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Paul Montjoy Forti
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Debido a las reformas electorales, el pasado 12 de octubre venció el plazo para concretar alianzas entre los partidos con miras a las elecciones generales del 2021 y también venció el plazo para que las autoridades que ocupan otros cargos puedan renunciar para enrolarse en alguna candidatura.

Mucho ruido, pocas nueces

En la antesala, no fueron pocos los candidatos que dejaron abierta la posibilidad de establecer alianzas electorales. El precandidato de Todos por el Perú, Fernando Cillóniz, dijo es diferentes entrevistas que no tenía problema en establecer alianzas electorales, ir de segundo o, incluso, no participar de la plancha presidencial. Así también Hernando de Soto, precandidato por Avanza País ha manifestado que se encuentra abierto a dialogar con las distintas fuerzas políticas. Por su lado, la izquierda peruana parecía querer unirse a través de un acercamiento de Frente Amplio, Nuevo Perú y Juntos por el Perú; sin embargo, a pesar de lo esperado, solamente se concretó la alianza electoral entre Alianza para el Progreso – APP de Cesar Acuña y el Partido Popular Cristiano – PPC dirigido por Alberto Beingolea y la inclusión de Fuerza ciudadana en el Partido Morado. A pesar de todo el ruido político, los demás participarán solos.

El PPC no ha ganado ninguna elección presidencial, ni solo, ni con alianzas electorales ¿Logrará hacerlo esta vez?

Las malas juntas: En las últimas participaciones electorales el PPC ha conformado alianzas electorales con un mal rendimiento electoral. Unidad Nacional, conformada por el PPC y Solidaridad Nacional no logró pasar a la segunda vuelta en el 2006, siendo derrotada aquel entonces por el Partido Aprista Peruano – PAP. APP es un viejo conocido para el PPC, en el 2010 fueron aliados en conjunto con el Partido Humanista Peruano (hoy Juntos por el Perú – JP), Restauración Nacional para llevar a Pedro Pablo Kuczynski a la presidencial, pero no funcionó.  En el 2016 se alió con el PAP, con quien fue contendor en el pasado, para formar la Alianza Popular y llevar a Alan García Pérez por tercera vez a la presidencia y tener como vicepresidenta a Lourdes Flores Nano, quien venía de perder la contienda por la Municipalidad de Lima.  No fue popular la alianza ya que esta obtuvo 5.83% de los votos emitidos, lo que le permitió al PPC salvar su inscripción, pero no tener ningún congresista, ya que los cinco que ingresaron al Congreso fueron apristas. La alianza con APP ha conllevado a que un sector del PPC rechace mediante carta la alianza:

Así como la petición de suspensión de militancia de Javier Bedoya Denegri:

 

Caballos gordos y caballos flacos

Quien encabeza la lista es el exfutbolista George Forsyth, quien renunció a la alcaldía de La Victoria, en la mitad de su mandado, para poder ser candidato a la presidencia por Restauración Nacional, el partido del pastor evangelista Humberto Lay. Esto ha traído la crítica del alcalde de Lima Jorge Muñoz, que ha dicho al respecto “Es incoherente dejar a los electores tirados en el camino porque tú fuiste elegido por cuatro años, no para dos ni para tres. En ese orden de ideas, hay algo que es incoherente. Más adelante, cuando tienes otras exigencias, ¿podrás ser coherente?”. Es que el ex guardameta de la selección ha dejado su cargo cuando aún quedaban dos años para que este culmine, dejando a La Victoria, en medio de la pandemia del Covid-19, en manos de Luis Gutiérrez. Entre otras cosas, Forsyth, ha sido criticado por colocar una ciclovía en un lugar sin haber quitado del medio varios árboles, lo que es peligroso para los ciclistas. El exalcalde de La Victoria cuenta, según IPSOS, con 23% de intención de voto. Pero, como se conoce, es común que el favorito termine perdiendo las elecciones.

No corre, se estanca. Julio Guzmán, precandidato del Partido Morado – PM, no levanta vuelo. Desde su ingreso al Congreso, el PM ha sido el principal aliado del presidente Martín Vizcarra cuya popularidad ha caído significativamente después de los escándalos de corrupción ya conocidos. Según la encuesta IPSOS realizada para la revista Semana Económica, el 65% de los peruanos desaprueba la gestión del presidente. Esto ha hecho que el PM se mantenga bajo en las intenciones de voto. A pesar de que publicaron tendenciosamente la siguiente imagen en sus redes sociales:

Esta encuesta fue elaborada por DATUM y hacía referencia al tipo de gobierno que podrían preferir los peruanos, no sobre la intención de voto. Según esta encuesta la mayoría de los peruanos encuestados prefiere un gobierno de ‘centro’. El logo del partido morado es, por supuesto, un añadido de ellos mismos. La gran mayoría de candidatos a la presidencia se autodenominan de ‘centro’ y lo cierto es que según la encuesta IPSOS el PM tiene 4% de intención de voto.

Por su lado Verónika Mendoza también parece haber quedado estancada con 4% de intención de voto según la misma encuesta. Su partido no logró conseguir los militantes suficientes para poder inscribirse a tiempo y ha tenido que establecer una alianza con Juntos por el Perú, partido que se encuentra dividido internamente y que podría ser un mal aliado en estas elecciones. No es la primera vez que Mendoza establece alianzas poco fructíferas, para la elección congresal de este año se alió con Vladimir Cerrón, acusado de ser homofóbico, y su agrupación Perú Libre, lo que significó una reducción significativa de sus votantes más progresistas. Lo que impidió que Veronika Mendoza pudiese colocar algún congresista puesto que no pasó la valla electoral, a diferencia del Frente Amplio que logró 8 escaños.

Mendoza ya no cuenta con Glave como su aliada, después de que la primera hiciera alianza con Cerrón y la última fuese cuestionada por corrupción.

 

En el interín de estos días parecía que podía concretar una alianza electoral entre el Frente Amplio y Nuevo Perú porque Juntos por el Perú consideró riesgosa la alianza por los conflictos internos dentro del partido de Arana, así como los problemas estatutarios existentes en Perú Libre. Cabe indicar que Juntos por el Perú también tiene un conflicto interno entre las huestes de Yehude Simons, quienes no reconocen la alianza electoral con Mendoza, y los proalianza. Sin duda circunstancias que pueden poner en peligro la candidatura de la candidata francesa peruana, quien no ha podido deslindar con la dictadura venezolana ni tampoco sobre su relación cercana con los Humala Heredia.

La estrella solitaria. El PAP a sus 90 años, después de su fracaso siendo aliado del PPC, ha decidido correr solo. Los apristas vienen golpeados después de no haber pasado la valla electoral en las elecciones congresales pasadas y después del suicidio de su líder Alan García Pérez cuando iba a ser detenido por la fiscalía tras los dichos de Miguel Atala, quien aspiraba a ser colaborador eficaz por el caso Lava Jato. A pesar de ello, se ha anunciado a precandidatura de Abel Salinas, quien fue ministro de salud, de Nidia Vílchez, de Omar Quesada y Rafael Zeballos. Sorprendió, además, la inscripción como militantes del partido del empresario Roque Benavides, sobrino de Haya de la Torre, y Carla García, hija del expresidente Alan García. El PAP tiene el desafío de pasar la valla electoral para no perder la inscripción.

De Soto de 80 años, una de las dificultades que enfrenta esta campaña es la edad.

De Soto apunta. El reconocido economista Hernando de Soto se inscribió como precandidato en el partido Avanza País. Su candidatura parece haber generado atención, subido al 2% de intención de voto en apenas algunas semanas. Se ha anunciado que el candidato a la vicepresidencia será el empresario Carlos Añaños, quien fue presidente del Grupo Aje, uno de los principales conglomerados empresariales peruanos. Sin embargo, De Soto enfrenta ciertas dificultades para llegar al sillón presidencial: El partido al que representa lanzó en el pasado candidatos ligados al fujimorismo. El mismo De Soto fue parte del grupo de personas que de apoyar la candidatura de Mario Vargas Llosa en los noventas a trabajar con Alberto Fujimori. Mientras que el fujimorismo duro, liderado por Keiko Fujimori, se ha visto disminuido en los últimos años, a pesar de ello, Keiko Fujimori mantiene un 7% de intención de voto. Fernando Cillóniz ha visto peligrar su candidatura por Todos por el Perú ante la inscripción de Pedro Cateriano, exministro de los Humala Heredia y quien no recibió el voto de confianza para ser primer ministro de Martín Vizcarra. Por su lado, si Acción Popular logra establecer una lista sin resquebrajamientos internos podría endosar los votos de Barnechea, Diez Canseco y Lescano para luchar la presidencia, aunque la actuación actual del congreso, en su mayoría correligionario puede pasarle una mala factura al partido de la lampa.

La cofradía del conservadurismo religioso

FREPAP es sorprendentemente la agrupación con mayor crecimiento en los últimos tiempos.

Una de las tendencias peligrosas en esta elección son una serie de partidos políticos que no solo son conservadores, sino que, dado a sus posturas religiosas extremistas, podrían significar un peligro para los derechos humanos. Restauración Nacional, el partido de George Forsyth, es un partido evangélico conservador. Mientras tanto Jonas Ataucusi, líder del FREPAP tiene 1% de intención de voto; es un partido que ha logrado colocar en las elecciones congresales pasadas 15 congresistas. Su ideología es un fundamentalismo cristiano que propone para el Perú un modelo teocrático. Ambos partidos, Restauración Nacional y el FREPAP, pueden generar un golpe duro hacía la Iglesia Católica. Por otro lado, el conservadurismo católico ha puesto en carrera a Rafael López Aliaga, quien ha cambiado los colores y el nombre de Solidaridad Nacional por relacionarse con el cuestionado exalcalde de Lima Luis Castañeda Lossio. Aliaga se ha manifestado en contra del aborto y en contra de lo que el conservadurismo religioso llama “ideología de género”. Ha manifestado que su ideología se basa en Cristo y que el Perú es un bastión cristiano. Sin embargo, la candidatura de Aliaga parece no haber llamado la atención de los electores.