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Estamos por celebrar el bicentenario del Perú el próximo 28 de julio y con ello diversas dilaciones como la garantía sobre el derecho fundamental de acceso al agua, en especial en la región Tumbes; una región afectada por la escasez de este valioso recurso especialmente en época de pandemia por la COVID-19 y al padecer de colapsos en el sistema de alcantarillado por temporada de lluvias.

Allá por el año 1997 -1998, el Fenómeno del Niño marcó al norte del país por el número de heridos, muertes, familias y cultivos afectados por las intensas lluvias que generaron un incremento de caudal en los ríos costeros e inundaciones. Han pasado aproximadamente 24 años desde lo ocurrido y hasta la fecha – en lo que respecta a la región Tumbes – no hay avance en materia prevención de manera eficaz que la salve de este tipo de desastres naturales.

Remontando al año 2004, se convocó a licitación a través de Proinversión y en el 2005 se adjudicó la buena pro en el rubro de Infraestructura y Servicios Públicos al consorcio integrado por las empresas LATINAGUAS y CONCYSSA, para luego formar la tan controversial empresa ATUSA en la región Tumbes. Es así mediante concesión gratuita con un plazo de 30 años se debía cumplir ciertas metas de gestión. Primero que, a los 5 años debía aumentar el número de conexiones de alcantarillado, llegar a la continuidad de servicio de “casi” 24 horas – casi porque hasta la fecha no se ha logrado- y elevar el tratamiento de aguas servidas, entre otras metas que no fueron cumplidas y con ello evidencia de las sanciones por parte de la SUNASS.

Uno de los factores identificados para el fracaso de la privatización del agua en Tumbes es el alto índice de morosidad por el incremento de tarifas y bajos ingresos. Esto trae como consecuencia la primera señal de insostenibilidad ocasionando que en el 2011 ingrese la empresa AGUA MANIZALES S.A. adquiriendo un alto porcentaje del capital social de ATUSA a LATINAGUAS, además de contemplar nuevas modificaciones en las metas de la gestión que tampoco lograron cumplirse en su totalidad en los plazos establecidos. Finalmente, en el 2016 se reconforma el consorcio ahora a cargo de la empresa española INASSA y CONCYSSA.

Es notable la improvisación sin conocer la realidad socioeconómica y ambiental. Tumbes es la única región con una Empresa Prestadora de Servicio Privada que operaba en el Perú. Después de varios intentos de salvar la privatización, con Resolución Ministerial N° 374-2018-VIVIENDA de fecha 6 de noviembre de 2018, el Estado peruano declara la caducidad del contrato de concesión para la mejora, ampliación, mantenimiento, operación y explotación de la infraestructura y los servicios de agua potable y alcantarillado sanitario en la jurisdicción de los municipios provinciales de Tumbes, Zarumilla y Contralmirante Villar y municipios distritales correspondientes. A partir de la fecha, el Organismo Técnico de la Administración de los Servicios de Saneamiento (OTASS) asumirá la prestación total de los servicios antes mencionados.

En este primer trimestre de 2021, la región Tumbes no accedió casi una semana a la continuidad de este servicio y el sistema de alcantarillado colapsó en algunos distritos por ser temporada de lluvias. Podemos sumar a esta tragedia el incremento de riesgo de contraer no solo la COVID-19 sino también enfermedades como dengue, episodios de diarreas agudas, entre otras.

No debemos olvidar que, según reportes de la Contraloría General de la República, Tumbes perdió más de S/ 181 millones por actos de corrupción por obras y servicios públicos.

Donde inicia la Patria pero no el desarrollo para el bienestar de la ciudadanía, ¿Cuánto tiempo deberá esperar Tumbes para tener un servicio de suministro de agua autosostenible y continuo las 24 horas?