Quiero compartirlo en mis redes:
Share on Facebook
Facebook
Share on LinkedIn
Linkedin
Tweet about this on Twitter
Twitter
Pin on Pinterest
Pinterest
Email this to someone
email
Roberto Duran

Por Roberto Durán. (@robertoduran93)

Es innegable que los efectos de la pandemia por la COVID-19 en América Latina han ocasionado daños inobjetables a nivel social y económico. Más de 360 000 muertos por este virus en la región y una de las proyecciones de recesión más grandes, 7.8% de contraccion en 2020 según el Banco Mundial. Sin embargo, pese a las difíciles circunstancias en las que se encuentra la región, se ha podido llevar procesos electorales justos y auditados, lo que da muestra de que la voluntad popular en América Latina es sólida e ineludible.

En el contexto de la pandemia por la COVID-19, la primera experiencia de elecciones en Latinoamérica fueron las elecciones presidenciales en República Dominicana del 5 de julio, inicialmente programadas para mayo, y que culminaron con la victoria en primera vuelta del opositor Luis Abinader. En Sudamérica, las elecciones departamentales y municipales de Uruguay del 27 de septiembre fueron las primeras elecciones en contexto de pandemia. Ambas fueron las primeras experiencias electorales en Latinoamérica, considerando sus particularidades, tales como que en República Dominicana solo participó el 55.29% de votantes y que Uruguay es el país sudamericano que mejor ha manejado la crisis del coronavirus con 2759 contagiados y 53 fallecidos.

Luis Abinader, presidente electo de República Dominicana, celebra su victoria.

En el corto y mediano plazo, en la región andina se habrán realizado 3 elecciones presidenciales (Bolivia, Ecuador y Perú) y un referéndum para cambiar la constitución (Chile). Bolivianos y chilenos habrán votado en octubre de 2020 y ecuatorianos y peruanos, en febrero y abril de 2021.

Bolivia y la vuelta del MAS

Después de la crisis poselectoral de 2019, en la cual se acusaba a Evo Morales de fraude, y con la participación de una cruzada cívico-militar de un sector de la derecha boliviana, que terminó en la renuncia y exilio de Morales y con el nombramiento de un gobierno interino de legitimidad cuestionable. A fin de dar salida a la crisis política, se convocaron, inicialmente, las elecciones presidenciales para mayo, pero la primera ola de contagios del coronavirus pospuso las elecciones para el 18 de octubre. De acuerdo con el diario El País, Bolivia llego a las elecciones con 139 000 contagios de la COVID-19 y 8000 fallecidos.

Ciudadana boliviana deposita su voto en las elecciones generales 2020 en Bolivia. (Martín Mejía/AP Photo)

Como parte del protocolo de bioseguridad, el Tribunal Supremo Electoral adoptó como medidas de bioseguridad la adición de una hora a la jornada electoral, la prohibición al comercio en un radio de 100 m. de los locales de votación y el establecimiento de dos horarios para votar de acuerdo al último dígito de la cédula de identidad.

En conferencia de prensa, el presidente del Tribunal Supremo Electoral, Salvador Romero, anunció que la participación electoral fue del 87% de los votantes hábiles, dando como ganador al candidato del Movimiento al Socialismo (MAS) y ex ministro de economía de Evo Morales, Luis Arce, quien ganó, en primera vuelta, con el 55% de votos válidos al candidato de centro derecha, el ex presidente Carlos Mesa, quien obtuvo el 28.8%. Bolivia logra así canalizar una salida institucional a la crisis política de un año.

Chile busca cambiar la constitución de Pinochet

Como respuesta a las protestas masivas de 2019, no ajenas a actos de brutalidad policial y quema de propiedad pública, el gobierno de Salvador Piñera, en diciembre de 2019, firmó la ley que convoca a un referéndum para decidir si la constitución vigente de 1980 debiera ser cambiada o no y, de ser cambiada, qué tipo de órgano constituyente debe redactar la constitución.

Marcha multitudinaria en Plaza Italia. Octubre 2019 (Foto: @RokkoFuentes)

 

La constitución de 1980 fue redactada por encargo de la dictadura de Pinochet y aprobada por un plebiscito de cuestionable validez.

La fecha inicial para el referéndum era el 26 de abril de 2020, pero la pandemia de la COVID-19 hizo que los partidos acordaran en cambiar la fecha para el 25 de octubre. Entre las medidas sanitarias establecidas por el Servicio Electoral (Servel) están la entrega de kits sanitarios a los miembros de mesa, portar individualmente el lapicero, el aumento en un 25% de locales de votación, la extensión de horario de votación hasta las 20:00 y una franja horaria para voto exclusivo de mayores de 60 años, así como poder excusarse de ser miembro de mesa por motivo de edad.

Créditos: Getty images.

De acuerdo con CNN Chile, la última encuesta “Data Influye” señala que 69% votaría apruebo y el 18% rechazo, también indica que la participación ciudadana ascendería al 76% de los votantes hábiles. La ley electoral chilena prohíbe la difusión de encuestas con 15 días de anticipación a las votaciones.

Ecuador y las elecciones sin Rafael Correa

La campaña política en Ecuador se va calentando a manera que se acerca cada vez más al 2021. El 7 de febrero de 2021 los ecuatorianos saldrán a elegir el suceso de Lenin Moreno, ex delfín del correísmo y ahora rival político de Rafael Correa. Este último fue descalificado por el Consejo Nacional Electoral ecuatoriano a su candidatura a vicepresidente por alianza UNES puesto que se le confirmo, en segunda instancia, una condena de ocho años por cohecho, inhabilitándolo de ser elegido por el mismo tiempo, de acuerdo con el diario El País.

Rafael Correa, ex presidente de Ecuador, frente a la sede de la Comisión Europea en Bruselas.

Entre los principales candidatos a la elección está el correista Andrés Arauz por la alianza UNES, el anticorreista Guillermo Lasso por la alianza CREO y Yaku Pérez por el partido Pachacutik, cuyo movimiento indígena hizo un paro nacional al gobierno de Moreno en 2019 en contra del alza de los combustibles. La campaña comienza formalmente el próximo diciembre cuando se definan todas las candidaturas y alianzas ante el CNE ecuatoriano.

El Consejo Nacional Electoral ha aprobado algunos lineamientos generales para las elecciones presidenciales de 2021 entre las cuales esta mantener la capacidad de las mesas de sufragio a 350 votos, aumentar el número de centros de votación y contratar “coordinadores en bioseguridad”, de acuerdo con el diario ecuatoriano El Comercio.

Actualmente Ecuador ha registrado 159 614 contagios por coronavirus y 12 542 fallecidos, de acuerdo con el observatorio para la COVID-19 de la universidad John Hopkins.

Perú y la tentación del golpe institucional  

Los efectos de la pandemia de la COVID-19 han desnudado a todo nivel las debilidades del estado peruano. El Perú es el país con más muertos por cápita con 101 fallecidos por cada 100 000 habitantes. Oficialmente el Perú tiene 34 033 muertos, de acuerdo a la universidad John Hopkins, pero el subregistro detalla que sería más del doble.

Un sistema sanitario al límite, una economía en respirador artificial, millones de desempleados, un presidente militarista y sin partido y una clase política dispuesta a destruir las bases del sistema económico en pro del populismo, evitar ir a juicio y postergar las elecciones para mantener la inmunidad de arresto parlamentario.

La sobrevivencia del gobierno de Martín Vizcarra depende del apoyo popular. En una encuesta de El Comercio-Ipsos, el 78% cree que el presidente debe continuar en el cargo pese a la segunda moción de vacancia en un mes que pesa sobre el por el caso Club de la Construcción. De ser admitida y votada la vacancia, el presidente del Congreso, asumiría la presidencia y podría prorrogar las elecciones por ley.

El presidente del Congreso, Manuel Merino de Lama, y el presidente Martín Vizcarra (Créditos: Presidencia)

El 8 de julio pasado, Vizcarra convoco elecciones presidenciales y congresales para el 11 de abril de 2021, lo que no sabía la sociedad peruana era la subtrama de esta convocatoria. Vizcarra convocó elecciones para poner en el ojo público el actuar de los partidos y poder desmentir cualquier rumor de perennizarse en el poder y así sobrevivir políticamente mientras manejaba una crisis total.

De las elecciones peruanas se sabe cuándo serían (en condicional porque un golpe institucional es una amenaza real), el nombre de algunos precandidatos entre los que destacan el ex futbolista y alcalde de La Victoria, George Forsyth; el economista Hernando de Soto; la ex candidata de izquierda Veronika Mendoza; el gobernador regional César Acuña; y la procesada judicial Keiko Fujimori. No se sabe todavía el protocolo de bioseguridad de la jornada electoral, solo hay una propuesta del Jurado Nacional de Elecciones para otorgar un incentivo de 120 soles a los miembros de mesa para evitar el ausentismo de los vocales.

 

Las elecciones peruanas están sujetas a la voluntad de 130 congresistas y sus líderes partidarios, los cuales tienen una abierta confrontación frente a un presidente, que disolvió un congreso obstruccionista, y que es capaz de exponer cualquier tipo de negociación política para atizar más la relaciones entre poderes, subir su popularidad y subsistir hasta poder entregar el poder en julio de 2021.

Ciudadana protesta contra el Congreso peruano. Uno de los más desprestigiados de América Latina. (Créditos: Martín Mejia/AP Photo)

El escenario electoral peruano es medianamente incierto, probablemente muy confrontacional y potencialmente prorrogable. El Perú cumple 200 años de vida independiente en julio de 2021.