país.

Llegadas las primeras 300,000 dosis el 24 de diciembre último, en Argentina se han vacunado a 241,850 personas con la primera dosis y a 2081 con la segunda dosis, de acuerdo con información oficial al 20 de enero. Con el visto bueno de la autoridad farmacológica argentina, la vacunación en mayores de 60 años empezó el 21 de enero con el presidente Alberto Fernández, a fin de disipar las dudas de su efectividad en poblaciones de riesgo. Fernández es el primer mandatario latinoamericano en vacunarse.

También Argentina está a la espera de que, en el marco de colaboración de AstraZeneca-Oxford y la Fundación Slim, reciba dosis de la vacuna de AstraZeneca-Oxford para marzo de 2021, luego de enviar el principio activo de hasta 6 millones de vacunas el 18 de enero para su envasado final en México, reporta el diario La Nación.

A la fecha, Argentina es el país que más ha vacunado en Latinoamérica con el 0,7% de su población, principalmente médicos de primera línea, y se espera el cargamento de un lote de cinco millones de vacunas para finales de enero de 2021, según El País América.

México: un pionero cada vez más complicado

Con la llegada de un primer lote de vacunas de Pfizer el 23 de diciembre, México se convertía, junto con Chile y Costa Rica, en ser uno de los primeros países latinoamericanos en tener un lote de vacunas contra la COVID-19.

Debido a la fuerte demanda de la vacuna de Pfizer por parte de países de ingresos bajos, el gobierno mexicano aceptó una reducción de 200,000 dosis que serán restituidas en febrero de 2021: «Nosotros estuvimos de acuerdo con eso, que nos bajen y luego nos repongan (las dosis), afirmo Andres Manuel Lopéz Obrador, presidente de México.

Según Data Explorer, México ha vacunado al 0,5 % de su población, principalmente médicos y fuerzas de seguridad; no obstante el país tiene acuerdos por 34 millones de dosis con Pfizer, 77,4 millones con AstraZeneca-Oxford, 35 millones con el laboratorio chino CanSino y está inscrito en Covax Facility de la OMS por 34 millones de dosis.

El secretario de Relaciones Exteriores mexicano, Marcelo Ebrard, confirmó que la Sputnik V llegaría al país a finales de enero. México registra 149,614 fallecidos por COVID-19, el segundo en América Latina.

Brasil: El reto de vacunar, pese a Bolsonaro

El drama de vencer a la COVID-19 en el gigante sudamericano consiste en un tira y afloja constante con un presidente abiertamente negacionista como Jair Bolsonaro. Su mezquindad política es la gran cruz de los gobiernos estaduales brasileños, en particular con el gobierno del estado de São Paulo, que ha colaborado con el laboratorio chino Sinovac a través del Instituto Butantan obteniendo un magro resultado de 50.38% de efectividad, pero cumpliendo con los estándares de la OMS.

La rivalidad política entre el gobernador Joao Doria y Bolsonaro había puesto en peligro una potencial compra adelantada de la vacuna de Sinovac. «No compraremos la vacuna de China», tuiteo Bolsonaro en octubre. Sin embargo, la vacunación televisada de Mônica Calazans, enfermera afrobrasileña de 54 años con comorbilidades, el 17 de enero con Joao Doria como presentador fue el golpe político perfecto contra Bolsonaro. La puesta en escena de Doria desbloqueó la compra de 6 millones de dosis de vacunas de Sinovac. «La aplicación en Brasil está liberada; la vacuna es de Brasil, no es de ninguna gobernador», dijo un incómodo Bolsonaro.

Brasil ha adquirido dos millones de dosis de la vacuna de AstraZeneca-Oxford, las cuales son enviadas vía India y 6 millones de dosis Sinovac. Sin embargo, de acuerdo con CNN Brasil, Bolsonaro habría dejado pasar una opción de compra de la vacuna de Pfizer, pese a una carta del CEO de la empresa en septiembre último.

Según Data Explorer, Brasil solo habría vacunado al 0.3% de su población de 209 millones de habitantes y este es el país latinoamericano con más decesos por COVID-19 con 217,081 fallecidos.

Perú: La presión social frente a la debilidad gubernamental

Si bien Perú fue uno de los primeros países en decretar cuarentena a mediados de marzo de 2020, el débil sistema sanitario, la precariedad económica y la inestabilidad política hicieron que la pandemia de la COVID-19 en el Perú sea la tormenta perfecta contra el débil equilibrio político e institucional. Tres presidentes, cuatro ministros de salud y una comisión consultiva Ad-Hoc de empresarios demostraron que el gobierno peruano no era capaz de comprar de manera anticipada vacunas contra la COVID-19, que ha causado la muerte de 39,777, según registros oficiales.

A manera que finalizaba 2020, diversos países latinoamericanos empezaban a recibir vacunas (Argentina, Chile, Costa Rica y México) mientras el Perú veía como otros cerraban tratos (Ecuador, Colombia y Bolivia). Entrampadas las negociaciones con Pfizer, el Perú había participado en ensayos de los laboratorios Sinopharm, AstraZeneca-Oxford, Johnson & Johnson y CureVac. Millares de peruanos participaban en los ensayos de fase tres para; primero, tener una posibilidad de estar vacunado ante la demora y; segundo, facilitar una eventual negociación entre los laboratorios y el gobierno en base a la colaboración.

La creciente desesperanza y enojo de la población ante la incertidumbre de no concretar la compra de una vacuna ejercía presión sobre el gobierno del presidente interino Francisco Sagasti, sobre todo con las elecciones generales de abril de 2021 a la vuelta de la esquina y ad portas de una segunda ola de contagios de COVID-19.

En un escueto mensaje a la nación el 6 de enero, el presidente Francisco Sagasti dio a conocer que el gobierno peruano había concretado la compra de un lote de un millón de vacunas con el laboratorio Sinopharm para fines de enero y con AstraZeneca-Oxford por 14 millones de dosis para septiembre de 2021. Sagasti confirma una carta de negociación del gobierno peruano con Covax Facility por 13.2 millones de dosis.

Al cierre de esta nota, un reportaje del programa Cuarto Poder revela que la vacuna de Sinopharm no cuenta con la autorización de Digemid por nuevos requisitos exigidos por la autoridad peruana al fabricante, que han de ser completadas el 27 de enero con información proveniente de China. De ser así, el producto recién podría entrar al país a inicios de febrero.

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