Quiero compartirlo en mis redes:
Share on Facebook
Facebook
Share on LinkedIn
Linkedin
Tweet about this on Twitter
Twitter
Pin on Pinterest
Pinterest
Email this to someone
email
Últimas entradas de Jesús Orna (ver todo)

Terminó el sueño peruano en los Juegos Olímpicos Tokio 2020. La expedición peruana estuvo representada por 35 deportistas que lucharon con el mayor esfuerzo y a puro corazón en cada competencia. A pesar del admirable coraje de los peruanos, los resultados en medallas fueron esquivos una vez más. La consigna de los últimos juegos ha sido llenar de experiencia para soñar con levantar una presea en París 2024. ¿Cómo debemos asumir la participación peruana en Tokio?

Después de Lima 2019

Los juegos de Panamericanos Lima 2019 quedarán inmortalizado como el mayor evento celebrado en la capital y, posiblemente, en el país. Como anfitriones, Perú obtuvo 41 medallas y heredó una impecable infraestructura que, a la postre, sirve para el desarrollo del deporte. A partir de un análisis del desempeño peruano en este evento, se puede identificar un par de episodios no muy felices previo a los juegos.

En Octubre del 2019, el IPD retiró a 147 destacados deportistas de 27 disciplinas del “Programa de Apoyo al Deportista” (PAD), se hizo sin brindar explicaciones del motivo por el cual el deportista es retirado del programa, simplemente algunos fueron notificados y en otros casos ni fueron informados de su salida del programa. Esto provocó un estallido en la institución por una decisión de personas ajenas al presidente en ese entonces, Sebastián Suito. Después de dos meses del final de los Juegos Lima 2019, esta decisión afectaba a muchos deportistas por el recorte del apoyo económico, siendo muchos de ellos clasificados a Tokio 2020 y con una necesidad de apoyo para su preparación.

Entre estos hechos, es imposible soslayar la afectación del deporte durante la pandemia. Si bien la pandemia causó la postergación de un año para los Juegos que se iban a realizar el 2020, el problema aquejó no solo a Perú sino a todas las delegaciones deportivas del mundo.

En febrero del presente año del 2021, la Federación Deportiva Peruana de Tabla hizo público un comunicado sobre las fechas pre-selectivas para elegir a los representantes peruanos para el Mundial ISA 2021. Este documento no daba como clasificada a la entonces vigente campeona Sofía Mulanovich. Esto valió para que la deportista denuncie vía redes sociales que ella era merecedora de ese cupo directo al mundial por ser la campeona defensora. La Federación desestimaría este pedido alegando que el torneo no daba cupos directos de clasificación, lo cual generó una tensa relación con la deportista. Finalmente, el ente accedió al pedido y sí le otorgó la participación a dicha competencia.

Estas eventualidades no sirven para apañar, ni mucho menos, justificar los resultados deportivos en estas olimpiadas sino para conocer que el difícil entorno con el que sigue conviviendo el deportista peruano.

Un círculo virtuoso

Cuando se busca una explicación siempre se busca responsabilizar al estado por los resultados. No obstante, si bien el apoyo del Estado es importante, no es trascendental. Se puede tomar el ejemplo de Estados Unidos, donde el Estado no apoya a los deportistas porque ya existe una industria desarrollada.

Muchas disciplinas deportivas tienen academias, canales de televisión, clubes, empresas de equipamiento e indumentaria y por ende hay marcas que apoyan a los deportistas. Otro ejemplo más cercano es el caso de Colombia. Existe un proceso planificado y un trabajo contundente de COLDEPORTES, entidad gubernamental que pasó a convertirse en un Ministerio del Deporte. La labor no solo es en el alto rendimiento, sino también en la formación de nuevos talentos, en el cuidado de las viejas glorias, la preparación de los entrenadores, el desarrollo de infraestructura y programas para la recreación para los colombianos.

El ministerio tiene apenas un año pero parece prometer un saldo deportivo que incluyó la vinculación de los deportistas con oportunidades de trabajo para su realización personal y profesional a la par de una carrera deportiva.

Como se señaló en el caso peruano después de Lima 2019, el Instituto Peruano de Deportes (IPD) no se ha dado abasto con un apoyo potente a los deportistas. El fútbol, en contraparte, ya es una industria, pero otras disciplinas también tienen argumentos para convertirse en una. Estas federaciones deben usar el apoyo del estado como una palanca que les permita ser sostenibles en el futuro. El estado entonces debe ser muy estratégico en la asignación de los subsidios a los diferentes deportes teniendo en cuenta que e trabajo no solo consta de presupuesto sino de una gestión y toma de decisiones que estén encaminadas dentro de una planificación.

Cuatro diplomas para creer

La delegación peruana, la más grande desde Londres 1948 soñó con romper en Tokio la sequía de medallas de Barcelona 1992, pero esperará para la próxima oportunidad en París. No obstante, dos atletas fueron los que nos hicieron emocionar más de la cuenta en en la cita olímpica. Ellos son Angelo Caro, en skateboarding y Alexandra Grande, en Karate.

Angelo Caro es chiclayano y practica el skate desde muy temprana edad. En su primera experiencia en Tokio 2020, con 21 años, se metió a la final luego de un arranque incierto en la fase de clasificación y con caídas muy fuertes, pero tuvo la fortaleza mental para reponerse y acceder a la instancia decisiva en el séptimo lugar. Ya en la final, Caro intentó lograr seguir sumando; sin embargo, tras momentos en los que mostró gran performance, la puntuación no lo ayudó y culminó en el quinto lugar.

Lucca Mesinas, por su parte, compitió en tabla logrando clasificar a los cuartos de final. Su pase se hizo aún más esperanzador ya que se mantuvo en esa instancia como el único surfista nacional con opción de medalla. El mancoreño de 25 años no pudo superar a su rival y obtuvo el 5to puesto. Igualmente, llegó a ser el surfista peruano más destacado en esta edición.

El tirador deportivo, Nicolás Pacheco, debutó con éxito las tres rondas iniciales en el primer día en la modalidad skeet. En la jornada decisiva, el peruano alcanzó 25 objetivos en la cuarta serie, mientras que en la quinta y última se le computaron 24.Según los jueces de la competencia, Pacheco apoyó el brazo al momento de su undécimo disparo en la ronda final y por ello fue amonestado con la quita de un punto del respectivo turno. No se pudo clasificar a la fase final y terminó en la octava posición.

El nombre de Alexandra Grande es conocido en el espectro deportivo. La karateca es bicampeona panamericana de Karate y llegó con mucha expectativa para este torneo. Ella compitió en la modalidad Kumite, donde no comenzó de la mejor manera. Perdió sus primeros tres combates. En el último, sin embargo, cuando ya no podía llegar a semifinales, logró el triunfo. Con eso, la karateca de 31 años logró la séptima posición en Tokio 2020.

La delegación peruana no regresó con las manos vacías. Sin los flashes, ni el reconocimiento popular de una medalla, en los juegos también se entrega el diploma olímpico, el cual reciben aquellos que terminen entre la cuarta y octava posición. Se implementó en Londres 1948 (del cuarto y sexto puesto) y se amplió al octavo en Los Ángeles 1984. Es por ello que Angelo, Lucca, Nicolás y Alexandra recibieron esta distinción como el recuerdo más bonito y, por qué no, una motivación para clasificar a los próximos juegos.