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Jorge Cornejo Casusol
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“Perú, el peor país del mundo en manejo de la pandemia” es el titular de un artículo del diario Gestión al inicio de este mes[1] que da cuenta de cifras e información publicada por el Financial Times sobre el verdadero impacto del COVID-19 en la mortalidad de los países. Y, existe un amplio consenso en nuestras autoridades sanitarias en que abril de 2021 ha sido uno de nuestros peores meses en lo que va de pandemia. Sabiendo ello podríamos pensar que el principal punto de la agenda en esta segunda vuelta electoral es el abordaje de la pandemia después de 28 de julio.

Pero no es así. Pareciera que no solo somos el peor país del mundo en manejo de la pandemia, sino que además somos el primero en indiferencia, que nos encerramos en una burbuja y nos abstraemos de uno de los problemas más urgentes y crueles que vienen llevándose miles de personas en el país y cuyas consecuencias las sufrimos todos, pero son agravadas y viles en los más vulnerables.

Si bien para todos es difícil afrontar el proceso de contagio, propio o de familiares cercanos, les resulta más difícil hacerlo a personas y familias que no tienen los medios suficientes para pagar los gastos que permitirían que su familiar no se muera; como la compra de balones de oxígeno (que superan los tres mil soles cada uno) o la travesía de día, noche o madrugada para conseguir un lugar donde recargar el balón de oxígeno (en caso hayan conseguido uno) se tropiezan con la dura realidad de ciudades, provincias y regiones totalmente desbastecidas de este bien y no tienen más remedio que regresar a casa a pedirle a su madre, padre, hermano o hija que resista un poco más porque ya consiguió donde recargar pero le entregarán en tres días el oxígeno, porque ya no se puede recargar de manera inmediata, recarga que supera los mil soles hace tiemp). Peor es cuando se trata de encontrar camas UCI.

Y este drama humano no parece encontrar eco (o consuelo, si cabe el término) en la campaña electoral que estamos viviendo, resultando totalmente frívolo pedirles a las personas que están padeciendo el calvario descrito con anterioridad: analizar si conviene instaurar un socialismo o un capitalismo en los siguientes años en nuestro país, decidir si el cambio de constitución es oportuno en estos momentos, mostrarse a favor o en contra ante el postulado de Lenin relacionado a la libertad de prensa y su liberación del yugo del capital o ante las posturas sobre los medios de comunicación y la concertación de información, elegir si es pertinente fortalecer la descentralización ante regiones que han demostrado su incapacidad y corrupción o es necesario configurar un estado federal sin sustento alguno y con gran desconocimiento de por medio.

Todo esto resulta frívolo y cruel para un país que llora cientos de muertes cada día, y que seguirá así por mucho tiempo más.

Por esto, es necesario que la ciudadanía de un mensaje claro y contundente a los candidatos en esta segunda vuelta: ¡Ya basta! Dejen los ataques y que vengan las propuestas, porque queremos saber cómo afrontaremos esta pandemia en los siguientes años, cómo podremos obtener oxígeno de manera accesible para que nuestras familias no mueran, cómo harán para que las postas y los hospitales realmente funcionen, cómo se generará más trabajo y se reactivarán las empresas para poder llevar alimentos a nuestras casas, qué proponen para sobrevivir a este presente y tener la oportunidad de luchar por el futuro que nos ofrecen.

Sí, el primer tema en los siguientes debates y de la campaña en general debe ser cómo afrontamos la pandemia, el segundo tema debe ser cómo afrontamos la pandemia y el tercer tema debe ser cómo afrontamos la pandemia. El Perú y sus habitantes necesitan saberlo.

 

[1] https://gestion.pe/peru/ft-peru-el-peor-pais-del-mundo-en-manejo-de-la-pandemia-noticia/?ref=gesr