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Iniciamos con una sola frase alarmante: “Tiempo aproximado de degradación de una bolsa de plástico es de 400 años”. Esto nos pone un contexto actual que, más allá de las medidas adoptadas para frenar el cambio climático ya hay una gran probabilidad de aumento de la temperatura del planeta sobre 1,5 °C por lo que no se lograría cumplir el Acuerdo de París, según reporte medio ambiental del medio The Guardian.

Sin embargo, en el Perú la normatividad ambiental sobre aprovechamiento sostenible de recursos sigue implementándose en una economía lineal y en paralelo impulsando la economía circular. Por este motivo, nos preguntamos qué tanto se ambiciona en generar estrategias de adaptación como país ante la crisis climática. Si bien es cierto se requiere de una transición económica baja en carbono y resiliente, pero ¿hasta qué punto se podrá elaborar acciones en el Estado que coadyuven a prevenir y adaptarnos a esta nueva ‘era Climática?.

Algunas estrategias urgentes como reducir los gases de efecto invernadero (GEI) pero a un corto plazo -por la crisis climática- probablemente evitaría el aumento de grados en la temperatura de planeta pero, aterrizando en la realidad ambiental del país en materia de transición ecológica, hasta la fecha no se ha aprobado la Ley que como finalidad tiene promover las energías renovables no convencionales (ERNC) y dejar atrás el consumo de combustibles fósiles, además de declarar al Perú en Emergencia Climática. Podemos decir que es una Ley ambiciosa que contempla incentivos como la reducción de aranceles para iniciar la importación de tecnología ERNC, asimismo estímulos de fondos públicos en investigación y desarrollo tecnológico, entre otros.

Por otro lado, el comportamiento irracional del ser humano en el consumo no va acorde con los recursos naturales disponibles, si bien se habla de una transición hacia una economía circular, como sociedad aún se debe establecer mayores canales de concientización sobre la adquisición de productos reutilizables y en lo que respecta a sectores como la industria, agricultura, entre otros, se debe establecer plazos para la adhesión a los Acuerdos de Producción Limpia (APL).

Ahora bien, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) publicó un informe sobre cómo el calentamiento global cambiará nuestro planeta en las próximas décadas, en el que analizan más de 14 mil artículos científicos, concluyendo que no se podrá mantener la temperatura del planeta debido al no decrecimiento de los GEI. En pocas palabras: “No hay marcha atrás”.

Nuestro actuar ha demostrado un daño devastador e irreversible al planeta. ¿Qué agenda climática deberemos impulsar al 2050? Una economía carbono neutral, prevención para los futuros desequilibrios ecológicos que tendrá incidencia en la vida humana, adaptarse a esta nueva “Era Climática” que afectará la seguridad alimentaria y generará migración.

Por ello, la implementación de acciones que genere cambios sustanciales en el país, cómo el sinceramiento sobre el estado situacional sobre GEI de todos los sectores a nivel nacional es un inicio para la adaptación y minimización de impactos en zonas vulnerables. Además, se requiere de una retroalimentación de las medidas de adaptación previendo escenarios en los que se tendrán cambios físicos.

¿Aún estamos a tiempo? Sí, pero para prever seguridad alimentaria, preservar un alto porcentaje ecosistemas equilibrados y una economía cero en carbono.