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De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Mental del Perú (INSM), cada 22 minutos, una persona intenta quitarse la vida en Lima, y la causa más recurrente es la depresión. De las cerca de 1,7 millones que tienen problemas de salud mental a nivel nacional, solo el 25% acude a recibir atención médica. 

El 10 de septiembre es el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, como un esfuerzo de talla global que busca mitigar una de las principales causas de muerte en la humanidad. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), es la segunda causa de defunción entre las personas de 15 a 29 años. De hecho, al año se suicidan más de 800 000 personas, lo que se traduce a una muerte cada 40 segundos.

Como para preocuparse aún más, la mortalidad del suicidio es superior a la mortalidad total causada por guerras y homicidios. Y los plaguicidas, el ahorcamiento y las armas de fuego son los métodos más comunes al momento de que una persona en el mundo se quite la vida.

Este problema está bastante latente en Corea del Sur, país que ocupa el primer lugar en índice de suicidios en el mundo. Según datos oficiales de 2017, hay 26,9 muertes por cada 100 000 habitantes.

 

Japón se coloca en el segundo lugar, con 18,5 muertes por cada 100 000 habitantes. Si bien las cifras de suicidio en general han disminuido entre 2003 y 2017, al pasar de 34 427 a 21 321, la tasa de suicidios de niños y adolescentes no ha disminuido. Un informe de 2018, elaborado por el Ministerio de Educación de ese país, muestra que 250 niños de primaria y secundaria decidieron ponerle fin a sus vidas. Los principales motivos fueron el bullying, los problemas familiares y el estrés.

En cuanto a Filipinas, el índice es de 3,2 muertes por cada 100 000 habitantes. Y, para complejizar aún más la situación, los expertos aseguran que en gran parte de la región asiática existe un estigma contra la búsqueda de un tratamiento para la depresión u otras medidas que podrían mitigar un número tan alto de suicidios.

El caso peruano

El caso peruano no dista mucho del resto del mundo. De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Mental (INSM), cada 22 minutos, una persona intenta quitarse la vida en Lima, y la causa más recurrente es la depresión. Asimismo, a nivel nacional, cerca de 1,7 millones tienen problemas de salud mental. De ellos, el 25% acude a recibir atención médica, el 20% es consciente de que necesita ayuda, pero no hace nada, y el 55% restante ignora su condición y no le presta la debida atención.

En los varones el riesgo de suicidio aumenta con la edad a partir de los 45 años. En el caso de las mujeres la edad más frecuente es entre los 55 y 65 años. Los adolescentes y adultos de edad avanzada son grupos demográficos de riesgo elevado.

En adición, los suicidios son más recurrentes en hombres, pero las tentativas de estos, en mujeres. Solo en 2018 hubo 1,384 intentos de suicidio; y las mujeres forman parte del 65% de estos.

Las características de las personas con tendencias suicidas son las siguientes: tristeza o irritabilidad profunda, pesimismo exacerbado, aislamiento, pérdida del apetito, piensan que son una carga para el resto, carecen de una razón para vivir, entre otras cosas.

Investigaciones demuestran que el suicidio puede llegar a ser «contagioso», es decir, la muerte de una persona o múltiples influye en el aumento de comportamientos suicidas. Según Ian Colman, experto en epidemiología de salud mental y profesor adjunto en la Universidad de Ottawa, la exposición a un suicidio parece estar fuertemente asociada a los pensamientos y conductas suicidas, y estos efectos pueden persistir durante mucho tiempo.

El estudio de Colman descubrió que los niños entre 12 y 13 años estaban más en riesgo y que tenían cinco veces más posibilidades de tener pensamientos suicidas que aquellos que no habían sido expuestos a la muerte. Un 7,5% del grupo señalado intentó suicidarse luego de que un compañero se había quitado la vida, comparado con un 1,7% de adolescentes dentro de este grupo que no tenían compañeros que hayan intentado hacerlo.

 

Razones que conllevan al suicidio

De acuerdo con la psicóloga Alejandra Milagros Flores Santana, la tendencia suicida no es ajena a muchas personas, pero no todos hablan de ello. “Que a uno, en cualquier punto de su existencia, se le haya cruzado por la mente quitarse la vida es algo más común de lo que crees”, señala.

Flores Santana precisa que las principales razones para el suicidio suelen ser personales. “He visto una vasta cantidad de casos en los que los motivos por los cuales las personas entran en cuadros depresivos son rupturas amorosas o enfermedades terminales”.

De acuerdo con estudios, existen tipos de suicidios en base a la causa que lo provoca: depresivo, reactivo e impulsivo.

Suicidio depresivoCuando la causa de fondo es la depresión.
Suicidio reactivoCuando la causa es una situación extrema como bullying, violencia sexual o acoso.
Suicidio impulsivoCuando la causa es una enfermedad mental como trastorno bipolar o esquizofrenia.

La COVID como catalizador de trastornos mentales

La crisis por la COVID-19 ha tenido impacto en los ámbitos económico y social. El temor, ansiedad, angustia y depresión son afecciones comunes en este tipo de situaciones, según diversos especialistas. Muchos de estos síntomas se relacionan con los temores de infección, frustración, aburrimiento, falta de suministros o de información, pérdidas financieras y el estigma.

Ahora bien, el estrés puede agudizarse en algunas personas debido a este tipo de emergencias, por ejemplo, personas mayores y personas con enfermedades crónicas; niños y adolescentes; personas que están ayudando con la respuesta, como el personal de salud y otros proveedores de atención médica; y personas que tienen problemas de salud mental, incluido el consumo de sustancias.

 

La cuarentena puede haber tenido repercusiones en la salud mental de la población, lo que representa un gran desafío para el sistema de salud. De hecho, de acuerdo con Raúl de Lama Morán, psicólogo de la facultad de medicina de la Universidad San Martín de Porres, el tratamiento de la salud mental en Perú debe ser mejorable. Entre el 10% y el 12% de la población padece alguna afección mental, y solo el 20% se trata debidamente. Ahora, a raíz de la pandemia por la COVID-19, estas personas están más vulnerables que nunca.

La atención para problemas de salud mental va más encaminada a instaurar programas de prevención y ayuda profesional, explica Morán. “No se trata de culpabilizar a los familiares ni al Estado ni a los profesionales, sería injusto. Existe mucho secretismo y prejuicios sobre el suicidio todavía y, aunque se hable de indicios, signos o señales, casi siempre se ven a posteriori cuando ya se consumó el acto”, sentencia.

Estereotipos y prejuicios acerca del suicidio

El psicólogo de la Oficina de Participación Ciudadana de la Región Policial Callao, Carlos Eloy Cardich Marcon, coinciden en que existen muchos prejuicios respecto del acto de suicidio. Él explica cuáles son los más comunes:

  • “El que se suicida o lo intenta tiene una enfermedad mental”

Cardich Marcon dice que, aunque es cierto que las personas con enfermedades mentales tienen más probabilidad de cometer suicidio, no todas las personas que se suicidan tienen un trastorno mental. Aclara que lo que predispone al comportamiento suicida es el alto grado de sufrimiento.

  • “El que intenta el suicidio es un cobarde”

El psicólogo comenta que esto es más un juicio de valoración que una afirmación. “El suicidio no tiene nada que ver con el coraje de las personas, inclusive para otros matarse es un acto de valentía. Quien intenta suicidarse es una persona que sufre mucho. No es ni más valiente ni más cobarde. Está inmersa en la desesperanza y no ve otra salida”, añade.

  • “Solo los profesionales pueden prevenir el suicidio”

Cardich Marcon explica que, si bien es cierto que los profesionales de la psicología y la psiquiatría tienen formación para manejar las situaciones de riesgo de suicidio e intentan prevenirlo, no son las únicas personas que pueden intervenir. Comenta que, a veces, adoptar una actitud de escucha sin juicio y acompañar puede ser el primer paso para la prevención, pues un acercamiento con deseo genuino de ayudar puede salvar una vida.

  • “Se da por impulso, por eso no puede ser prevenido”

“El acto en sí puede ser impulsivo; no obstante, las fantasías suicidas, los pensamientos y sentimientos asociados no lo son y no aparecen de un día para otro”, precisa.

  • “El suicidio es hereditario”

El especialista asegura que la conducta suicida no es hereditaria; en cambio, lo que sí se puede heredar es la predisposición a ciertos trastornos o enfermedades mentales. “Puede haber cierta ‘herencia cultural’, mediante la cual se contempla el suicidio como una fantasía de solución definitiva. El suicidio es visto como un modelo o guía para otras personas de la familia”, dice.

 

 

Cómo identificar a una persona que necesita ayuda

Los especialistas en el tema indican que hay cuatro indicios mediante los cuales se puede identificar a una persona que requiere ayuda por problemas de salud mental:

  • Por la conducta: tristeza, llantos, silencios, desarreglo personal, adicciones, notoria baja en el rendimiento académico y gestos de autoagresión.
  • Por los pensamientos y afectos: cree que la vida no tiene sentido, que es un fracasado, que su familia lo detesta, que no destaca en nada y que nada le importa.
  • Por el comportamiento: carece de motivaciones para realizar cualquier actividad, rechaza el afecto de los demás o no da muestras de ello. A veces puede escuchar voces que le dicen que se mate.
  • Por sus necesidades básicas: apetito y cansancio desmedidos o nulos, dolores de estómago o de cabeza frecuentes. También puede presentar erupciones en la piel.

Prevención

De acuerdo con el estudio de Ian Colman, de la Universidad de Ottawa, las desgracias de este tipo pueden prevenirse de diversas maneras:

  1. Restringiendo el acceso a las herramientas utilizadas.
  2. Manteniendo informada responsablemente a la población a través de los medios.
  3. Capacitando al personal sanitario.
  4. Brindando seguimiento y apoyo de la sociedad.
  5. Escuchando atentamente a la persona y dándole la debida importancia a lo que expresa.
  6. Llevando a la persona a centros de salud mental para que reciba atención profesional y especializada.

Para la psicóloga Alejandra Milagros Flores Santana, en Perú sí hay profesionales; sin embargo, falta hacer más campañas de prevención, dar más información. “Otro inconveniente es que la mayoría de expertos en salud mental están concentrados en Lima, y se dejan de lado al resto del Perú”, apunta.

De hecho, en Lima están los principales centros comunitarios especializados, en seis distritos: Centro de Lima (hospital Honorio Delgado), Carabayllo, Puente Piedra (centro de salud Renato Castro La Mata), San Juan de Lurigancho (centro de salud Jaime Zubieta y centro de salud Zárate), Villa María del Triunfo (puesto de salud San Gabriel Alto) y en Ate Vitarte (centro Etel Bazán). En el Callao se encuentra el Centro regional de Apoyo Emocional y en el resto del país, solo hay en Lambayeque, Moquegua, Huancavelica y La Libertad.

 


Texto: Santiago Zelada.

Edición: Jair Villacrez.