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Por: Dewi Zamora Mendoza

A la fecha y con una población aproximada de 68 millones de personas, el Reino Unido ha vacunado con la primera dosis a más de 34 millones de personas, de las cuales, más de 15 millones ya han recibido la segunda dosis y el número de fallecidos en este país va disminuyendo dramáticamente desde enero, al mismo tiempo que las restricciones se flexibilizan cada vez más.

Por otro lado, Estados Unidos con más de 148 millones de personas han recibido por lo menos la primera dosis y más de 107 millones ya se han vacunado completamente (teniendo en cuenta que en este país se vienen aplicando las vacunas que requiere de una y de dos dosis), evidenciándose además la disminución de fallecidos desde el pasado mes de febrero.

En el Perú, en medio de una campaña electoral en la cual se vienen debatiendo muchos temas importantes para el país, no se advierte una discusión o parecería no estar en agenda lo más primordial en estos momentos: la lucha contra la COVID-19.  Actualmente el 3,7% de la población ha recibido por lo menos la primera dosis. Sin embargo, la noticia del pasado 05 de mayo llena a los peruanos/as de esperanza: el Gobierno ha firmado un nuevo contrato con Pfizer para la adquisición de 12 millones de vacunas adicionales contra la COVID-19, haciendo un total de 60 millones de dosis aseguradas hasta finales de 2021 para seguir vacunando

Es un gran avance de un país que ha pasado grandes dificultades políticas durante el 2020. Sin embargo, no solo vacunas son lo que hace falta, si bien esta gestión la saludamos con esperanza, a la vez abrazamos la tristeza de que en el día a día acceder a una cama UCI es casi imposible y quienes logran hacerlo se quedan endeudados de por vida.

Somos testigos de familiares, amigos o personas cercanas que no logran conseguir un balón de oxígeno ante un Estado y autoridades indiferentes frente a la problemática social y económica que ha empujado a la pobreza a millones de peruanos. De acuerdo con una estimación realizada por Lavado & Liendo, la pobreza aumentó de 20.2% del 2019 a 29.5% al 2020 (con un intervalo al 95% de confianza entre 25.7% y 33.4%), lo que ha generado que el país retroceda a niveles de pobreza similares a 2010-2011.

Mi compañero Jorge escribió hace una semana una columna bastante cruda pero real respecto al proceso electoral y las no promesas a dar soluciones a la pandemia. Solo me cabe añadir al respecto que mientras un discurso clama a gritos la importancia de la recuperación económica y, el otro, sobre un cambio de Constitución, les diría a ambos: ninguno se va a dar de manera exitosa hasta que sepamos manejar eficientemente la pandemia. Esto inicia con el proceso de adquisición de vacunas – ya avanzado por el actual gobierno-, vacunación célere, balones de oxígeno al alcance de todos y todas y continuar llamando al distanciamiento social, uso de mascarillas, entre otros.

Pero, ¿Qué ejemplo dan ambos postulantes que visiblemente y sin remordimiento alguno concentran en plazas y otros lugares públicos a sus simpatizantes? ¿Qué podemos esperar de ambos si ninguno muestra interés o hasta diría compasión para que a la gente congregada a verlos -obviamente cansados de una mala distribución del crecimiento económico o seguir sumergidos en la ineficiencia de sus gobernantes- les digan: ¡distanciamiento social! ¡usen bien la mascarilla, por favor!? O simplemente dejar de realizar mítines cuando nos encontramos en duelo y conocidas son las formas de contagio, ¿tan difícil es darse cuenta de que las personas volverán a sus casas, a ver a sus familiares y seguro amistades y el virus nos seguirá arrebatando a quienes más amamos? La respuesta es sencilla (sino no lo hicieran): no les importa.

En un proceso electoral cargado de fanatismos y competencia feroz por quien ofrece más, no les importa sobre quien deban pasar o si hay gente enfermando o muriendo de por medio. Ellos se irán a otra ciudad, comunidad o plaza y continuarán con su discurso, porque su única intención es llegar al poder ¿para qué?, si cuando estuvieron en campaña no les interesó la salud o la vida, ¿ahora debemos creer que de repente les va a interesar cuando gobiernen?

Si bien países como el Reino Unido o Israel vienen avanzando rápidamente con la vacunación, Perú con las actuales gestiones no se queda atrás, pero debemos ser conscientes del número actual de vacunados y no vacunados. Debemos enfocar ahora los esfuerzos en balones de oxígeno gratuitos y accesibles, una vida digna para quienes vienen sufriendo esta pandemia.

Solo quedan dos opciones para escoger respecto de quién nos gobierne durante 5 años más y ya que por ambos lados muchos temas como los sociales importantes quedarán de lado -espero que no- por largos años, solo queda pedir que por lo menos no nos quiten la posibilidad de acceder a balones de oxígeno gratuitos, que no nos arrebaten la posibilidad de seguir viviendo.